Inéditos: Poemas de Pamela Rahn

Imagen: © Annalynn Hammond

Poeta y artista del collage, Pamela Rahn obtuvo recientemente el Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven (2019) por Breves poemas para entender la ausencia, libro que acaba de ver la luz en España. Los poemas que leerán a continuación, de una importante carga surrealista y que en su desborde se alejan de lo que conocíamos de Rahn, no forman parte de aquella obra sino de un libro inédito todavía sin título. Que los disfruten.


Insilio onírico

Apuntábamos fatalmente hacia la felicidad. Fuimos el parque de diversiones de la poesía, de nuestros cráneos nacían cuernos de acero extendidos hacia el cemento como toboganes. Cargábamos los poemas encima como hijos muertos. Los mostrábamos con orgullo mientras tirábamos de ellos como caballos cansados del mismo pasto seco. Bailábamos, corríamos, nuestros cuerpos suprimían lo triste de nuestras palabras. Éramos el no lugar, nuestras voces eran danzas lúgubres, contenían el silencio, y la extranjería un lenguaje musical para nuestro sosiego. Habíamos escrito muchos libros que no llevaban nuestros nombres. El pilar de la utopía era vivir de la locura sin siquiera conocerla. Nuestra memoria se erguía, tibia y conmovedora y babeábamos palabras que manchaban nuestra ropa de saliva dorada. El poema era nuestro trance, lo engullíamos, lo violábamos, lo tratábamos delicadamente. Todo era un poema. Le temíamos al bienestar, no nos daba belleza. Con hilos amarillos entretejimos las ficciones y nuestras manos entumecidas por la luz no nos daban abrigo, pero queríamos volar y para volar debíamos temerle al tiempo.

Todos habíamos muerto

La utopía no era otro mundo, solo un lugar y para llegar a él debíamos suprimir lo doloroso, clavar nuestros corazones como sables en el lugar de lo húmedo.

Atravesados por la nostalgia hacia lo vivo. Colgábamos las cabezas en vestidores como si de un sueño todo se tratase, dejando nuestras máscaras guindadas en percheros para así ponernos otros rostros, menos cicatrizados o enjuagados de fiebre y palillos. Emigrábamos cuando acababa la noche, acostumbrados al exilio, porque sí, llorando todo el insomnio y todo el día (como Girondo y la muerte). Crecían abejas, obesas abejas en la jalea de nuestro cráneo. Se alimentaban de nuestra voz que florecía como líquido espeso. Las puertas se abrían e inquilinos hacíamos siempre la misma pregunta.

¿Quiénes?

Padres y madres susurraban sus memorias en nuestros oídos, pronunciando palabras que enfermos de sueño insistimos en descifrar. Enterrando un lenguaje para comprender otro nuevo. Entretenidos siempre en la locura, fuimos desapareciendo, más vivos en la noche que en el día: poetas de ojos lúteos como diamantes embrutecidos por el delirio. Dispuestos al viaje no solo desde el exterior sino hacia dentro. Sé que algo de nosotros aún existe brillando en un tiempo condenado en donde las noches aúllan y cometas rosados explotan en los cementerios.

Emprendimos un viaje

jamás volvimos
creímos demasiado en el delirio y la ternura[1]
como recién nacidos cuyos párpados empezaban

a abrirse.

Toda pregunta es ahora una grieta
en algo que somos.

[1] Primero creí en el delirio y la ternura como un niño ardiendo en llamas. Héctor Hernández Montecinos


Silogismo alucinado

[32/10/16]

7:60 p.m.

  1. Creí en el delirio y la ternura como un niño ardiendo en llamas
  2. Todos los niños creen en el delirio
  3. Luego todos los niños arden en llamas al creer en el delirio
  4. Luego el delirio cree en el niño y el niño cree en la ternura
  5. Luego la ternura arde en llamas
  6. Luego el delirio es el niño
  7. Luego el niño es el delirio
  8. Luego la llama es la ternura
  9. Luego la ternura son todos los niños
  10. Y todos los niños son el delirio
  11. Luego el delirio es lo que creí
  12. Y lo que creí es un niño
  13. Y el niño es finalmente el único capaz de arder en llamas y creer en la ternura.


