Extracciones: Las cachorras [Alexander Correa]

Las cachorras es el segundo libro del joven poeta Alexander Correa. Publicado en 2017 pero nunca lanzado, este texto ha tenido una inusual y accidentada circulación. Acaso como una manera de paliar de alguna manera aquello, y en razón de su calidad, presentamos a continuación una selección de poemas del libro.


mi devenir perra echa cuentas
cuántos hombres he derrocado
en mi criadero interior
mis cachorras son la histeria

*

nuestro cuerpo sostiene
la suciedad de la plaza
carga desarrapada
que antecede a todo presagio
como si a la hora de mamar
por nuestro hedor
llegásemos últimos
al juego que nos dejó
fuera de la alineación
diez tetas que es el número
de bestias que una perra
puede alimentar
pero aquí fueron once golpes
que atentaron como analogía
el estado nos impidió
mamar a destajo
una de las hembras recurrió
al recicle de la sangre
instinto que la matria transmite
por herencia, rito de sangre
que entre ellas resiste
se subleva

¿te das cuenta de cómo el rito se allega
a este pasaje como una estrategia?

*

la lumbrera resiste
al frío de la plaza
frío interior que retumba
en los huesos
retener el hambre
aceite hirviendo
que asume su mano al fuego
cómo hace la escritura para evadir
la ciudad en pesares
y yo infectada por completo
nuestro cuerpo
el cemento
tránsito
enciendo los basurales
nos tomamos la plaza
y nadie se dio cuenta
cuándo echamos a volar
nuestras armas


¿Qué dice la perra?

La perra utiliza los ladridos necesarios para que no sea decodificada la información, la perra contiene la lengua, la lengua relame a la perra, ella maneja el transitar salival, desde el molar mayor al canino inferior. Dónde el cuerpo jerarquiza, pone en escena toda esta maquinación. Dónde el cuerpo deja de ser abstracto y que en ese abstracto también se contenga ella. Recrear un cuadro plástico con focos de turbiedad de lumbrera


el corazón como transparencia
fue tan solo una mampara
enseñar sus dientes con rabia
a pesar de su mordida
pasé por alto la sangre
como olas de leva
orines al cloro
resplandor de las bacterias
blanquecinas
recovecos de aquella acera
interminable
que un sin nombre y a contrata
escobillaba encuclillado
tiempo demoraba en secar
los adoquines de cualquier suelo


He pensado en el trazado de nuestras lenguas. Nadie puede contener tantas rocas en la boca. Mi caverna fue inundada por la subida de un mar hirviente. Presentas la calígine como un opuesto al romanticismo de la noche, comprendí enteramente que las aguas del pasto empapan, que son verdes las rodillas contrafilas a su común. Ven a mí con las ganas de morder mi colodrillo, voy a ti y observamos cómo la perra se enciende en garroteras. Pero todo esto lo llaman superfluo, te insisto, el día me lo dijo de esta manera: es un perro bonito, ladra entrecortadas veces pero su chaleco está mojado.

*

ante la necesidad de pertenecer a sus apruebos
sonreímos para disimular el colmillo
asolapado siempre la mandíbula de la bestia
ha de desconfiar en la humanidad
por mera resistencia
en la verticalidad de la plaza de armas
la bestialidad de aquellos cuerpos
solo pecaron de transeúntes


Foto Alexander CorreaAlexander Correa (Santiago, 1991). Poeta y estudiante de Bibliotecología y Documentación UTEM. Aparece antologado en Versos/diversos (El Perro y la Rana, 2010), Ó (Erizo, 2011) y Halo. 19 poetas chilenos nacidos en los 90 (JC Sáez, 2014). Ha recibido los premios Roberto Bolaño y Juegos Literarios Gabriela Mistral. Publicó de manera independiente y autogestionada la plaquette Lud mía (2011), junto a la poeta Angélica Panes, Ariel (o los ecos en mi garganta) (Proyecto Editorial Itinerante, 2012) y Las cachorras (Libros del Perro Negro, 2017). Actualmente trabaja en su poemario Colmenar.