Perfil editorial: Overol

Irrumpió en 2015, con un concepto muy definido en cuanto a lo estético y la valorización del libro como objeto y contenido, a partir de su diseño y trabajo profesional en la edición. Lo anterior posicionó a Overol rápidamente en el circuito local como un referente indiscutido de la edición chilena. Aprovechamos esta contingencia para saber un poquito más de ellos y de sus estupendos libros.

 

 


 

¿Cómo nace Overol? ¿Quiénes lo componen?

Overol nace el 2015, como una forma de llevar a cabo algunas ideas de libros que queríamos publicar por nuestra cuenta. El proyecto es dirigido por nosotros dos (Daniela Escobar y Andrés Florit), con la colaboración de Mario Verdugo en corrección y edición de textos. Al comienzo participaron otras personas, pero pronto quedamos nosotros tres conformando el equipo estable que sigue hasta hoy. Con el tiempo, otros autores también se han transformado en colaboradores, Juan Santander por ejemplo, que ha sido coeditor de algunos manuscritos.

La editorial se destaca por su catálogo de poesía y por sus bellos diseños. ¿Qué otras características o cualidades creen ustedes que identifican a la editorial?

Gracias por lo que dices. Particularmente nos atrae proponer lecturas nuevas y crear contenido. En esa línea hemos mezclado autores consagrados y emergentes, por lo tanto hay un diálogo entre textos escritos en distintos momentos históricos, cuya lectura nos parece interesante hoy. De nuestro catálogo, solo una sexta parte corresponde a reediciones y casi todas ellas tienen textos corregidos o nuevos. En algunos casos hemos publicado libros que estaban hace décadas fuera de circulación, como los que editamos de Andrés Gallardo, pero siempre trabajando los textos, el montaje o incluyendo material inédito; así también lo hicimos con Enrique Lihn y las traducciones de Rachilde o Dorothea Lasky. Tratamos de publicar libros que puedan tener una repercusión y que posean un carácter contemporáneo, lo que se hace más evidente con autores jóvenes como Emiliana Pereira, Josefina González o Gastón Carrasco. Intentamos proyectar este interés también en nuestra identidad visual, trabajando en las cualidades materiales y gráficas de las ediciones.

Imagen Overol 1

Sabemos por sus colofones que sus libros pasan por varias manos, de lo que se deduce que entienden la edición como un trabajo colectivo. ¿Cómo es el proceso de edición de sus libros (considerando, además, las distintas colecciones con que cuentan)?

Cada libro tiene un proceso particular. En términos generales, quienes participan en la edición de un manuscrito hacen su lectura por separado y luego juntamos las sugerencias en un solo documento. A veces hay lectores que tienen mayor afinidad con un texto y naturalmente lideran el proceso, pero siempre termina siendo un trabajo colectivo. El objetivo principal es contribuir, con las herramientas que tenemos, a que ese texto dialogue de la mejor manera posible con su contexto y con la tradición en la que se inserta. Es decir, subsanar los puntos ciegos que puedan debilitar su aporte al panorama literario en el cual será recepcionado, sea cual sea su género. Pero también los puntos ciegos que pueda tener en sí, en cuanto a su lógica interna, estilo, lenguaje y potencialidad. Depende del texto; a veces consiste en realizar sugerencias de reescritura, montaje, título, etc. Igualmente importante es evaluar la pertinencia de intervenciones en un manuscrito que llega muy trabajado y casi listo (son los menos, pero existen). Los grados de intervención posibles son variables.

¿Cómo y por qué nace 603?

Quienes dirigimos la editorial también escribimos y queríamos aprovechar esta plataforma para hacer circular nuestras cosas. Tenemos la suerte de contar con amigos lectores exigentes que están dispuestos a colaborar con nosotros. Pero aun así nos incomodaba publicar bajo el sello Overol, pues todo lo que editamos allí es lo que recomendamos leer y no queríamos situarnos en el mismo nivel de los autores que incluimos en nuestro catálogo. Por eso creamos el sello 603, que incluso tiene otro ISBN, y con el cual nos interesa además realizar otro tipo de publicaciones, más experimentales en cuanto a formato y materialidad.

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¿Nos comentarían sobre las próximas novedades de Overol?

Acabamos de publicar la primera traducción al castellano de un libro de poesía de Susan Howe, Silencio pitagórico, en versión de Enrique Winter, y el nuevo libro del poeta Andrés Anwandter, materia gris. Luego viene la novela distópica Parábola del sembrador, de Octavia Butler, una escritora afroamericana de ciencia ficción. El libro estaba inédito en castellano y fue traducido por Virginia Gutiérrez. También viene la edición chilena de la novela Por qué hacen tanto ruido, de la poeta peruana Carmen Ollé; el nuevo libro de poesía de Priscilla Cajales, Mella; una antología poética de Cecilia Pavón, Fantasmas buenos; una novela de Rodolfo Reyes y varias cosas más en las que estamos trabajando.