[Traducciones] Cinco poetas armenios [vers. de Óscar Gutiérrez]

Reminiscencia es quizá la palabra adecuada para describir la persistencia de la historia en la presente selección de textos. Armenia, condenada al desconsuelo bélico, imprime su memoria en tensiones de representación, en una diáspora que dialoga con el olvido, con un pueblo herido pero firme como roca («somos nuestras montañas»).

Samvel Mkrtchyan es traductor de más de treinta libros, incluyendo clásicos como Faulkner y Eliot, y editor de Artasahmanyan Grakanutyun, revista trimestral de literatura (traducida). La presente selección de poemas (traducidos del inglés al español para Jámpster por Óscar Gutiérrez) es parte de su trabajo de recopilación y traducción en The Anthology of Armenian Poets. Volume II (2014).




Garik Basmadjian
(1947-1989)

Primer sueño

Las garras afiladas de pájaros anónimos
cuyos ojos mojados tensos en sus cabezas
perforan el pecho lastimero de una sirena.
Sus picos hacen espuma
en la orilla, otras aves
afilan sus picos, tallados a hueso
y la playa se ahoga en sonido metálico.

El pecho de la sirena teje redes,
medialuna, una columna se hunde en la arena
y los cuervos rasgan las redes
con picos adornados con hojas de olivo.

El viento se hace fuerte y serio sobre la arena,
las olas suben
se alzan y estrellan, rompiendo la columna.

Un niño golpea un balde con su pala,
una madre en las dunas
lee, recibe el sol
y las páginas de un diario



§



Gregory Djanikian
(1949-)

Mi nombre me lleva a una idea de esplendor

Nadie podía pronunciarlo
sin mutilarlo torcerlo quebrarlo
incluso mis mejores amigas se encogían de hombros a medio camino
siempre la pausa el primer día de clases
después de Dillon o Dinsmore o Dix
cada rostro mirándome aunque
mi nombre aún no fuera destrozado
en todas las formas posibles oh por qué no era
Jenkins o Jennings algo más seguro
y discúlpenme cualquier cosa menos este campo minado
de letras pegadas unas contra otras
en la boca como si la culpa fuera mía
ni Knoebbels de Steinbacher ni Stoltzfus
o Schmidt como llegaron a ser
tan discretos quiénes eran llegaron a ser
tan discretos quiénes eran
jugando futbol calcando mapas de América
haciendo divisiones largas en el pizarrón
tan fácil como si caminaran
al otro lado de la calle mientras duermen sin preocupaciones
sin límites para hacerlos tropezar sin señor Bielfield
diciéndole a mi madre lo enderezaré
¿qué estaba tan torcido? Incluso mi pasado
parece ahora un oscuro laberinto
mi abuelo parado en un muelle en Alejandría
diciéndome adiós y yo en el gran barco
saludando sin saber dónde está la proa
que se incrustaría en qué roca qué
exquisita playa quién sabe
tendría que desarmar el enredo
de circunstancias que me pusieron en una pequeña
ciudad maderera sin litoral en Pennsylvania
ahora, cara a cara con Joe Schunk teniendo
que explicar que la D es muda, y bastante fácil
una vez que lo dominas, pero Joe no lo logra
y fueron cinco o seis cuadras rápidas para perderlo
por Hawthorne y a través de Pine mi corazón
golpes y gotas de sudor relucientes
en mis brazos antes de escuchar a Louisa Richards
gritarme Deejay repentinamente desde su pórtico
de una manera que me detuvo en seco
porque nada había sonado tan bien
y nada fue más sencillo que caminar
subir las escaleras sentarme a su lado
y empezar a contarle quién era.



§



Ghukas Sirunyan
(1949-)

Mi madre está dormida

Mi madre duerme bajo las hileras de pimientos rojos,
Junto a las calabazas disfrutando del sol como las abuelas
En el ventoso calor del otoño saliendo del prado.
Mi madre duerme junto a la clemencia, el valor y los árboles frutales,
Al borde del vigor, los celos y las promesas precarias
Junto a los corazones ardientes, pensamientos vivaces y risa profunda.
Mi madre duerme en hechos milagrosos
Como cuentos de hadas; mira desde lejos,
O acércate, son su vida

Sé que mi madre no despertará aunque esté dormida
Porque suyo es el sueño
De un pájaro en el nido;

Por primera vez, ella yace tan solemne
Como un astronauta antes del vuelo

Más tarde, cuando el barco navegue sobre los hombros de los hombres
Y saque a mi madre de este mundo;
El hermoso viento de la pradera entrará en nuestra casa,
Con la azada en la mano, dirigiendo a los terneros perdidos
vendrá, se sentará en el umbral junto a mi padre encogido
Y dirá: Bueno, bueno, no sé



§



Nariné Avetyan
(1949-)

Tratando de declararme

Pasé por hoteles,
cocinas,
pero no bastarían
Entré a los dormitorios
y cuando las sábanas se humedecieron
de mis curvas febriles,
………………..Yo era poeta por favor
Me podrían garantizar un pequeño terreno en el Panteón
como seguro.
Preferí, en cambio, terminar mi triste carrera
en baños.
Aún así, no tuve suficiente
………………..y arrojé mi cuerpo
Soy un hombre de lluvia intensa
qué ligero es el aire
larga vida a mis piernas, siguen apretadas, marchando en zanjas
y en cualquier sitio
qué flexible es el viento, mi pareja de baile adecuada
¡Cómo hurgamos en botes de basura!
¡qué botes de basura! ¡Poesía verdadera!

Y que te vaya bien
Nos vemos en el Panteón.



§



Harvat (Harout Vartanian)
(1973-)

Haghartsin

Un gato montés da a luz un nombre:
Haghartsin

Un monje vestido de negro está horneando la oración diaria.
El apóstol de Noé desciende
De un arca espacial
Hasta un punto wi-fi eterno
Un monasterio que se extiende incandescente
Sermones para poéticas almas atormentadas

Los relieves en forma de cruz resisten la simbiosis de las algas
Algunos árboles siempre se resistirán al otoño:
Aferrándose a la perseverancia apostólica del verde,
Porque el salvaje Haghartsin aúlla renacimiento

Paralelo a la chimenea el humo de la oración
El bosque mesiánico
resollará sus puros brumosos:
A Dios.



Óscar Gutiérrez (Los Ángeles). Profesor y guionista de narrativa gráfica. Actualmente se desempeña como corrector de pruebas en DailyArt Magazine y desarrolla un proyecto de investigación doctoral sobre literatura y posmemoria en la Universidad de Concepción. Publicó Líneas de Fuga (La Tregua, 2015).