Traducciones: Un poema de Jesús Sanoja Hernández [versión de César Panza]

Puestos a la tarea de encontrar una traducción para este número especial de poesía venezolana, le propusimos a César Panza traducir un poema de la tradición poética de Venezuela. Lo que resultó de ese desafío es el siguiente ejercicio de traducción homolingüística (o reescritura) de un poema del intelectual Jesús Sanoja Hernández (1930-2007), más conocido por su labor en prensa que por su obra poética, la que se reduce a un solo título: el célebre La mágica enfermedad (1969). De ese libro Panza extrajo el poema que presentamos a continuación traducido y en su versión original.


Frente a una blockchain

El asinceramiento del ser de la retina como pantalla
Produce que el mundo prolifere en rectángulos.
Ya no son uno que inundan al todo con sino múltiples
fardos licuados de ondas que lanzan sus luces trémulas
hacia todas las calles tibias del universo.

Los dedos congelados se prolongan en una flecha que cursa
el azul del frío lenguaje de un sol de Q’es, datos lívidos,
menos seguros, insondable nube con filas de claves y mapas
eléctricos como trenes en el cerebro de una metrópolis.
Mil programas lo surcan con rayos del color de los pavos reales.

Eso es ahora la identidad, una suma de datos, una ruta de líneas quebradas
homeomorfa al ruido de las trayectorias de los buques en los mares,
las mismas rayas quebradas y puntiagudas que la piel de un monitor exhibe
como tatuajes en forma de montañas de adustos commodities y tasas.

Y Jordan Belfort argumentando con Max Keiser en contra del Bolívar.
Pobres monedas nacionales, una esquizofrenia de deseos maquinales
sin preferencias realmente sexuales las vincula, cadenas de caracteres
sublimadas en tokens de miel diferenciada por criptogramas
mientras cae de un párpado frente a miles de píxeles rosas y sudor.

Un ladrón de cobre Capuleti, por ejemplo, con su piel grasosa color canela
mira la escena de la rubia minera Montesco hecha guayaba entre las redes
que la asoman y alargan a sus dedos y a su lengua y al jugo de pulpas frutales.
Algo cede de sí al punto de acumulación de inconmensurables electrones
102 ºF de voluptuoso calor, la mira con su ojo de carne, con su ojo
de webcammer, se abren las puertas, parece un amante frágil y magra
y ¡oh! es un gancho el horizonte, las ansías del verde óxido por las tierras raras.


Versión original

Frente a un barco

La llegada a puerto de seres y cargamentos. Sandro se acuesta
entre el pavo real y las nubes, de buena gana comería
junto a la sombra.
Toda la ola está hirviendo, Bolívar escucha
tras el muelle, el perfume es sordo, como vino añejo
se pega a los labios, tan abiertos.
Corazones congelados, el negro que cruza hacia las cajas,
gaviotas empapadas en salsa de manzana, ese pudridero
en el rincón, cerca, muy cerca del mar más claro,
lejos, muy lejos de calles que dan al universo.

Como ángeles bajan los rayos, invariablemente puntiagudos,
y frente al promontorio más lívidos, menos seguros
donde el puerto extiende bello pergamino.
A cada golpe de agua sobrenada potencia de sal
y el bautismo de las uvas asciende y cae, o es la mirada
lo que asciende y cae,
o es el trecho cubierto por legiones ciegas
entre calores que flotan, vahos que sudan,
buques que gimen como toros en acecho.

Mr. Hood toca el torso grasoso de los indígenas,
dos tiburones se enfilan hacia el horizonte
y la mujer parece amante frágil
cuando muerde la guayaba, cuando en redes asoma
sustancia pulposa y ebria. Mr. Hood
y sus hijas rubias, una de ellas tuerta,
extienden las manos hacia Oriente,
en eso el cielo cruje, en eso la paloma luce, en eso
250 fardos
abren las puertas de la aduana.

Mr. Hood toma el larga vista, Mr. Hood dice ¡Oh!


César PanzaCésar Panza (Valencia, 1987). Poeta, editor y traductor. Licenciado en Matemáticas por la Universidad de Carabobo, Panza se desempeña como miembro del comité de redacción de La Tuna de Oro y del comité de redacción de POESÍA.