Extracciones: Cada verano el último verano [Denise Levertov]

De padre judío ruso, aunque pastor anglicano convertido posteriormente al cristianismo, y de madre una galesa, Denise Levertov fue una poeta precoz. Ya a los cinco años, declaró que sería escritora; a los doce le envió sus poemas a T. S. Eliot, quien le escribió en respuesta una carta de aliento; a los diecisiete publicó su primer poema en una revista. De raigambre objetivista, aunque cruzada con la asociación libre que busca alcanzar una realidad simbólica de orden superior, los poemas seleccionados de la antología Cada verano el último verano, publicada por Zindo & Gafuri a fines del año pasado,  es arbitraria: si bien se condice con la idea que se tiene de su obra, estos están cruzados por la contemplación de la belleza de las cosas cotidianas y el amor: una lectura justa y necesaria para estos cortos días de sol invernal.


Poema de amor
……………………………….
Quizás soy una “parte enferma de
algo enfermo”
……………………………….quizá
……………………..algo me dio alcance
sin duda hay una niebla
entre los dos
……………………………….Apenas puedo
verte
………………………pero tus manos
son dos animales que
abren la niebla y me tocan.

*

Intercambio
……………………………….
Gaviotas tierra adentro.
Vienen para variar su dieta,
por un poco
de aire terrestre.
……………………………….
Huelo en sus gritos
la verde, húmeda, blanda,
parte de abajo de un embarcadero.

*

Cómo sería mi casa si fuera una persona
……………………………….
Sería un animal, esta persona.
Este animal sería grande, al menos del tamaño
de un caballo de tiro. Como las vacas, rumiaría,
y tendría, como ellas, múltiples estómagos.
Nadie podría seguirlo a través de la espesura
para observar sus hábitos reproductivos.
Al encontrarse oculto debajo del pelaje,
sería muy difícil determinar su sexo.
Definitivamente, desalentaría
toda investigación. Pero, si no lo provocásemos,
sería un animal amable y amistoso,
y tan confiado como un carbonero.
Sería altamente inteligente, de una inteligencia
ni humana ni animal, más bien como de duende.
Ronronearía, pero puesto que es una casa,
uno se sentaría en la falda de ella,
y no al revés.

*

El secreto
……………………………….
Dos chicas, en un verso
súbito, descubren
el secreto de la
vida.
……………………………….
Yo que no sé el
secreto escribí
el verso. Ellas
me contaron
……………………………….
(a través de un tercero)
que lo habían encontrado
pero no en qué consistía
ni siquiera
……………………………….
cuál era el verso. Ahora no tengo
dudas, pasada más de
una semana, de que olvidaron
el secreto,
……………………………….
el verso, el nombre,
el poema. Las amo
porque vieron lo que
no puedo ver,
……………………………….
y por amarme por
el verso que escribí,
y por olvidárselo
de modo que
……………………………….
mil veces más, hasta que las alcance
la muerte, puedan descubrirlo
de nuevo en otros
versos
……………………………….
en otros
acontecimientos. Y por
querer saberlo,
por
……………………………….
suponer que existe
tal secreto, sí,
por eso más que nada.

*

Poema de amor
……………………………….

«Somos buenos el uno para el otro».
X

……………………………….
Lo que me das
……………………………….
es el extraordinario
sol que vuelca su luz
sobre los árboles atónitos.
……………………………….
Una rama
que con bayas se agita
……………………………….
bajo las patas de algún pajarito.
……………………………….
Conozco
otros deleites –tienen un gusto amargo,
parecen destilados de raíces,
y sin embargo tengo sed de ellos.
……………………………….
Pero tú–
tú me das
ese rayo dorado de la luz
del día en la medianoche
del cuerpo,
la tibieza del mediodía de otoño
entre las sábanas, en la penumbra.


Versiones originales

Love Poem

Maybe I’m a ‘sick part of a
……………………………….sick thing’
……………………..maybe something
has caught up with me
certainly there is a
mist between us
……………………………….I can barely
see you
but your hands
are two animals the push the
mist aside and touch me.

*

Exchange

Sea gulls inland.
Come for change of diet,
a breath of,
earth-air.

I smell the
green, dank, amber, soft
undersides of and old pier in their cries.

*

What My House Would Be Like If It Were A Person

This person would be an animal.
This animal would be large, at least as large
as a workhorse. It would chew cud, like cows,
having several stomachs.
No one could follow it
into the dense brush to witness
its mating habits. Hidden by fur,
its sex would be hard to determine.
Definitely it would discourage
investigation. But it would be, if not teased,
a kind, amiable animal,
confiding as a chickadee. Its intelligence
would be of a high order,
neither human nor animal, elvish.
And it would purr, though of course,
it being a house, you would sit in its lap,
not it in yours.

*

The Secret

Two girls discover
the secret of life
in a sudden line of
poetry.

I who don’t know the
secret wrote
the line. They
told me

(through a third person)
they had found it
but not what it was
not even

what line it was. No doubt
by now, more than a week
later, they have forgotten
the secret,

the line, the name of
the poem. I love them
for finding what
I can’t find,

and for loving me
for the line I wrote,
and for forgetting it
so that

a thousand times, till death
finds them, they may
discover it again, in other
lines

in other
happenings. And for
wanting to know it,
for

assuming there is
such a secret, yes,
for that
most of all.

*

Love Poem

«We’re good for each other».
X

What you give me is

the extraordinary sun
splashing its light
into astonished trees.

A branch
of berries, swaying
under the feet of a bird.

I know
other joys-they taste
bitter, distilled as they are
from roots, yet I thirst for them.

But you–
you give me
the flash of golden daylight
in the body’s
midnight,
warmth of the fall noonday
between the sheets in the dark.


L_cadaveranoelultimoverano
Denise Levertov, Cada verano el último verano. Trad.: Alejandro Crotto y Ezequiel Zaidenwerg. Zindo & Gafuri, 2018.


alejandro-crottoAlejandro Crotto (Buenos Aires, 1978). Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires, ha publicado Abejas (Bajo la luna, Bs. As., 2009) y Chesterton (Bajo la luna, 2013). Algunos poemas suyos forman parte de la antología 53/70, poesía argentina del siglo XXI (ES, EMR y CCPE/AECID, Rosario, 2015). Administra el blog words words words.

 

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Ezequiel Zaidenwerg (Buenos Aires, 1981). Publicó los libros de poemas Doxa (Vox, 2007); La lírica está muerta (Vox, 2011; Cástor y Pólux, 2017); Sinsentidos comunes, ilustrado por Raquel Cané (Bajo La Luna, 2015); y, con Mirta Rosenberg, Bichos: Sonetos y comentarios, ilustrado por Valentina Rebasa y Miguel Balaguer (Bajo La Luna, 2017). Tradujo a Mark Strand, Ben Lerner, Anne Carson, Weldon Kees, Robin Myers, Joseph Brodsky, Mary Ruefle, Denise Levertov y Kay Ryan, entre otras y otros. Compiló y prologó la muestra de poesía argentina Penúltimos (UNAM, 2014). Desde 2005, administra el sitio zaidenwerg.com, dedicado a la traducción de poesía. Vive en Nueva York, donde cursa estudios doctorales en New York University.