Futuro esplendor: Poemas de Daniel Viscarra

En estos poemas de Daniel Viscarra, un cuerpo se pudre a vista y paciencia de todos, la emperatriz Tashibana. La tierra intenta reabsorberla pero la hediondez se mezcla con el paisaje devorando todo a su paso. Japón no parece el japón de Hokusai en estos textos. Un cuerpo pudriéndose se expande hasta las costas. Como una ola con forma de hocico devorando el monte Fuji, estos poemas concentran una pulsión constante, la belleza en lo cruel, amalgamándose para siempre en esta pintura, en este paisaje.

 

 


KYUAIZU[1]


 

 

1º ESCENA
Todavía viviendo
生前相

……………………………Tachibana, amor mío,
pido ahora escardar la flor de papa de tu compasión,
y usar tu cuerpo ahí, tragándose la intemperie,
todas las calles de Kyōto,
como enseña de la conquista del vacío
—el barrido del sol sobre tu piel blanca y tirante,
……………………………llena de vida,
merodeos y espumarajos. Perdí la tentativa de tu forma
ideando árboles banales.
Ninguno logró alimentar el suministro de tu belleza
desbravando suelos

ni dentando los lotos a tu alrededor.
Nadie cruzó ningún río por ti. Tu sexo —————— no sé.
Vi más perros y aves que nunca: todos veían en la muerte
el sustento, la contingencia de vivir. Tu cuerpo,
……………………………aún vivo,
se preparaba en su extinción:
absorbía la salmuera, escarbaba en el silencio
una lección para nosotros.
Ya regreso, amor,
al tambor parrillero donde me asa tu voluntad,
y cruzo todo Kyōto a la siga de tu rastro: sus palacios y bolsones de pobreza,
todos reinciden en lo mismo. Tachibana,
que la última luz de tus ojos
espine el proverbio que me cuelga del vientre.
Estoy deshecho y te veo morir. Destrenzada tu juventud,
como agua esmaltada en sangre,
veo a la tersa elasticidad de tu cuerpo
teñir el hambre de las bestias;
al mismo tiempo que tu hermosura cae en cuenta de su giro,
y la proximidad de la muerte —su despiece,
su estertor—
se convierte en tu grito.

 

 

 


 

 

2º ESCENA
Recién muerta
新死相

Que tu reciente muerte sea todas las muertes
manifiestas sobre la tierra. Lleno de ti el mundo,
…….ahora que nos dejaste,
los hombres aguantamos la respiración
sin saber cuándo parar. Es cal lo que pensamos
fueran gases: aullidos como estertores
sostienen la incertidumbre de tu carne a las antorchas.
……………………………Fósforo y fósforo
en la oscuridad —la noche las sopla. Tachibana,
amor de todos nosotros,
las estrellas ya no chispean tus ojos,
y el corazón ha dejado de bombearte sangre
……………………………en las arterias.
………Sin su crecida habitual,
la gravedad la dejó caer al fondo de tu cuerpo
boquiabierto y supino: acumulado y quieto ahí
el sedimento precioso de tu existencia.
……………………………Clarea.
Alguien robó la katabira que cubría
………de blanco tus carnes,
quizás para hacerse el pan del día,
o simplemente consagrarse en la visión de tu pecho desnudo
rumbo a consumirse. Un archipiélago de blancura
emerge a la superficie de tu sangre,
como la nata en un vaso de leche o una lata de aluminio
resplandeciendo en el Gobi.
A la arena de tu cuerpo,
ahora sin vestiduras,
no la perturban los brochazos de viento que bajan del poniente.
Vives en esa rigidez y en ese tímido azul
que busca colonizarte.
……………………………Te amortajan nuestros ojos.
Son bueyes ahora los que mantienen yerta tu expresión,
como diciéndonos mi belleza es pellejo,
……………………………higos secos arrastrados al eriazo.
El viento me superará: romperá esta yunta oxidada.
Y quiero que todos ustedes, prosélitos y desconocidos,
lo dejen tartamudear sobre mi piel.

