Futuro esplendor: Poemas de Silvana Freire

Acaso aparezca como un riesgo potencial que una bandada de aves oscuras o claras en pleno vuelo se desplome o que uno solo de sus ejemplares se desfonde, intestinos afuera, a causa de la carga de significado a la que han sido sometidas. Toda una tradición de poemas sobre pájaros. Sin embargo, allí aparece el sentido en su errático planeo para distribuir el peso en diversas direcciones: alas, pico, ojos, aquello que avizoran.

Algo de esa maleabilidad se deja ver en estos poemas de Silvana Freire, extraídos de su proyecto inédito Otra especie, donde los pájaros se dispersan, se aglutinan, se transforman como la materia (natural, textual) que son: un otro dispuesto a identificarnos y luego desconocernos.


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Primera hoja
…………………………………………..el tordo sobrevive
………………………………………………………………………………………………..a la inundación.


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La luz cae vertical en la córnea dilatada lo intangible. Se durmió sobre la tierra el pensamiento. La materia fue ocaso sobre otra materia. Dio vueltas la lengua en la gruta de la cueva. Más azul la saliva, acuoso fulgor. Llega la mañana y las diucas se inquietan. El pulso es eco de una maquinaria. Los dioses ya no tienen ojos ni nombre. Encadenados a la palabra ignorada. Palabra sordomuda. Adagio que nace del murmullo. Inteligible. La hoja es un tronco de múltiples caras. Caminaron las generaciones. No llegaron a ninguna parte. Su ritmo lleva olor a prisa. Violetas que se dispersan en el lago. Buscaron la mente, infinidad. Mojados y fríos.


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Paso del paso ligero jilguero paso ligero severo a veces otoño raso con el que es él o ella y estómago discurre y recurre y recorre dromedaria un disparo falso dos disparos mil disparos mil y un falsos falos unmil en las mil y una noches o milyundías perdía llovía llovizna brizna negra que escribía a sí mismo sostiene y retiene y detiene en dos pies patas pezuñas clava las uñas sus garras me agarran me toman y tomo del agua en sus plumas dunas de arena en ella en la ciudad en el intento de orfandad en el ojo la aguja del reloj tiempo ojo templo tempo tiemblo el ojo rojo rojizo penetrado metalizado mal razonado usurpado usurpando la córnea del ave tornillo ave maquinaria ave maría abierta ave eva adán en punto medio punto cruz que cruza la punta del iceberg puta de iceberg helada muerta sin norma muerta están muertas están matando el ritmo no hay himno ni graznido no hay nido se fue se han ido las orillas primavera vereda de dama que doma el dogma de cristal su espejo sin reflejo sin regreso ni salida migra la semilla de la boca a la roca al pastizal de la boca dentada desmembrada desdentada dama contorsionada es futuro es pasado pasado pisado presente en las costillas en la frente va de frente va ambiguo es futuro ambiguo el que hurta el paso del paso ligero jilguero.


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El mundo queda suspendido

Soy ese pájaro adosado al cable
de alta tensión
después de la descarga.

Esa ciudad de papel
azul eléctrico
siempre encendida.

No me fío.


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Los cisnes han manchado sus labios
de azul naval
el color de la tristeza persigue a las aves.


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Se posa a los pies del aromo con la tráquea oxidada. Piensa en quién llamará a la calma cuando su día sea noche. Lo sereno está hecho de neblina. Sal que el mundo disgrega de vez en cuando para ocultarse. Un torbellino en su cabeza lo despeina y cree despertar. ¿Cómo se sobrevive a la llovizna? Migrar ya no es opción para las plumas caídas. Incluso los perros duermen cerca del cementerio. Las tumbas se iluminan cuando se acerca. Escuchar conversaciones ajenas es inevitable. Cae lo blanco y las cosas son muebles bajo sábanas. La vieja casa no es habitable. No para él. Suspira un aire nuevo e intenta cantar. Por un instante el mundo se detiene y lo observa. Un cuerpo más de polvo y paja.


Foto Silvana FreireSilvana Freire (Puerto Montt, 2000). Estudia Letras Hispánicas en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Actualmente trabaja en su primer poemario, Otra especie.