Punto de partida: Un colectivo entre la poesía y el deseo [sobre Cómo ser perfecto de Ron Padgett ]

Cuenta Ron Padgett (Tulsa, 1942) que una mañana el director Jim Jarmusch lo llamó para pedirle asesoramiento para una película que pensaba rodar vinculada a la poesía. Un año más tarde, según relata en una entrevista hecha por el periodista Peter Bowen, el director le solicitó algunos de sus poemas editados para utilizar en el film. Padgett accedió de inmediato. Días después se encontró imaginando que él mismo era un conductor de colectivos en ese pueblo, Paterson, al que sólo conocía como visitante por su admiración hacia William Carlos Williams. Unas semanas después ya tenía cuatro nuevos poemas escritos.

El libro que acaban de publicar Zindo & Gafuri en Buenos Aires y Kriller 71 en España, traducido por Patricio Grinberg y Aníbal Cristobo, recoge los textos aparecidos en Paterson (2011), la película de Jarmusch, así como también un conjunto representativo de su intenso trayecto poético desde los años 60.

¿Qué encontramos en la obra de Padgett?

En primer lugar se trata de un poeta que no le teme a la realidad. No le teme a la posibilidad de hablar de “realidad” o de “lo real” en torno a la poesía y salir mal parado. No porque Padgett se inscriba en una poética del realismo, sino porque su particular posición sobre lo escribible (¿sobre lo poetizable?) atraviesa esa exploración histórica de la representación. En uno de sus poemas (perteneciente a la colección Alone And Not Alone, 2015) plantea una “Teoría de los Pasos de la Realidad” para desarmar el ascenso y el descenso de las percepciones. El final del poema es maravilloso, el alma se desvanece “en el proceso de llegar a ser” y lo que resta es: “…praderas verdes onduladas, / entrás, pero no estás ahí / y seguís tu instinto, / sin nube, sin pájaro, sin idea”.

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Todo lo constitutivo del trayecto espiralado, que ilustra con la estructura del zigurat sumerio, idea, pájaro, nube, panqueque, todo lo que ha nombrado es sobrepuesto por la espontaneidad/libertad del instinto. En esta tensión con lo representable, también aparece como conflicto el propio poema en tanto materia. Porque no sólo se pregunta por las interferencias de lo real en la poesía sino también por la forma textual de esa indagación. En una entrevista que diera en 2014 decía: “El único plan consistente que he tenido es tratar de romper mis patrones, mis hábitos, mis tendencias de escritura. Si empiezo a sonar demasiado como el Ron Padgett que he leído antes, me detengo. No quiero quedar encerrado perpetuamente en un modo o en un nivel de dicción o una veta estilística, lo que se llama una voz poética”.

¿Qué es entonces lo que leemos? Explicar qué es la poesía para Padgett no sería posible, ni elegante usurpar sus indeterminaciones. Sí hay en este libro un texto que me parece una hermosa manera de acercarnos al enfrentamiento de espejos entre eso que está ahí escrito y la idea de que lo que se está haciendo es un poema. Quedará en el lector tirar de este hilo-deseo e ir, a lo largo de Cómo ser perfecto, transitando las calles siempre iguales y siempre diferentes del zigurat. Aquí el poema:

Fantasía Bloqueada

Me gustaría tener una fantasía sexual
con la chica que veo en el gimnasio
esa que ondula
en la máquina aeróbica revelando
la piel suave de su espalda
ensanchándose hacia sus caderas
su pelo recogido
con un broche de carey
y un rubor difuso expandiéndose
desde sus pómulos
hasta sus orejas donde
brillan un par de aros de plata
pero no se me ocurre nada.

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diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui – Buenos Aires, 1983). Profesor en Letras. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Editorial Municipal de Berazategui, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015), Esa trampa de ver (Añosluz Editora, 2016), una voz hervida (Jámpster ebooks, 2017), en coautoría con Ivankan, Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018) y fotografías (Zindo & Gafuri, 2018). Su blog es: http://margendelpoema.blogspot.com.