 

 

 


 

 

3º ESCENA
Llena de gas
肪脹相

Llena de ácido sulfhídrico, amoníaco y otros gases,
se da inicio al proceso de tu putrefacción.
Primero tu abdomen
pasa de ser una lisa cáscara a una bolsa de basura
que nadie nunca termina de llenar. Después
……………………………es todo tu cuerpo el hinchado.
Sentimos que se nos olvida tu nombre. Tachibana,
repetimos al unísono.
Hay un forcejeo entre esa fuerza expansiva
y la rigidez acostumbrada de tu cara. En ese momento
………………………………más que nunca
entendemos los sarcófagos como usufructos de la oscuridad,
la vergüenza en la piel: escondite del lenguaje de los cuerpos
—otra espada de bronce que nos hiende de lo animal.
……………………………Nadie quiso ver esos ojos cerrados
abrirse hasta el punto en que la presión te los volara;
las cuencas a la vista, desfondadas o vacías,
como dicen suele ser el centro de un lago.
Solo que acá no hay centro:
solo la redondez de tu boca y tus párpados replegados,
la redondez de tu cara y de cada parte de tu cuerpo.
…………Cada zona rabiosamente roma y tumefacta:
montón de óvalos, racimo de uvas reventadas,
………primero en la imaginación,
y luego —como si no vadearas mezclada en niebla
los lagos de morcilla y sus centros oscuros—
……………………………en todas las cosas
—siendo también nuestro aire,
siendo también nuestra sangre.

 

 

 


 

 

4º ESCENA
Consanguinidad
血塗相

Pero la expansión de un cuerpo hermoso
……arrojado a la calle
……………………………también tiene unos límites,
cuya frontera atraviesa sin capricho
………………………ni otros restos …………………de humanidad.
……………Y todo lo que crece
no puede hacerlo
……sin fisurarse profundamente: sin caer,
……………………………desangrado,
sobre las regiones de trampa del dolor.
Los tejidos exangües, entre amarillos y morados,
………………………………como leche asada,
……la presión del aire te los partió.
Fue como si un velcro gigante se abriera
…………y destapara un mar de burbujas y caramelo.
……………Solo que ahora
la sangre almacenada en el dorso de tu cuerpo,
……como un animal liberado,
rebasó con creces los pedernales que la contenían,
dibujando a tu alrededor un círculo rojizo
…………que fue progresivamente
tornándose café y negro
—listos los preparativos que te convertirían en carroña.
……Tu cuerpo hinchado
conoció la grieta y se sangró. Consanguinidad, dijeron algunos;
………………licuefacción de la sangre, otros.
Pero ningún árbol creció,
……y toda la tinta de nuestros tatuajes fue borrada en su exceso.
Llegaron moscas azules y verdes —califóridos y sarcofágidos;
moscas de papel metálico excitadas por el olor de tu sangre.
………………Todo tu cuerpo un tomate añejo
echando jugo y vapor rojo;
……las moscas lo vieron y aprovecharon las grietas,
……………………las cuencas de tus ojos y tu boca abierta,
………………para meter ahí sus cresas,
………desesperar las pupas y usarte como huésped;
comenzar a devorarte por dentro, Tachibana,
como si no hubiera espacio,
……como si fuera terrible la lucidez de afuera.

 

 

 


 

 

5º ESCENA
Pudrición de la carne
肪乱相

 Cuando las cresas se volvieron pupas
………y las pupas moscas de papel metálico,
había pasado un día. Tu carne aceleró su reproducción:
orquestó de hambre su zumbido.
……Percibimos movimiento en algunas partes;
…………apenas pronunciado,
un temblor bajo tu piel nos atrajo,
y no hubo rezo ni mirada compasiva
que frenara el desprendimiento forzoso de tu carne,
……………………………pedazo a pedazo,
sobre las calles de Kyōto.
Vimos tu sangre subir y bajar en un día.
…………Tus ijadas y mejillas,
en un día,
destaparon la predilección de los bichos
—ya no solo moscas.
De un momento a otro,
los sauces dejaron de mecerse. Todo tu cuerpo fue
……………poco a poco
desinflándose,
tu piel cayéndose a gajos. Y arriba, en el cielo,
…………una bandada de buitres volaba
en círculos
en torno a los pedazos de carne magra
……que seguían cayendo de tu cuerpo,
……………………Tachibana;
…………como un ritual
previo al ágape profano de tu despiece,
lo esperaban regocijados en tu hedor.
La mayoría dejamos de mirar y nos fuimos en el acto.
Nos hundimos en el ruido de tu hediondez y zozobramos.
El viento, otra vez desplegado, obligaba a las camelias
a presagiar oscuramente tu destino. Todas, al unísono, decían
……………sopla, hueso, sopla,
pon los ecos salvajes a volar,
…………y respondan, ecos, respondan
muriendo, muriendo, muriendo.

