[Punto de partida] Esto de Enrique Winter

Publicado en España el 2019, Esto es una compilación de poemas y ensayos de Enrique Winter pensada como una arquitectura nueva. Diego L. García propone una entrada a este libro en un nuevo Punto de partida.




Una casa de agua. Esto, de Enrique Winter (Varasek, 2019)

En Esto, Enrique Winter (Santiago, 1982) nos propone retornar a lo familiar, pero sin la prosa de la falsa memoria, esa que fagocita toda alteración de lo propio. Girar sobre los talones de un eco manchado por la humedad y la distancia. No por el tiempo. Eso no incumbe a la escritura. Girar sobre y con las palabras.

Esto
………………..la caja de zapatos donde vivo
la caja de zapatos donde vive mi padre.
Dos zapatos izquierdos.

El poeta habita el pronombre donde caben todas las voces. Dice en otro poema: «Es lo único que tengo y de lo que no se pudo hablar se escribe». En un libro que recoge poemas de obras anteriores e inéditos para componer un trayecto totalmente nuevo, la mirada hacia atrás cobra sentidos bastante particulares. Hay una lengua en el suceso que el poeta viene a desarmar y a rearmar. Algo fue dicho, pero en el acto retrovisor del poema lo que emerge es esto. La potencia de estar interfiriendo una situación (que podría ser fácilmente narrable, propensa a caer en la anécdota), una subjetividad que ahora sí puede ser con el esplendor de sus desvíos. Winter se diluye y es lxs otrxs en un evento actual que no es el recuerdo ni la nostálgica anotación de una postal sino el poema. Algo más parecido a los dibujos mentales del texto «Arquitectura»: «Un trabajo que solo imaginaba lugares me pareció extraordinario».

En la segunda sección, la indagación en el hipertexto y otras posibilidades de la escritura para la dispersión y reconexión apoya las construcciones anteriores. Un diálogo como el agua, sin límites fáciles y verdaderamente inmediato es lo que se busca. Ir al padre, a la abuela, a la muerte, a la vida por una misma cuerda en un chasquido de dedos. Para el agua lo familiar es todo (incluso lo que no ha ocurrido). No hay fuera de sentido cuando las palabras se sumergen y son contenidas.

(…) poemas tocables como el
agua, que mojen de vuelta y se reagrupen una vez que los
dedos salieron a flote, poemas permeables a ese lector
activo, que cambien su propia forma frente el lector,
porque él cabe en ellos y mientras más se adentra más
agua rebalsa, poemas que estén relacionados con todos
los demás poemas en red, poemas que sean el resultado
diferente que ha producido la insistencia en un mismo
procedimiento. para que el lector quepa dentro del
poema, el poema debe dejar espacios vacíos.

Aparece el ensayo como textura-superficie desde donde lo lírico puede remontar vuelo («se olvidan o no saben que la lírica nació a medio morir saltando y que ese ha sido siempre su lugar»). La memoria cambia su forma también, y lo escrito es todo lo líquido posible: «La piel un filtro de café cuando el café es el mundo». Cuando el mundo es también filtrado por la lengua y los vacíos de lo reconocible: «Esto / como una forma trunca de hablar con los muertos». Una forma trunca porque el hilo se enreda en edificios vivos, en arquitecturas babélicas que no aceptan el aplanamiento de la ley. ¿Qué tipo de memoria es el poema? Pienso en unos versos de la reciente Premio Nobel Louise Glück: «Miramos el mundo una sola vez, en la infancia. / El resto es memoria». Nada menor que ese texto de Glück se titule «Nostos» y que desde ahí la idea del viaje implique una actividad de la lengua: no hay regreso sin extravíos.

El último poema es bellísimo. Pero no voy a copiarlo en esta lectura, los espera allí en la página 160. Solo voy a decirles que habla de una ballena y del agua que une los afueras y los adentros de las cosas. Y de las casas. Y de lo que se desploma siendo restos. Ahí estamos, parece, sosteniendo los bloques, la soga, el cuerpo entre una orilla y otra.



Diego L. García nació en Berazategui, Buenos Aires, en 1983. Es profesor en Letras por la Universidad Nacional de La Plata. Escribe crítica y poesía. Entre sus libros figuran Fin del enigma (Ediber, 2011), Esa trampa de ver (Añosluz, 2016), Una voz hervida (Jámpster eBooks, 2017), Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018), (Fotografías) (Zindo & Gafuri, 2018) y Las calles nevadas (Barnacle, 2020). Forma parte de la antología de poesía latinoamericana País imaginario: escrituras y transtextos 1980-1992 (Ay del Seis, 2018). Se publicó en Bolivia una selección de su obra titulada Modo arcade (Electrodependiente, 2019). Colabora en diversas revistas literarias con reseñas, traducciones y artículos críticos. Sitio: margendelpoema.blogspot.com.