Crítica: «La suspensión de la temporalidad y la inestabilidad de la rutina. Sobre Los accidentes de Camila Fabbri» [Paulette R. Fernández]

Los accidentes, publicado en Argentina en 2015 y recientemente reeditado en Chile por la editorial Elefante, es un libro escrito por Camila Fabbri, escritora, actriz y directora teatral trasandina. El volumen está compuesto de catorce relatos breves narrados por distintos personajes en situaciones variadas. El único hilo conductor es que cada historia es detonada por algún tipo de accidente.

Los accidentes se presentan como ruptura de una rutina establecida que logra desestabilizar a los personajes. Van desde su cotidiano hasta la suspensión de la realidad, creando una verosimilitud específica de cada trama: lo cotidiano de un accidente de tráfico se entrelaza con narraciones que bordean lo surreal, cuentos que se apropian de acontecimientos históricos a los que la autora da un vuelco inesperado.

Maribet se había convertido eterna, o nula, porque al darla vuelta había otra espalda también. Ze transpiró hasta la lipotimia, siguió dándola vuelta; ese cuerpo tenía que tener un fin. Pero no.
Maribet se había convertido en una tabla rasa. Y la respiración intacta.

Cada uno de los catorce relatos abarca una narrativa particular de situaciones inconcebibles y extremas que pone en entredicho al lector; son historias breves que parecen agotarse a medida que la historia es contada. El lenguaje es vertiginoso, al punto de parecer una corriente de conciencia que no se sabe cuándo empieza, si es que el punto final lleva a la resolución o a la suspensión de una historia no acabada. Las voces se intercambian entre el adentro y el afuera de la historia, la temporalidad queda en vilo.

Por supuesto no le dije nada a Sebastián. Por supuesto pensaba no decirte nada ahora, pero, filho, si tem alguma coisa que é difícil pra mim, isso é falar.

Las rutinas se quiebran y los accidentes muestran nuevas facetas de los personajes como confesiones obligadas ante sucesos repentinos que marcan la historia personal de cada protagonista:

Ocho años. Casi todas las cosas significativas que puedo recordar ahora pasaron a esa edad. Un ocho son dos círculos unidos que no acabarán nunca, como las obsesiones. A veces me obsesiono, hoy, quizás tenga que ver con esto. El primer recuerdo de la ausencia de aire: la abundancia de líquido.

El repentino cambio que supone un accidente se replica en las historias escritas en un lenguaje que depara en lo caótico, como si envolviera tanto al protagonista como al lector en una intrincada complicidad, una identificación extrema a partir de las sensaciones corporales. Son accidentes banales que suspenden la historia y reemplazan la rutina por la posibilidad.


Portada Los accidentes
Camila Fabbri, Los accidentes. Elefante, 2019.


Foto Paulette RosalesPAULETTE R. FERNÁNDEZ (Santiago de Chile, 1992). Egresada de Licenciatura en Lengua y Literatura de la Universidad Alberto Hurtado. Forma parte del equipo editorial de la revista autogestionada Ouroboros-Sorobouro.