Futuro esplendor: Poemas de Regina Riveros

En lo vasto de un paisaje indeterminado (o en su minucioso acercamiento), un cuerpo igualmente indeterminado busca en los fragmentos una forma de decirse. Una opacidad vela cada uno de estos intentos. Una voz discurre concentrada entre los intersticios y une las piezas al tiempo que consolida su fragmentación. Con ustedes, estos poemas de la venezolana Regina Riveros.


La sustancia llena
todo intersticio
no deja rastro de vacío
ni fisura

colmadas las superficies se revelan
inútiles

sofoca
marchita
invoca la huida

reverbero infinito al lugar
donde todo comenzó

allá, donde no.

La distancia insalvable
se abrió sin pudor
sin piedad
nada la vela

Descolocados
fragmentos o pedazos
unos sobran
alguno falta

ahora
velar la nada

abismo absoluto entre dos cuerpos

Parálisis

se diluyen los brillos del universo
la superficie se resquebraja

estruendo inaudible

el cuerpo vivo

encuentro sórdido con todo lo posible
y todo lo no.

Bordarle un borde de horror al vacío
poblarlo de imágenes de tiniebla
decorarlo

quitarle ruido o peso

hacerlo más/menos insoportable

Impacto

relámpago de apertura
visibiliza la disrupción

el orden de las cosas
no obedece

una presencia abrumadora arropa
un saber desnudo y sin nombre
mira fijamente a los ojos por un instante

mirada desorbitada a la que volveremos
una y otra vez


En brazos de la contracorriente
ríos dentro del mar
chocan

continuación sin principio

desplazamiento infinito
por debajo de la superficie

el océano empuja más cerca

inundaciones extremas
coinciden en el mismo lugar,
al mismo tiempo

trampas más someras
se degradan

una lengua de tierra
de origen natural o humano
se desvela durante unas horas al día.


una llanura
cercena minutos
en todas direcciones

abertura sin velo

experiencia inmediata
impregna

nada de lo que se halla
es otra cosa que la cosa

eclipsada la conciencia
los ojos
se vuelven

trance de la palabra
un cuerpo se mueve

plástico
dúctil
sinuoso

humedad de la tierra
hojas oscuras
hongos

gotea
un hilo de linfa

una pantera
grácil
desgarra ávida
su presa

brasa
lumbre
crépito
crujidos

arde

en efervescencia

la materia viva
grita

la vibración al fondo
sigue sucediéndose.


Foto Regina RiverosREGINA RIVEROS (Caracas, 1986). Psicoanalista. Vive en Berlín.