Perfil editorial: Cuneta

Considerado como uno de los sellos que propiciaron el boom de la edición independiente chilena a partir del 2009, Cuneta es un referente indiscutido del sector a nivel nacional. A diez años de este fenómeno, y con una renovación completa en su equipo, aprovechamos la posta entre Galo GhigliottoNatàlia González, quienes encarnan respectivamente el pasado y el futuro, para conversar sobre la editorial.


¿Qué es y quiénes conforman Cuneta?

Cuneta es una editorial independiente que publica, principalmente, literatura chilena y latinoamericana, contando, no obstante, con traducciones de autores franceses y norteamericanos. Nuestro catálogo se centra en la ficción (poesía y narrativa), con algunas publicaciones en ensayo, dentro de las seis colecciones que lo conforman. Las colecciones Plan Maestro y Almácigo se centran en narrativa; la primera, de autores ya consagrados, como Alejandra Costamagna, César Aira, Lina Meruane o Edmundo Paz Soldán, y la segunda, de narradores emergentes. También tenemos dos colecciones que giran en torno a la poesía: Ouróboros, en la que reeditamos textos fundamentales de la poesía chilena, y Menos Es Más, en la que publicamos textos de poetas nuevos. Finalmente, contamos con dos colecciones transversales que aglutinan narrativa, poesía, ensayo y columna periodística: Traducciones y Fuera de Serie.

Actualmente, el equipo editorial está compuesto por Adrián Leppe, coordinador editorial, y Natàlia González, editora; Valeria Artigas, quien se encarga del diseño de los interiores y las cubiertas de nuestros libros; Joaquín Saavedra, asistente editorial y encargado de redes sociales. En los últimos meses, hemos contado con la incorporación de la periodista Consuelo Olguín, encargada de difusión en prensa. En el área de finanzas, contamos con la participación de Héctor Caro, nuestro contador.

¿Cómo aparece Cuneta? Cuéntennos del proceso de ponerse en marcha y de cómo era la escena editorial en ese momento.

Editorial Cuneta nace el 2009 en Santiago de Chile, por lo que este año celebra su décimo aniversario. En aquel entonces, el panorama editorial era muy distinto al de la actualidad. Chile apenas contaba con editoriales independientes, por lo que Cuneta fue una de las pioneras del boom de la edición independiente en nuestro país.

Se fundó de la mano de Galo Ghigliotto, escritor y editor, y Arturo Aguilera, artista visual y diseñador. En sus inicios, Cuneta se conceptualizó como un proyecto que pretendía crear libros piratas que democratizaran la lectura; es decir, crear un medio alternativo que acercara a potenciales lectores que no pueden hacer frente a los elevados precios de los libros. Con el paso de los años, Cuneta fue evolucionando y entrando en librerías, manteniendo, no obstante, siempre la idea de poner a la disposición del lector un catálogo de primer nivel por un precio módico. Fue este concepto el que suscitó el interés de algunos autores y traductores, como Alejandra Costamagna, Nicolás Rodríguez Galvis y Thomas Rothe, quienes participaron en la editorial durante sus primeros años de funcionamiento.

¿Qué concepto hay detrás de sus diseños y su línea editorial?

El diseño gráfico de las portadas de Cuneta se basa en el arte del collage y su sentido de reciclaje y resignificación de las imágenes. Buscamos el encuentro entre lo que implicaba el trabajo manual y de impresión análoga de principios del siglo XX y las técnicas digitales de la actualidad, poniendo en valor el encuentro de ambos y el resultado de lo «nuevo que nace de lo viejo». Desde este principio básico, la gráfica para cada libro intenta presentar el contenido dando pistas visuales, pero alejándose de la literalidad. En un resultado, ojalá, gráficamente atractivo y fiel al contenido literario, sin ánimo de ser su protagonista.

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A propósito de esta vuelta, ¿podemos hablar de una refundación de Cuneta? ¿Qué cambió respecto de la primera etapa?

Completamente. Han sido muchos los cambios que se han introducido desde principios de este año. Uno de los más destacables y notorios es la renovación de la gestión editorial. Por ejemplo, yo (Natàlia González) llegué a Cuneta a principios de este año ocupando el puesto de asistente editorial. A medida que pasaron los meses, fui adoptando algunos de los roles del editor. Asimismo, la plantilla restante también ha experimentado una renovación total en este proceso de refundación. Hemos contado con nuevas incorporaciones en todas las áreas, como sería el caso de Valeria Artigas en el campo del diseño (donde antes estuvieron Ian Campbell y Arturo Aguilera). También contamos con cargos nuevos, como el de Joaquín Saavedra, quien además de asistente editorial es encargado de las redes sociales, las cuales habían mantenido un perfil bastante bajo hasta el momento. Nuestra última incorporación, Consuelo Olguín, nos ha permitido tener mayor presencia en los medios de comunicación.

A diferencia de nuestro trayecto anterior en el sector editorial, en esta nueva etapa contamos con la representación de nuestro catálogo a través de la agencia literaria VicLit, a cargo de Víctor Hurtado. Además, nos hemos expandido hacia Argentina a través de la distribuidora Big Sur.

¿Qué se viene para Cuneta por lo pronto?

Además del reciente lanzamiento de La performance de volverse humano, del autor norteamericano Daniel Borzutzky (ganador del National Book Award en la categoría de poesía en el año 2016), en los próximos meses publicaremos dos poemarios en coedición con Aparte, editorial ariqueña: Mi vida, de la norteamericana Lyn Hejinian, y Migraciones, de Gloria Gervitz, ganadora del Premio Latinoamericano Pablo Neruda en el año 2019. También contaremos con la publicación de El Grundig, recopilación de cuentos del colombiano Héctor Hoyos; La música del hielo, del poeta y editor chileno Guido Arroyo; la novela de la portorriqueña Mayra Santos Febres, Sirena Selena vestida de pena, y Tocados por el fuego, una traducción del autor catalán Manuel de Pedrolo.

Realizaremos también reediciones de títulos emblemáticos de la editorial, como  Colonos, de Leonardo Sanhueza; La bandera de Chile, de Elvira Hernández, y Caperucita se come al lobo, de la colombiana Pilar Quintana.


matias-fuentes-aguirreMatías Fuentes Aguirre (Santiago, 1990). Editor de la revista y editorial Jámpster.