Traducciones: Poemas de Bob Kaufman [versiones de Diego L. García]

Bob Kaufman, hijo de judío alemán y madre afroamericana, vivió entre 1925 y 1986, siendo parte de la movida beat relacionada con el sello City Lights de San Francisco. Su escritura tuvo una importante vinculación con el movimiento jazz, lo que se tradujo en que explorara las técnicas de improvisación. No han faltado entonces categorías como afrosurreal para pensar lo que algunos críticos vieron como escritura automática. Sin embargo, la mecánica jazzística a la que apela Kaufman no es homologable al juego bretoniano. Casi intraducible, al menos ofrecemos unas aproximaciones a una creatividad que sin dudas resulta valiosa para repensar las direcciones que ha tomado lo poético desde el siglo XX a esta parte.


Memoria del jazz y la guerra: jazz, no lo escuches bajo tu propio riesgo

En el principio, en el húmedo,
Cálido y oscuro lugar
Se esfuerza por salir, arañando cables extraños
Al escuchar sus gritos, riendo
«Luego nos perdonamos, no lo sabíamos»
Algo de jazz secreto
Gritó, espera, no te vayas.
Impaciente, vinimos corriendo, inocentes
Riendo gotas de sangre & fe.
Para esta madre, padre mundo
Donde la risa parece fuera de lugar
Entonces aprendimos a llorar, complacidos
de que se pronunciaran humanos.
El secreto Jazz lanzó un suspiro
Algún sonido familiar gritó espera
Algunos son malvados, algunos odiarán.
«Solo Jazz, volviendo locamente a sonar»
Entonces nos apuramos & nos reímos.
Mientras empujábamos & agarrábamos
Mientras el jazz soplaba en la noche
De repente estaban demasiado ocupados para escuchar un sonido simple.
Estaban ocupados metiendo barro en la boca de los hombres,
Que estaban ocupados muriendo en la tierra viva
Ocupados ganando medallas, por matar niños en las esquinas desiertas
Ocupando a sus padres, violando a sus madres, humanos ocupados, nosotros
Ocupados quemando japoneses en coloratómicocinemascope
Con gritos estereofónicos,
Qué un salvaje cien por ciento sangre roja desperdiciaría el preciado tiempo
Escuchando jazz, con tantas cosas importantes sucediendo
Pero incluso los asesinos más aptos deben descansar
Así que se sentaron en nuestras prendas empapadas de sangre,
y escucharon jazz
Perdidos, inmersos en nuestros sueños de muerte
Estaban conmocionados por el sonido de la vida, desaparecido hace mucho de los nuestros
Estaban indignados al silbar, pensar, cantar, golpear, bailar,
Lo lloraron, lo abrazaron, lo besaron, lo amaron, lo unieron, lo bebimos,
Lo fumamos, comimos con él, dormimos con él
Hicieron que nuestras chicas lo vistieran para hacer el amor
En lugar de tontos vestidos de encaje,
Ahora en esos momentos terribles, cuando llegan los recuerdos oscuros
Los momentos secretos que no le admitimos a nadie
Cuando culpablemente nos arrastramos en el tiempo, alejándonos de nosotros mismos
Escuchan un sonido familiar,
Jazz, rascarse, cavar, azularse, jazz oscilante,
Y escucha,
Y siente, & muere.

*

En

En prisioneras esquinas de esperanzas embrionarias, ahogado en una lágrima de heroína.
En prisioneras esquinas de vuelos-de-parker para sonar los bolsillos llenos en el espacio.
En neuro-esquinas de cerebros desnudos & electrocirujanos desesperados.
En esquinas alcohólicas de discusión sin sentido & resacas históricas.
En esquinas de copos de maíz de televisión & la imponente América de rockwell.
En esquinas universitarias de intelecto a medida & abrecartas griegos.
En esquinas militares de megathon, muertes & anestesia universal.
En esquinas religiosas de limericks teológicos y
En esquinas de radio de grabaciones de un siglo & eventos estáticos.
En esquinas publicitarias de helado con punta de filtro & instantes instantáneos
En esquinas adolescentes de la seducción del cómic y guitarras corruptas,
En esquinas políticas de candidatos forajidos & mentiras rituales.
En esquinas cinematográficas de lassie & otros símbolos.
En esquinas intelectuales de la terapia conversacional & el miedo analizado.
En esquinas de periódicos con titulares sexys & cómics académicos.
En el amor las divididas esquinas del muera ahora pagan servicios mortuorios más tarde.
En las esquinas filosóficas de los desesperados semánticos & traficantes de ideas.
En las esquinas clase media de la pubertad escuela privada & las revueltas anatómicas.
En las esquinas ultrarreales de amor en montañas rusas abandonadas
En las esquinas solitarias del poeta con hojas caídas & ojos enmohecidos de profeta.