 

 

 


 

 

6º ESCENA
Descoloramiento
青瘀相

Todas las plantas a tu alrededor
quedaron circunscritas al caldo oscuro de tu cuerpo.
……………………Todas murieron
escuálidas y vacías.
En tus ojos,
……un rayo de luz desahució los patios
donde encrespaban el resorte de tu sangre. Tachibana,
…………gloria fumigante,
amor y desahucio fueron palabras que perdieron su conflicto
en tu lividez: ninguno supo escribirlas. Ahora los vientos
……………………te decoloran y adelgazan,
como a una raíz de bambú congelada
que dejó de crecer. No era cal ni ceniza lo que vimos;
había cianuro y nubarrones rayándose sobre ti.
No supimos elucidar si eran plantas o rodajas
……………………esparramadas en el suelo
……lo que tornaba macilento el recuadro de tu muerte.
………………De cualquier forma,
fue como si la porosidad de las plantas decidiera
tragarse el veneno disfrazado de almizcle
……en tu hermoso talle;
como si los nubarrones, rayándose en el cielo,
………………acelerados por la ronda ……de buitres y el cianuro,
mataran de un cuchillazo lo que los hombres porfiamos,
……y tiñeran de blanco oídio lo inmarcesible:
…………tu senos, amor,
desgajados del complejo de tu cuerpo,
…………como cáscaras de naranja
o piedras blanqueadas por los hongos y el tiempo.
Tus extremidades raquíticas, apenas carnosas,
………representaban mejor que cualquier cosa
……nuestra fiebre y morbilidad.
El tiempo en uno de tus brazos
……había encontrado la calma del bambú en su tope.
Entonces supimos que el viento aceraba las cosas a su paso,
………………y que también toda sangre
—réplica suya—
……llegaría al lugar de su quietud.

 

 

 


 

 

7º ESCENA
Alimento para bestias 
噉食相

La luz nos proyectó las bolsas de basura
trozadas por los perros;
…………solo que sin ti, Tachibana,
ya no existe nada parecido a la luna en Kyōto.
Los buitres, mezclados con la oscuridad,
……………ilesos en el cambio,
devanaron su círculo en el cielo: uno a uno
fueron metiéndose y deshaciendo el anillo,
volando en picada,
urajeando de placer,
…………directamente a la carnaza de ti.
Fue como si todos los compases de tu muerte
se alinearan una vez más. Revivida con fuego la angustia,
todo a tu alrededor fue hambre y sed
cuando los perros abandonaron el margen de su abstinencia
…………………en los matorrales,
y se lanzaron en éxtasis a tus zonas afectadas:
un brazo y una canilla maltrecha
separándose de ti, batiéndose contra el aire, de un lugar a otro,
……………………mordisco a mordisco,
regurgitados en una lengua secreta y vernácula.
Desmembrada también de nuestra mente,
nos preguntábamos
de quién será la carne que han hallado nuestros pies,
y de quién la ortiga negra, de quién la bergamota
que brotaron a tu alrededor,
indiferentes al recorte de tus tripas y menudencias.
……Escena de amor en flagrante apogeo:
ritual omofágico y conversión del abono. Te lo juro, Tachibana.
Ningún niño lloró. Absolutamente nadie te lloró
despedazada y sin forma
—cedidos los estambres de tu belleza
a las mandíbulas dislocadas y abiertas de lo real;
…………indecible,
acolmatada de luz, baja en sombras
—baja en afecto.

