Extracciones: Para una historia de los alimentos [María Eugenia López]

Publicado a finales del 2018 por Zindo & Gafuri en Argentina, Para una historia de los alimentos es el último libro de la poeta trasandina María Eugenia López. Animales, naturaleza, objetos de la infancia se constelan para configurar una memoria perforada por lo inaudito. De aquello y más van estos poemas de los que presentamos una pequeña selección a cargo de Luis Eduardo García.


Veinticuatro satélites alrededor de la Tierra. Se oye un sónar bajo el agua. La caja azul del barco previene la fuga, evita el rechazo. Un muñeco disfrazado de época desciende seis kilómetros para las psicofonías. Constante y firme, como una aguja desciende, como quien no tiene oídos. Los que no han sido expulsados son pescadores de perlas. Las voces preguntan “¿a qué huele tu pelo?”.


Las naranjas desparramadas por la arena. Las olitas las acercan, las alejan. Ella juega a tirarle panes al mar, las naranjas siempre vuelven. Las algas verdes y los panes. Las olitas blancas.

No hay playa cuando no hay sol. Todo se torna viscoso y es elástica la tormenta en el horizonte. No hay playa. Es más bien un caldo, un aroma, un hundirse de a poco. El mar viene.

Todos los llantos y todas las flores en la arena. El gran calamar rojo pasa, y donde estaba la niña ahora hay una mancha de tinta.


Mi primer recuerdo de infancia es un agujero normal y una rama que se mueve. Lejos de eso pasa el tren. Las chispas, separadas de la rama, de la casa, a gran distancia los destellos de los rieles.

Hay ciertas bestias que se alimentan de brotes. Lejos los bichos de los andenes.

El agujero fue tapado por las hojas. Pero otros fueron abiertos por las lenguas de los animales.


El agua vino y se fue. Quedó lo pegajoso. Y había que quemar azúcar en la cena para no olerlo. Las ballenas perdían su forma y se deshacían en órganos. La sangre cubría el pensamiento. Yo había ido para olvidarte pero un perfume de mujer mientras miraba las fotos te trajo. Lleva muchos años lograr hacer música sin dolor.


Mi abuelo era una cosa inmensa y su jardín de macetas. Apenas había espacio para pasar a regarlas. En la pantalla azulada de la tele en blanco y negro ardían pozos de petróleo. El domingo corrían autos. Se murieron él y varios árboles cuando me tocó cuidarlos. Si no quemé todo fue porque entre los restos vi unos animalitos jugando.


Para una historia de los alimentos
María Eugenia López, Para una historia de los alimentos. Zindo & Gafuri, 2018.


María Eugenia López.pngMARÍA EUGENIA LÓPEZ (La Plata, 1977). Dirige la colección de poesía joven Chicas de Bolsillo de la Editorial de la Universidad Nacional de La Plata y Espacio qu (espacio queer) de la misma institución. Ha publicado Bonkei (2004 y 2014), Sybille Schmitz (2007), Arena (2009) y Jirones de París (2014).