¿Has rechazado la palabra por el viaje o has hecho del viaje la palabra?

a) Lo he hecho. Comprendo que el viaje lo es todo. Viajar es robar. Es escribir con la imagen, desde una imagen que no es tuya. No existe el viaje sin la palabra muerta, palabra que he decidido poseer.

b) Relincho sobre el viaje. El viaje es el caballo convertido en música. Para viajar, primero hay que domar el caballo y renunciar a la palabra. Buscar en la palabra lo animal y darle de comer. El viaje es algo a lo que vuelvo para poder comprender a los animales que se ocultan en mi vientre.

c) La imagen es la palabra. Para viajar hay que saber crear una imagen. Dejarse morir para llegar a la estampa, enamorarse del fotograma, ir en contra de toda moral para poder entender el sueño enonde se cría la imagen. Perderse sin saber aonde vas, solo sabiendo que vas en busca de algo que atrape a la retina. No creo en la palabra ni en el viaje, solo en las imágenes que vienen de ellas.

d) No cumplo mi palabra, la palabra no se cumple, se destruye para verla renacer. Creo en la palabra como creo en mi guitarra, canto porque derribo la palabra como una mujer que hila su propia mano para recordar el galope de su alma sobre las nubes. He viajado demasiado, algunas veces me he quedado sin dinero, hambrienta y me he arrepentido, otras he dejado de volar a propósito para ver crecer la luz desde la pisada. La verdad es que viajo porque solo sé escribir desde el viaje. Cuando estoy quieta, mi palabra es famélica y escribo como otro.

e) Nací en un vientre doméstico, aferrada a la ternura y a la soledad. El viaje me enseñó que la palabra es libre, que la calle es un suelo caliente, que debo atravesarla para no olvidar. La palabra nunca fue el viaje. La palabra se transformó en el viaje como un quijote valiente para verme caer en ella. La palabra sin duda me ha poseído.

f) El viaje es una casa vacía, la palabra son los espíritus de la casa, el viaje es solo una forma de acariciar a los espíritus, de hablarles en su lengua nativa. El viaje nunca existió. Las palabras fueron pronunciadas, los silencios entre ellas fueron música. Casi siempre fui el silencio. El viaje continúa siendo la niebla, las palabra mis manos temblorosas intentando observar a través de lo blanco.


La sagrada celebración

Al flaco

El riesgo de conocerlo
era ver renacer al poema

saber que si se perdía
siempre iba a volver

construyendo la vida a través del ojo de la cámara

Su mirada era el camino de Ulises

él observaba convexo nuestros movimientos con cuidado
y conocía el aire terrible de las cosas

En nuestro mundo
habitaban jaurías, ángeles, esqueletos

Su lente enlutado
arrojaba sombras de vida

Su ojo era una constelación para el cielo

Existía en él, lo sagrado

una sonrisa ante lo incierto

Nos reuníamos siempre a celebrar

siempre juntos

TODOS

nuestra celebración

La SAGRADA celebración del ojo.


Los mariachis imaginarios

Algunas veces te encontrabas con los mariachis
ellos tocaban sus instrumentos viejos y fieles
y tú recitabas poemas robados
subías las escaleras
con tu sombrero………………imaginario
El llanto de los mariachis
sonaba al canto de
ángeles desmembrados
la música
se escuchaba más ruidosa

Estabas allí
cantándole a la noche
soñando con ella

Si alguna vez nos odiamos
fue para amarnos más
perdidos en la nostalgia
y en la repetición de una memoria que borraría por siempre
nuestro amor
y nos devolvería al fin nuestro corazón chilango
para volver volver y volver

Si nos dejan

camino a la locura.


Show de títeres

Al muchacho que vuela

Fueron nuestros aplausos, el viaje y la lenta creación de lo vulgar, cuore del miedo fue también que no quería amarte pero insististe en el amor con demencia infantil y te amé desesperadamente de la manera más pura como la risa de los niños que veían ese show de títeres en la plaza de Rancagua y se reían alto, muy alto, crecía en nosotros una calidez profunda, se llenaban nuestras grietas de ternura infantil, de bosque de felpa, de hongos de felpa, de árboles de felpa, de flores de felpa de gusanos felpa de lagunas de felpa de música invisible de felpa, sin saber fui títere y tú titiritero, yo no te quería amar pero los niños se convirtieron en nuestros y me tapaba el rostro porque era ridículo estar así de feliz te miraba y eras de felpa con un palito de cereza entre los labios reías con tristeza como se ríe mientras se sueña con el futuro y los niños seguían

alto

alto

aún más alto.

y sus risas inundaron

todo lo que caía.


Foto Pamela RahnPamela Rahn Sánchez (Caracas, 1994). Realizadora cinematográfica, mención guion, por la Escuela Nacional de Cine. Autora del libro El peligro de encender la luz (Todos tus Crímenes Quedarán Impunes / Hanan Harawi, 2016) y de la plaquette Flores muertas en jarrones sin agua (Difusión Alterna, 2017). Forma parte de las antologías Anónimos 2.3 (España, 2015) y Amanecimos sobre la palabra (Venezuela, 2016), entre otras. Ganadora del Premio Gloria Fuertes de Poesía Joven (2019) con el libro Breves poemas para entender la ausencia, recientemente publicado en España por Ediciones Torremozas. Combina la poesía con el collage; sus creaciones pueden encontrarse en diversas revistas digitales y principalmente en sus cuentas de Instagram y Facebook.