 

 

 


 

 

8º ESCENA
Esquelética
骨連相

………………En los huesos,
sin el borboteo sangriento de la carne
……ni el grito urgido de las plantas a tu alrededor,
la desecación de tu cuerpo
extremó su canto pandemónico en el aire;
rehízo pircas y volvió a enredar lo infinito al cableado eléctrico
……………………en nuestros ojos,
cansados de estar y de hallarse en la iteración
—en la sauceda muerta de tu mensaje: tu mortaja rota.
Con tu espina dorsal frondosa y embarrada,
…………una entre las ramas secas,
nos obligamos a soltar los fieles de tu presencia y tu olvido,
y comprobamos cómo la niebla te abrochaba
……a los coxales la humedad,
borrándote el nombre de nuestros oleoductos mentales,
haciendo de la muerte nuestra primera escoriación.
Llegaban y llegaban perros. Se volaron los cuervos cerro arriba,
y solo dos buitres se quedaron mirándonos,
………………sentado uno al lado del otro,
con tu sangre coagulada en sus picos, movediza,
calculando nuestro turno. Nos decían que la muerte para ellos
era una ventaja consumada. Los aliños
camuflaban su sabor a cobre (ninguno lo entendió)
…………y de tu cóccix
las gotas de tuétano vertidas sobre la tierra,
……pudieron nutrir una sauceda entera,
y no esas inicuas ortigas negras y bergamotas celándote.
Nos veíamos en sus bocas abiertas,
desdibujados en el reflejo de las hilachas de sangre
…………tensadas de diente a diente,
como un shamisen que desmenuza y arpegia
……la memoria traumática del cuerpo
y derriba de los árboles los nidos deshabitados:
rótulas, fémures carnaza; tibias, clavículas, cloruro;
hilos, óxido, costillas; cóccix, yesca, metacarpos;
chamizos, ripio, cráneo; mosto, calcáneos, coxales.
—¿Con cuál, dime, murió atragantado ese perro?

 

 

 


 

 

9º ESCENA
Solo polvo 
古墳相

Tu motricidad en el polvo
arquea tu deseo de habitar la impermanencia de las cosas,
La Inminente Catástrofe y Levedad del Cuerpo.
………Ya no eres diferente de aquel pueblo
…………en ruinas
chancado por La Piedra del Tiempo en La Piedra de la Muerte,
……diezmado por el vértigo de lo uno en lo otro.
Ya no eres diferente de la materia derruida
que te afina según los vectores de su música. Polvo, Tachibana,
solo el polvo occiso bailando en nuestros alveolos,
abrazando las cosas
y dejando en todo un testimonio de ti. Miren, miren:
me abrí como un damasco atreguado con la sangre
que sin embargo ahora te dispersa y barre de nuestros ojos:
………mortajas llenas de agua y microorganismos
…………—plasta de bacterias,
rabia y ciénaga al mismo tiempo.
Polvo, Tachibana, polvo caliente otra vez.
Sales y minerales; tierra y desierto. Dinos, por favor,
tu nombre,
que lo olvidamos. Júntalo
harneado en el aire que no respiras,

y envasíjalo en nuestra boca. Anúncianos tu llegada,
el advenimiento de tu cuerpo en la materia ignota,
y dinos qué aprendimos, qué olvidamos,
cuántas muertes, Tachibana, amor mío, te hemos respirado.
…………………De dónde, dinos,
vienen estos campos de ortigas negras y bergamota,
este olor a sangre viciada
impregnándose a Kyōto, a todos nosotros.

 

 

 


NOTAS
[1]  Se conoce por Kyuaizu (九相図; Los Nueve Signos) al estilo pictórico budista basado en la historia de la emperatriz consorte japonesa Tachibana no Kachiko (橘嘉智子; 786-850CE); reconocida dentro de la doctrina al haberse cumplido su voluntad después de muerta. A saber: que su cadáver fuese arrojado a una calle, a la vista de todos los habitantes de Kyōto, para que la tierra expusiera el proceso de su descomposición, como forma de protestar contra las innumerables declaraciones de amor y ofertas sexuales que soslayaron sus intenciones de enseñar el budismo y la impermanencia de las cosas a través de su posición y educación, solo por ser hermosa.

 

 

 


Daniel ViscarraDANIEL VISCARRA (Talagante, 1994).Es Licenciado en Lengua y Literatura Hispánica por la Universidad de Chile y actualmente estudia Pedagogía en Lenguaje en la misma institución. Mención honrosa en el Premio Roberto Bolaño 2017 en Poesía.