En sociedad: Escribir un guión en clave poética [sobre «Arial 12» de David Bustos]

[Por Loreto Contreras]

Arial 12 es el guión de los procesos de producción escritural en clave poética de una voz multiplicada, o mejor dicho, genérica.

La reflexión y presentación de la producción escritural es quizá el motivo más evidente de Arial 12. Sobre la caracterización de este proceso productivo hay tres aspectos a mi juicio fundamentales que hacen de este texto un punto de anudamiento entre Chile, su industria cultural, su poesía y los cuerpos que lo habitan.

El primer aspecto tiene relación con el género del guión televisivo, el que aparece a modo de fórmula o pauta que interrumpe a la voz poética para enfrentarnos, en ocasiones disruptivamente, con los imperativos del éxito de la industria de la tele. Estos imperativos disputan con las formas más poéticas el horizonte final de la escritura, o algo así como un ¿Para qué escribir? que en Arial 12 no se juega en la convicción de una voz poética clara y distinta, sino en las dificultades que implica la labor de liberarse de dicha fórmula televisiva, trastrocándola, desvirtuándola y desquiciándola, para así volverla auténtica. Por esta razón, me atrevo a afirmar que Arial 12 es un texto de alto contenido estético político, en tanto desnuda uno de los géneros más importantes de la industria cultural (la teleserie o la telenovela) para hacerlo resistencia a la formalización que es ajena al oficio de la escritura por el disciplinamiento y el control de los procesos creativos al que lo somete. El género aparece entonces como una posibilidad de acción, pero también como la inminencia de la cárcel, y en esta dialéctica reside su resistencia.

En este sentido, el segundo aspecto a destacar sobre la elaboración del guión televisivo en clave poética, es cómo Arial 12  libera la fórmula mostrándola. Por eso no es casual el uso de códigos propios del guión, como lo es la narración en tercera persona en tiempo presente modo indicativo en algunos pasajes del texto, adquiriendo así efectivamente la forma de una imagen o cuadro en movimiento. Este liberar reside en la manifestación de los recursos y de las operaciones con las que se produce, en un gesto que se condice con lo que ya he mencionado, esto es, del acto poético como un acto de resistencia de carácter ético y estético, y porqué no, también vital, pues las alusiones a la esclavitud y el constreñimiento al que se somete al escritor de guiones revela las claves de una producción que suele esconder los bajos fondos de la explotación del trabajo de la industria de la tele. A lo sumo lo que la tele mezquinamente deja ver de su proceso de producción no es más que otra virtualidad, presa de las mismas fórmulas de carácter imperativo, me refiero a los rostros maqueteados de las actrices y actores a quienes solo les es lícito aparecer en la forma del spot publicitario (limpio, lindo y brillante). Sin embargo, en la forma de negativo de estos rostros y cuerpos también, cuyas carnes y huesos están hechos de una especie de materialidad lumínica o incluso inmaterialidad, contrastan los cuadros en movimientos de detenciones, de cuerpos mutilados y descuartizados, el propio cuerpo del trabajador que sostiene a la voz poética también es detenido y disciplinado por la fórmula del guión, obligado a relegar el caudal de su creatividad por la obediencia a la pauta.

Finalmente y en tercer lugar, esta elaboración poética del guión televisivo desquicia a la fórmula a través de la introducción de cuadros en los que se sobreponen a la imagen del cuerpo bello y sano de actores y actrices, el cuerpo torturado, explotado, perseguido, detenido, desquiciado, agobiado, oxidado, olvidado, recordado, y podría seguir enumerando adjetivos que representan las formas múltiples que delinean el lugar genérico del cuerpo, material primario con el que trabaja la televisión y que en Chile tiene un recuerdo tenebroso en nuestras historia reciente.

Por esta razón, también afirmaba al comienzo de este texto que Arial 12, se escribe desde una voz genérica, es decir, una voz que es múltiple. Algo así como una intimidad hacia afuera, una intimidad del cuerpo que en todas esas formas aparece como un cuerpo compartido y colectivo. Cito:

“La gente no quiere soñar, quiere verse reflejada”

Este verso tiene la apariencia de una fórmula en la que el genérico “gente” se utiliza para formalizar el deseo colectivo, pero – y aquí está de nuevo la torcedura de la fórmula de Arial 12 – como un contra-deseo. En otras palabras, en tanto la ensoñación ofrece la salida de la evasión, tan propia de las teleseries, esta cita nos impone la intervención de un espejo de realidad que compite con el espejo de la virtualidad, ambos operan como una suerte de paralaje o superposición en la que al cuerpo constreñido del guionista Severino le acompaña el cuerpo del detenido, de la detenida, de la joven descuartizada, el cuerpo del auto oxidado, el cuerpo de los actores y actrices, el cuerpo del amigo en el extranjero, el cuerpo de los jóvenes protagonistas, el cuerpo del perro, y así una larga lista de cuerpos que multiplican a la voz poética, la que a su vez actúa como una cámara-ojo que va orquestando los movimientos en los que luego de ver a la bella y joven protagonista de un hipotético guion, se nos cruza la imagen de una detención y de este modo se van tejiendo los cuadros de un guion sin fórmula, de un guion en el que cual espejo se refleja auténticamente el paisaje de Chile y sus personajes. Si bien la realidad espectacularizada de la teleserie parece oscurecer la existencia de todos estos cuerpos recién mencionados, en Arial 12 revelar los materiales, recursos y fórmulas de producción es también exhibir los cuerpos desperdigados en el suelo desde el que se levanta el set de televisión, y los cuerpos trabajadores que producen dicha realidad.

De este modo, Arial 12 podría ser también el resultado de elaborar poéticamente todo aquello que resulta abyectado u obscurecido por la fórmula televisiva y su impronta censora de todo aquello que amenaza con salirse de la pauta. Es, asimismo, el esfuerzo de una voz afónica por mostrar lo que el ojo devenido en cámara ha observado no bien el set de grabaciones depone sus funciones; esa zona oscura, ese espacio agrietado por donde la vida se cuela alborotando las normas de montaje.


 

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LEE UN EXTRACTO DE Arial 12 (Pez espiral, 2018) HACIENDO CLICK AQUÍ

 

 

 


Loreta Contreras.pngLORETO CONTRERAS (1987). Licenciada y Magíster en Literatura Hispánica de la Universidad de Chile. Recientemente publicó el libro de narrativa Cerrado Por fuera (2017, Nadar Ediciones)