[Futuro esplendor] Poemas de Daniel Vargas

Para esta nueva entrega de «Futuro esplendor» pusimos los ojos en el inquieto y beligerante panorama de la poesía joven de Perú. Los siguientes poemas (bellos, logopéyicos, desbordados) son de Daniel Vargas.


We are ugly, but we have the music
Leonard Cohen

Hay momentos en que uno escucha a Shostakóvich o a Hillage y se encuentra a sí mismo flotando en la forma de un solfeo demencial.

Fusas y semifusas, bajo la influencia de una metáfora anárquica, cruzan sus piernas largas como ramas de eucalipto sobre sillas de caoba enmieladas para el té.


Una psicodelia te atraviesa la garganta.


Electrones inmutables reintegran la sinfónica expresión de duda, tu ausencia de alas, esa ternura acribillada, la insostenible esperanza de una idea.


Hay momentos en que uno solo quiere ser gentil. Y callar.

Hay momentos en que el salbutamol se te va de las manos.

Hay momentos, fracciones espaciotemporales, daguerrotipos que aventamos por la ventana.

Un rayo ha dibujado la calma en el ojo de la tormenta.



Pero, claro, nosotros queremos hablar de la eternidad.

§

Amor.

A lo largo de algunas oraciones no es difícil reconocer en su composición la pugna contradictoriamente romanticona entre los perros y los gatos.

En esa pugna se enlazan mis intenciones lacrimógenas, los redondos filamentos de un microcosmos, la angustia por los márgenes.


En la pugna se enredan los sueños, las metrallas, estrellas, minuteros, aristas, estaciones, arcos, estroboscopios, realidades, átomos, mitos, satélites, escondites, aborígenes, orientes, ángulos, un zafiro encarnado en la forma de una lágrima ascendente.



¿DE QUÉ HABLABA?



Del extracto delimitador, de rascacielos radioactivos, de la esquizofrenia de bolsillo y, en el fondo, del rito de un corazón atravesado por otro corazón…

§

El miércoles fumaremos en el balcón.

Señalaré hacia alguna nube y te diré que esa esponja blanca lleva la forma de la nostalgia.

Me preguntarás por la forma de la nostalgia y tomaré tu mano.

El tiempo correrá por el amorfo segmento que se conjuga entre nosotros.

Me explicarás tu odisea sentimental a través de curvas de nivel que inmediatamente vincularé con el movimiento estructuralista.

Que no importa el qué sino el cómo.

Que el reflejo del sol en tus ojos me recuerda a las mil veces que he visto a mi pecho estallar en melancolía.

Te diré que el amor está en todas partes, porque el amor es un amorfo concepto policromático que sintetiza todo aquello de lo que se puede hablar con unos tragos de por medio.

Y yo, darling, siempre estoy borracho.

§

Fumaré un poco más.

Fumarás un poco más.

Sí, fumaré un poco más.


Emularemos las dimensiones del amor a través de nuestros cuerpos que forman un faro que apunta a un horizonte baldío, como un espectro tridimensional que abastece de ternura a las consonantes.

Bailaremos.


Caerán pedazos de canciones sobre nuestras cabezas como nieve, como lluvia, como los árboles que alguna vez se levantaron en el horizonte, caerán.

De esta manera, la concurrencia léxica del amor en mi vocabulario se ha configurado de tal forma que cada vez que abro la boca del cielo cae una granada cardiovascular que explota en la nuca de algún inocente.


Bailaremos, te prometo que bailaremos.

¿Y si no?


Daniel Vargas Falcón (Lima, 1998). Labora como librero. Estudia Literatura Hispánica en la PUCP. En 2018 ganó los premios FEPUC (Federación de Estudiantes de la Pontificia Universidad Católica) y Juegos Florales Interuniversitarios Ricardo Palma. Publicó recientemente Invadir Rusia en invierno, su primer libro, de manera virtual (https://issuu.com/vargas.daniel/docs/invadir_rusia_en_invierno). Forma parte del comité editorial del sello Personaje Secundario.