Especulaciones: Algunas notas alrededor de País imaginario. Los unos y los otros, el vértigo y los demás [Maurizio Medo]

Hoy fui a una radio y me preguntaron, como intrigados, qué era esa ‘nueva
situación de la poesía latinoamericana’, como si yo tuviera algo escondido, algo
que todavía no hubiera llegado como novedad a Uruguay. Yo les dije que el
discurso o la reflexión sobre poesía latinoamericana no constituye un saber, y
eso fue peor, porque parecía que estaba escamoteando algo esencial, una especie
de formalización ausente, y bueno, terminamos hablando de música, que es donde
todo el mundo es feliz.

Eduardo Milán

 

  1. Los poetas nacidos en América Latina en la segunda mitad del siglo XX debieron desarrollar sus proyectos en medio de una crisis política generalizada. Su historia comenzó con la promesa de una fiesta democrática (elecciones presidenciales en Bolivia, Brasil, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Paraguay, República Dominicana y Venezuela), y concluyó con la devaluación de la moneda, con los levantamientos indígenas en Bolivia y Ecuador, con la barbarie terrorista en el Perú y con el denominado «Caracazo» en Venezuela… Entonces cuando hablamos de este contingente de autores —y también de sus obras— resulta inevitable referirnos a la crisis. Estos autores son sus hijos. Crecieron con el tiempo en contra. Y también con la forma en que la crítica intentaba explicar las diversas propuestas discursivas de ese entonces con el propósito de situarlas en determinados «lugares», preconcebidos desde el fundamentalismo de una crítica «literaria» que se desarrollaba sin un conocimiento cabal de los elementos que empezaron a entrar en juego, después de la caída de los grandes metarrelatos, hecho que podría explicar, aunque sea de un modo parcial, el uso de la categoría de lo «insular» con el único propósito de agrupar las propuestas cuyos materiales (ideológicos y discursivos) aparecían sin un «domicilio fijo». Es decir, no eran ni «neobarrocas» —en el sentido perlongheriano del término— ni conversacionales —de acuerdo con la intención de Cardenal—; tampoco «comunicaban» —un mensaje— y parecían querer escapar de un ámbito exclusivamente literario para establecer un diálogo con el «afuera» desencerrando «el círculo de la versura». Lo insular se vinculaba, y aún se vincula, con la idea del nomadismo, uno que escapa a cualquier intento de territorialización (y, por ende, al de un confinamiento dentro de una «aldea poética» determinada) apostando por nuevos ámbitos y nuevos posicionamientos poéticos donde lo «literario» se descubrió invadido por una serie de flujos provenientes de los géneros clip, por la explosión de los regímenes lingüísticos, por el paso de la expresión subjetiva al de la programación procesual, manifiesta en las estéticas de las interconexiones contemporáneas.
  2. Estas escrituras parecieron transformarse paulatinamente de parricidas en regresivas, fundamentalmente por el auge del remixeo, manifiesto a través de la reescritura, de la remasterización, del tuneo e incluso del patchwriting estableciendo incluso distintas relaciones, y nociones, de intertextualidad.
  3. Con esta promoción el poema —y otras formas de escritura marginal que hoy empiezan a aceptarse como «literatura»— incluso podría surgir dando cuenta de una noticia leída en los periódicos para, luego, presentarse como un puzle en donde los datos de la tradición literaria aparecían profanados a través de un desmantelamiento transformativo, que Genette denomina «literatura en segundo grado» y que, conforme se desarrolla, va dejando abandonadas en el camino infinidad de categorías tradicionales y modernas, las cuales sirvieron a varias generaciones para provocar preguntas, edificar obras de gran valor histórico.
  4. Mientras tanto, la «Poesía», entendida exclusivamente como un género literario, tal como observa el poeta mexicano Jorge Fernández Granados, se hundía en su propio lastre de contradicciones y aparecía ante el público «como una interminable discusión de modos y una querella de procedimientos»¹.
  5. Si bien lo «insular” fue desplazado no a una margen sino, más bien, a la invisibilidad, creo que algunas de estas propuestas —la del primer Montalbetti, Magdalena Chocano, Diego Maquieira o María Auxiliadora Álvarez— demostraron que en las zonas intermedias, que existían entre el neobarroco y lo conversacional, también podían desarrollarse ciertos discursos sin tener que cargar con el peso de «matar al padre» —es decir, la tradición— sino que, más bien, era posible establecer nuevos tipos de relaciones con ella, las mismas que podían oscilar entre el homenaje y la impugnación. Este fue uno de los aspectos mejor aprovechados por la promoción que les sucedió —aquella que, tentativamente, podría reunir a los poetas nacidos entre 1980 y 1992— pues encontraron la fórmula para desarrollar una suerte de sampleado por una vía alterna a la de las partituras de la vieja reescritura finisecular.
  6. Los unos y los otros empezaron a establecer un diálogo, libres del carné de membresía de la militancia generacional para apostar, más bien, por lo que el poeta mexicano Julián Herbert denomina «encuentros de cercanía intergeneracional».
  7. Son justamente estos flujos los que, actualmente, marcan el derrotero a través de una serie de confluencias de distintos autores, de distintos discursos y de distintos tiempos, base para la construcción de una tradición personal.
  8. Como resultado de ello es que hoy podríamos hablar del diseño de una cartografía personal, donde la tradición aparece, y no, como una serie de «ritmos de pensamiento» —diría Deleuze— en perpetua variación, pero en donde todas las piezas parecen conectarse entre sí atravesadas por un hilo de pensamiento. Uno que, si bien saca del tablero del juego algunas categorías literarias, exige comprender otras, nuevas —muchas de ellas forjadas desde fuera de la literatura— pero que también pueden surgir desde cierta melancolía por el poema —ausente—, sentimiento que obliga a traerlo de vuelta. Sin embargo, su estructuración rompe el envase de los viejos poemarios y, muchas veces, aparece dentro de un proyecto orgánico, el cual responde a una estructura adonde el poeta se parece más a un arquitecto haciendo un anteproyecto para una construcción verbal por la que el lector/perceptor se moverỲ. Ambos convergen respecto al lugar que constituye en ellos el autor, a veces aparecido como un espacio a través de una cita gugleada; en otras, como un bastidor sobre el que se realizará una suerte de hard-edge painting. En ellos, el encuentro, y las reflexiones, alrededor de lo literario se vuelven posibles en la medida en que buena parte, si no todas las escrituras, se encuentran o en otro ámbito o en una posición de offside, fuera de juego, y sin ser sancionado por el réferi.
  9. Hoy, junto al poema podemos reconocer otras vías donde experimentar cierto grado de literariedad. Lo que observamos, bien lo dice Daniel Freidemberg, es la independización de la escritura poética del soporte del género³, hecho que en vez de transparentar la escritura, pues lo literario ya no aparece como un sistema aislado, la inestabiliza, pues por el solo hecho de haber devenido en un ejercicio vinculante, la escritura, citativa e intertextual4, parece desplazarse sobre coordenadas emotivas irregulares, imperfectas, caosmóticas, las mismas que demandan lecturas tabularescapaces de superponer las diferentes líneas isotópicas que el texto contiene en sí.
  10. Quizá el término acuñado por Perloff, moving information (para referirse específicamente al acto de mover información de un lado a otro, conmovidos por ese proceso)6, no solo plantee la idea del escritor comparándolo con «un programador que conceptualiza, construye, ejecuta y mantiene de modo brillante una máquina de escritura», sino que, también, refiera a «una práctica que encarna una ética donde la construcción o concepción de un texto es tan importante como lo que el texto dice o hace»7, y a lo que Douglas Rushkoff en su libro Present Shock denomina «difrigenia»: la necesidad de estar simultáneamente en distintos lugares en un perpetuo micro jet lag.
  11. De allí la fuerza inusitada del fragmento que tiene hoy lo que Eduardo Milán denomina como la «estética del fragmento», es decir, una «escritura y un pensamiento no acabados» pero que posee «un aliento generador, complicante, no en el sentido de complicar lo simple sino de volvernos cómplices de algo» en la medida en que el ciudadano (tecnologizado), quien hoy tiene a su alcance toda la información imaginable, cede ante la tentación de creer en lo que podrían plantear determinadas ficciones, perfectas en la medida de su fugacidad.
  12. Lo único real es el diálogo. Y cuando no hay, la melancolía que pugna por traerlo de vuelta.
  13. En ese sentido, yo no puedo —no debo ni pretendo— asumir los volúmenes del proyecto «País imaginario» [País imaginario. Escrituras y transtextos. Poesía en América Latina (1960-1979) y País imaginario. Escrituras y transtextos. Poesía latinoamericana (1980-1992)] como si se tratara de una ciudad que amanece convertida en dos continentes, cada una con su propio dialecto y con su propia moneda. Tampoco podría afirmar que uno influye sobre el otro sugiriendo un ecosistema parasitario de paradigmas y epígonos. Son zonas de interinfluencia en donde la escritura de Herbert puede coexistir con la de Posada, tanto como la de Raimondi con la de López Zumelzu o la de Calderón con la de Abramo. No es un territorio en disputa. Es el de una posibilidad.
  14. ¿Por qué no?
  15. Contra el canon que un día heredamos.


