[Crítica] Glorias Navales de Diego Armijo

Imagen: © Archivo Augusto Bruna

Publicado a fines del año pasado en Valparaíso, Glorias Navales es la ópera prima de Diego Armijo. En el siguiente texto, Paulette R. Fernández comenta el debut del joven escritor, situando el ojo en el juego de apariencias de la postal viñamarina y las tensiones entre centro y margen que el libro pone en escena.

 


 

Glorias Navales es la primera obra escrita por el joven autor viñamarino Diego Armijo Otárola, publicada por Balmaceda Arte Joven Valparaíso en diciembre del 2019. Se trata de un conjunto de cuatro relatos que transitan por una escenografía que destapa la otra cara de la Ciudad Jardín. Retrata espacios ocupados por personajes que recorren los lugares con una mirada subalterna.

Las voces principales delatan los contrastes entre una ciudad de las apariencias que abre sus brazos a visitantes, veraneantes, personas de paso, y despoja a quienes viven y trabajan desde la periferia de la misma ciudad. Un retrato de los prejuicios y las experiencias desde la perspectiva de un narrador que recorre las calles con eterna admiración y devela realidades precarias de una ciudad que vende paisajes con adjetivos vacíos.

Pero Juan, empotado, solo maneja, y en movimiento, pero lento para el mirar, le va mostrando los lugares, que de noche, a él le parecen hermosos en su ciudad. Porque aunque él de población de cerro, a 30 minutos en micro, palpita por esos lugares con más intensidad que los viñamarinos de revista, de cartel publicitario –Martín Cárcamo–.

Tapa Glorias Navales

Con una estética experimental en que la prosa se combina con versos, las historias reflejan el encanto escondido de un viñamarino que desde la periferia contempla las cosas simples de una ciudad atiborrada de luminarias falsas y concreto, que contrasta con la realidad de los alrededores, los cerros. Es un cruce de visiones, una pugna de descripciones, de nociones variadas de un mismo espacio.

Las palmeras chuecas plantan cara y sirven de apoyo a los limpiaparabrisas, y más adorno que otra cosa estos árboles raquíticos y chascones, pues no tapan nada, no generan sombra, es pura ornamentación bonitista, como lo es en el resto de los lugares de la ciudad, baja, ciudad centro […] a diferencia de arriba, ahí plazas son trozos libres de condominios o tomas, pedazos abandonados de tierra removida, vegetación autóctona mezclada.

Armijo logra develar esta realidad más cruda de un lugar que suele pensarse como un escape veraniego, mediante descripciones radiográficas que muestran cómo es esta pugna entre centro y periferia. Cuatro relatos que describen los prejuicios desde una misma clase social, pasando por el contraste entre clases, hasta narrar cómo los mismos espacios de desenvolvimiento limitan las posibilidades en el centro y en los márgenes. La voz marginal, la voz subalterna toma protagonismo de principio a fin, construyéndose a partir de recursos estéticos de descomposición, de palabras sueltas, de prosa-verso, repetición de palabras cuyo tamaño aumenta para reflejar ese tedio de la discriminación. Cuatro textos que construyen un relato continuo y dan cabida a la vida marginal dentro de la Ciudad Jardín: «Comercio», «Turismo», «Palmeras» y «Trabajo».

 


Paulette R. Fernández (Santiago, 1992). Egresada de Licenciatura en Lengua y Literatura de la Universidad Alberto Hurtado. Actualmente cursa el Magíster en Literatura en la PUC. Forma parte del equipo editorial de la revista autogestionada Ouroboros-Sorobouro.