Extracciones: Enredadera rusa [Josefina Bianchi]

Publicado en el último trimestre del año que pasó, Enredadera rusa (Caleta Olivia, 2019) es el primer libro de la poeta, editora y traductora argentina Josefina Bianchi (Buenos Aires, 1989). Como bien señala Marina Mariasch en un comentario sobre el libro, «la escritura de Josefina sostiene una tensión entre lo arcaico y lo moderno, una arquitectura que no construye un hotel con su nombre, sino que la hace huésped estelar del hotel clásico y enorme del que hace, sola, puro territorio de exploración y conquista». Los dejamos con una pequeña selección de poemas.


????á?????¹

Los barcos desaceleran para frenar
se hunden de a poco; los aviones flotan, caen.
La cima de la montaña es sólo cima,
el agua es superficie y el paisaje, difuso.
Las vistas panorámicas son panorámicas
porque todo se empequeñece.

Pensaba en estas cosas mientras esperaba
en el hospital, el vacío no es propiedad
de nadie y solo puede crecer

esperé tanto que las sillas de metal
me eran conocidas, las puertas vaivén
que separan la lentitud de la guardia
del concepto formal de urgencia
decían algo. Esto es algo que solo puedo
entender yo. Es casi un sueño

y todos los caminos para llegar a casa
venden cosas brillantes, inútiles y baratas
las sillas de metal en la sala de espera
decían todo puede florecer
y ni siquiera tengo hijos
solo paciencia o inercia, en esta sala

¿cuáles son las herramientas del jardinero?

preguntale a cualquiera
un corazón es solo tierra y el cuerpo
esperé tanto que por alguna razón
mi respiración se volvió parte
de las sillas de metal, del aire que corre
entre las puertas que dividen
lo urgente de lo importante, que dividen
el silencio de los barcos que se hunden de a poco
y de los aviones que a lo lejos están cayendo.


??????á?????²

A mi abuelo lo vi dos veces, una en foto
arriba de un barco, hacía que tomaba el timón
la otra, de visita en casa
le llevaba treinta años a su novia
la agarraba de la cintura, posaba
solo le faltaba el sombrero con ancla,
como en películas norteamericanas
donde el protagonista siempre es él
militar y héroe al mismo tiempo.
Me explicó el tiempo de espera
para pasar de un lugar a otro, el frío en los extremos
y lo necesario que es respetar los pasos.
De su novia no recuerdo el nombre
de ella sin embargo aprendí en una tarde
la palabra «daikiri», los distintos modos de anudar un pareo
la forma de ejercer presión en un cuerpo, a pintarme las uñas
y el perfume de la acetona que grita «passionate red»
esto es lo dulce y lo agrio
esto es una expresión capitalista que imita
la cáscara roja y perfecta de una manzana
grita que las mujeres podemos ser invisibles
como si vistiéramos ropa que nos hace transparentes.
Lo que les conté a las compañeras
era solo una historia de una camisa arruinada
en donde un cuerpo chocaba olas y luego quedaba
desgarrado en anzuelos.


????³

No me interesa ser la diosa
de los fenómenos atmosféricos,
definir un clima cada noventa días
suena agotador. Podría trazar lo que quiero
en este mapa: dos paralelas
que calor y frío no se toquen nunca.
Ya lo dijo el cielo, noviembre es un mes
de definiciones, la tierra no se parte
de un día para el otro. Estoy
en velocidad crucero
cada metro es un nuevo exilio
y lo esencial es la habilidad de dejar
una estela.


????????????

Un rompehielos
¿de qué va a agarrarse?
se pregunta ella
si el motor es calor
que dispersa
lo que fue especial
y diseñado por otros.
Un rompehielos
¿de qué va a agarrarse?
se pregunta ella
mientras hace fila
en el supermercado
si el calor es igual al fuego
que viene de las estrellas
que cubren
su cabeza y la de otros
un rompehielos
¿de qué va agarrarse?
si lo que guía
las direcciones en alta
mar son las estrellas,
las constelaciones, los satélites
capaces de medir
el tiempo
en que una puede estar esperando
en la fila del supermercado
entre vaivén y la deriva

¿tiene algún contenido sexual la espera?
¿la espera es un par de binoculares
para ver una obra de teatro?

Las cajas de preservativos
ubicadas en la góndola «accesorios»
son de distintas formas, sabores
y la chica que cobra y dobla billetes
tiene un pañuelo que el jefe luego
la obliga a sacarse para no romper
lo uniforme y cobra, dobla billetes
en la caja registradora
para preguntarse
de dónde va a agarrarse un rompehielo.

¿Piensa esta chica en estrellas
cuando piensa en hielo?
¿Sabe que algunas cambian de color
que no existen hace miles de años y nosotros
acá les ponemos nombres, elegimos
una para sentirnos identificados?

Pensar en estrellas es lo mismo
que pensar en sexo
intercambio y deseo, dinero que cubre el cielo
y del que agarrarse.

¹ Quince.
² Diecinueve.
³ Cinco.
? Once.


Foto Josefina BianchiJosefina Bianchi (Buenos Aires, 1989). Estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires y trabaja como editora y traductora. También se desempeña en el área de las artes visuales en crítica, gestión y curaduría. En 2019 fue cocuradora de la muestra Yeguas del Apocalipsis (PROA21). Junto al colectivo Máquina de Lavar publicó el libro de poemas La pija de Hegel (2014) y la traducción Bajo el cielo de Géminis (2016), de la poeta norteamericana Noelle Kocot. En octubre de 2019 publicó Enredadera rusa por Caleta Olivia.