[Futuro esplendor] Poemas de Sergio Salamanca

Como un hablar que se despliega en busca del fraseo como único horizonte de sentido, en estos poemas de Sergio Salamanca una voz dispone, una al lado de la otra, las imágenes que en su puro decir van apareciendo como la emergencia de una necesidad del ritmo. Estos ocho textos son parte del proyecto de libro Diálogo de la moda y de la muerte.




Voy llegando ya llegamos estoy acá, por una vez, impertinente, es el peldaño,
puesto que en otra parte comería la manzana como un durazno, revivo el durazno,
con esto parece que flojeara y son las ropas holgadas, flojeo adentro de mi ropa dando
la floja imagen de un muerto, aireado de vida, mosqueado de muerte, echado en la inútil
imagen que no habla, pero habla, y aunque no hable, lo vacante sigue en la palabra vacante,
estoy acá y de acá no me muevo, lo digo iba decir lo había dicho, sucesivamente: qué bonita,
es la escalera
.





§





Estando ocupada la silla
esperamos de pie
siempre esperamos de pie
y rodeados llenos de horizonte
la espera ya parece una redada.
Es la frontera, me dice, o el gesto de los viejos
cuando bajan su visera saludando el meridiano un día
un día me prometió un balazo
y por eso voy impuntual
hablarlo así de cerca estoy no tengo apuro
mi pie cotiza un paso izquierdo
luego un tal paso izquierdo se estrena
o re-estrena.





§





Bisiesto mi ojo se cierra
y a mi edad
los respaldos (Cloc)
todavía se fabrican de manera
que uno se incline hacia algo.





§





En la que apenas hay una esquina del siglo XVII





Fantaseo al guapo que se apoya en la pared
como si sostuviera el mundo,
cuéntame si has visto guapos como ese
mientras compartimos la misma pared y nadie,
nunca nadie, tanto así que nunca. Nadie.
Nos ha quitado esta pose inscrita para el mundo.





§





Al Jacob, Mariel,
Tío Roche, Nahuelbuta,
¿un Dior? Javier del Prado,
Ele & Ele (L&L)*
en algún lugar de Tahití
¿Gustavo y la marca, eslogan, fonema?
Yo invito;
Entonces
nos hicimos
el signo de la cruz,
ese signo
que no hace
las paces con nadie,
porque nadie
deja el signo en paz.





§





Se ve obligado hasta el final del tacto rascaduras presiones la uña endurecida
vieja de crecer rasco quita el sueño risa breve cambio de mano temor a Dios
acústica férrea madera estación vivo o muerto la uña aún en diciembre
¿radiante? ambicioso cursi pendenciero hoy rasco mi último favor concedido,
mi último deseo índice todo ensortijado por mi ano, hasta donde la uña se rompa,
y entonemos inmundicias literarias por la boca, como por el cielo, ya cambia de mano
hipócrita lector, que tu lectura huele a mierda.





§





Pierde celos tiene himno polvo descanso
los brazos colgados la sangre continua pálida
rosanaranja piel como amor no correspondido
libra por medio de mi tos un cuerpo
carraspea silencio come quema fornica revienta.





§





Escribe incluso en papel cebolla,
muy al estilo de los contrabandistas
en los viejos libros para prevenir
el peaje del tiempo, este tipo de
recursos habla de recursos, pero
escriba, que recreará en la palabra
el borrador del corazón la nota,
debió doler comparar los rasguños,
significar parentesco alguno marca
de nacimiento ESCRIBE, gritó por si
acaso, sin compromisos por una túnica
transparente, ¿acaso no es suficiente
cuestionar la tela? ¿la transparencia?
¿el cuerpo desnudo? a través de ti
doy el abrazo vocal, literatura es-
finge distancia, pigmento, bocón, establo,
mal, ida ido, parientes, sepa, ultraja,
sobornos soborna, uniforme, decapitar,
refuerzo, yugular, manada, lidiando,
indicio, mutuo, la casa invita, das
órdenes, interesado, historial, palco,
dar cuenta, cambié, aprendiz crudo,
que se corra la voz, que se arrugue el
papel, soledades mecánicas como
placas tectónicas no lejos de aquí,
trillada oratoria local, no tienes oído,
dijo, para la oratoria local.



Sergio Salamanca (1988). Vive en Quilicura.