*

Poemas de la prisión, III

En un universo de celdas –Quién no está preso? Los carceleros.
En un mundo de hospitales –Quién no está enfermo? Los doctores.
Una sardina dorada está nadando en mi cabeza.
Oh, sabemos algunas cosas, hombre, sobre ciertas cosas
Como el jazz y las prisiones y Dios.
El sábado es un buen día para ir a prisión.

*

Poemas de la prisión, VII

Alguien que soy es nadie.
Algo que he hecho es nada.
Algún lugar donde he estado es ninguna parte.
No soy yo, Qué hay de las respuestas
para las que debo hallar preguntas,
Todas esas calles extrañas
Para las que debo hallar ciudades,
Gracias Dios por los Beatniks.


Versiones originales

O-Jazz-O War Memoir: Jazz, Don’t Listen To It At Your Own Risk

In the beginning, in the wet
Warm dark place,
Straining to break out, clawing at strange cables
Hearing her screams, laughing
“Later we forgave ourselves, we didn’t know”
Some secret jazz
Shouted, wait, don’t go.
Impatient, we came running, innocent
Laughing blobs of blood & faith.
To this mother, father world
Where laughter seems out of place
So we learned to cry, pleased
They pronounce human.
The secret Jazz blew a sigh
Some familiar sound shouted wait
Some are evil, some will hate.
“Just Jazz, blowing its top again”
So we rushed & laughed.
As we pushed & grabbed
While jazz blew in the night
Suddenly they were too busy to hear a simple sound
They were busy shoving mud in men’s mouths,
Who were busy dying on the living ground
Busy earning medals, for killing children on deserted street corners
Occupying their fathers, raping their mothers, busy humans we
Busy burning Japanese in atomicolorcinemascope
With stereophonic screams,
What one hundred per cent red blooded savage, would waste precious
time
Listening to jazz, with so many important things going on
But even the fittest murderers must rest
So they sat down in our blood soaked garments,
and listened to jazz
lost, steeped in all our death dreams
They were shocked at the sound of life, long gone from our own
They were indignant at the whistling, thinking, singing, beating,
swinging,
They wept for it, hugged, kissed it, loved it, joined it, we drank it,
Smoked it, ate with it, slept with it
They made our girls wear it for lovemaking
Instead of silly lace gowns,
Now in those terrible moments, when the dark memories come
The secret moments to which we admit no one
When guiltily we crawl back in time, reaching away from ourselves
They hear a familiar sound,
Jazz, scratching, digging, blueing, swinging jazz,
And listen,
And feel, & die.

*

On

On yardbird corners of embryonic hopes, drowned in a heroin tear.
On yardbird corners of parkerflights to sound filled pockets in space.
On neuro-corners of striped brains & desperate electro-surgeons.
On alcohol corners of pointless discussion & historical hangovers.
On television corners of cornflakes & rockwells impotent America.
On university corners of tailored intellect & greek letter openers.
On military corners of megathon deaths & universal anesthesia.
On religious corners of theological limericks and
On radio corners of century-long records & static events.
On advertising corners of filter-tipped ice-cream & instant instants
On teen-age corners of comic book seduction and corrupted guitars,
On political corners of wanted candidates & ritual lies.
On motion picture corners of lassie & other symbols.
On intellectual corners of conversational therapy & analyzed fear.
On newspaper corners of sexy headlines & scholarly comics.
On love divided corners of die now pay later mortuaries.
On philosophical corners of semantic desperadoes & idea-mongers.
On middle class corners of private school puberty & anatomical revolts
On ultra-real corners of love on abandoned roller-coasters
On lonely poet corners of low lying leaves & moist prophet eyes.

*

Jail Poems, III

In a universe of cells – who is not in jail? Jailers.
In a world of hospitals – who is not sick? Doctors.
A golden sardine is swimming in my head.
Oh we know some things, man, about some things
Like jazz and jails and God.
Saturday is a good day to go to jail.

*

Jail Poems, VII
Someone who I am is no one.
Something I have done is nothing.
Someplace I have been is nowhere.
I am not me, What of the answers
I must find questions for,
All these strange streets
I must find cities for,
Thank God for Beatniks.


diego-l-garciaDiego L. García (Berazategui, 1983). Profesor en Letras. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Esa trampa de ver (Añosluz, 2016), una voz hervida (Jámpster, 2017; en coautoría con Ivankan), Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018) y fotografías (Zindo & Gafuri, 2018). Su blog es: http://margendelpoema.blogspot.com.