¹ Jorge Fernández Granados. Ver: http://www.letraslibres.com/mexico/esta-en-crisis-la-poesia.
² Maurizio Medo. Backstage 18 entrevistas y algunas notas alrededor de la poesía contemporánea. Cáceres: Liliputienses, 2017.
³ Daniel Freidemberg. «Poesía contra poema. Lo inaferrable y lo incompleto en Juan Gelman». Ver: https://transtierros.org/2017/11/24/poesia-contra-poema-lo-inaferrable-y-lo-incompleto-en-juan-gelman-daniel-freidemberg/.
4 Ibid.
5 Marjorie Perloff. «El desafío del lenguaje. Entrevista con Enrique Mallén». Ver: https:// transtierros.org/2015/05/30/el-desafio-del-lenguaje-entrevista-con-marjorie-perloff-por-enrique-mallen/.
6 Kenneth Goldsmith. Escritura no-creativa. Gestionando el lenguaje en la era digital. Buenos Aires: Caja Negra Editora, 2015.
7 Ibid.


maurizio-medoMAURIZIO MEDO (Lima, 1965) Es autor, entre otros libros de poesía de Manicomio, Dime novelCuando el destino dejó de ser víspera en el año 2014 [Antología] Y un tren apareció en la curva con varias ediciones en hispanoamérica. Su obra poética que ha sido traducida al inglés, francés, checo, croata, portugués e italiano. Obtuvo reconocimientos tales como el Premio Nacional de poesía “Martín Adán – 1986”, en el Perú,  y el Premio Internacional de Poesía “José María Eguren – 2005″, organizado por el Instituto de Cultura Peruana y el Latin American Write Institute en la ciudad de New York.