En sociedad: Recortar y pegar, signo de los tiempos. Presentación de Una cuestión de diseño de Diego L. García, [Leonardo Lugo]

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Una cuestión de diseño (Barnacle, 2018)

 

Fredric Jameson, en el primer capítulo de El giro cultural. Escritos sobre el posmodernismo, desarrolla una serie de razonamientos respecto del estilo del arte perteneciente a este período. Específicamente en el apartado “La moda de la nostalgia” critica el hecho de que varios films sitúen en el pasado los contenidos que tratan. En un momento de su argumentación dice:

Me parece enormemente sintomático comprobar que el estilo mismo de las películas de la nostalgia invade y coloniza incluso filmes de nuestros días con ambientaciones contemporáneas, como si, por alguna razón, no pudiéramos abordar hoy nuestropropio presente, como si nos hubiéramos vuelto incapaces de producir representaciones estéticas de nuestra experiencia actual.

Quisiera partir de esta idea de Jameson para arribar en algún momento a la hipótesis siguiente: la poesía de Diego L. García es una forma de arte que trabaja sobre su tiempo, sobre la experiencia que le es contemporánea.

Un arma cargada de presente

La primera sección de “Una cuestión de diseño” se llama “recortar 10 palabras esdrújulas”. En ese subtítulo aparece mencionado el procedimiento del recorte, estrategia que atraviesa todo el libro en distintos niveles, y elemento sobre el que quisiera llamar la atención al lector. Se pone en evidencia el recorte cuando se separan términos al final de un verso o no (“las crónicas de ese último show / dijeron [el grupo estaba desorien- / tado]”, “una buena educa-ción”); cuando se unen palabras por medio de un guion o no (“los niños le gritan / a los gordoscuros los policías-niños / fermentan también en el mejunje / de un arma cargada en el armario”); cuando se emplean los corchetes para introducir “aclaraciones” o datos que dialogan con el discurso principal del poema (“y johnny gritaba / [las ropas rotas, el maquillaje y / los peinados homosexuales] / que no era divertido / no fun, my babe / no fun”); cuando se introducen en bastardilla fórmulas o slogans publicitarios o de otros discursos (“hacer lo correcto”); etc.

Hay un poema encabezado por una frase con corchete que abre y se cierra en mitad del poema. Cito:

[recortes de Para Ti

Siluetas bajo. tienda. la nostalgia. la
calle habla. mucho poder. fría del año
la red. celebrities empalagosos postres
pequeño formato. un invierno audaz]
… …
elguardianosale
delamecánicade
firmarycontrolar
igualcompactación
quenuncallega
QUENUNCALLEGA

Aquí se llevan a cabo operaciones que tienen que ver con desmontar palabras, fórmulas, discursos con el fin de trabajar a partir de ellos. Da la sensación de que el libro nos alerta sobre un peligro que hace a nuestra posibilidad o imposibilidad de decidir en la sociedad contemporánea: ¿somos libres de elegir qué hacer con nuestras vidas, creamos nuestro propio destino o simplemente recortamos y pegamos imágenes, palabras, gestos, etc., dentro de un menú prefijado? Pregunta que me retrotrae a La vida es sueño y su “controversia de auxilis”, solo que en la obra barroca el planteo era en clave teológica: cambiamos de tiempo y de dios, pero la pregunta acerca de la libertad es la misma. O, como dijo Ferlinghetti citado por García: “solo el paisaje ha cambiado”.

Veamos el siguiente poema para agregar nuevas ideas:

quiénes son esos dos tipos mirando
un río. de espaldas. una foto modelo
para un texto modelo. adaptable
a cualquier sujeto adaptable a cualquier
modelo. por un momento miramos
a través de ellos. qué impresiones
podrían tener esos conjuntos de puntos
en la pantalla con 800 x 533 píxeles
de jpg. se sentirán bien? cómo
lamentaríamos que uno de ellos
se ahogara en esas aguas

Pareciera que para ser “un / mejor sujeto de estos tiempos” solo debemos disponer de una manera pretendidamente propia los modelos de conducta y pensamiento prefijados por el sistema: “unas / pocas palabras fuera de lugar y el sujeto / comienza a ser empaquetado en bolsas / de papas fritas”. Teniendo en cuenta ese panorama, ¿para qué queremos pensar y decidir por nosotros mismos, si “hay una página que te enseña a hacer / y ser ciertas cosas”?

Podríamos preguntarnos ahora qué es lo que hace la poesía de García frente a las problemáticas que presenta, frente a esas maneras de disponer de las conciencias y de los cuerpos de los sujetos, maneras en las que la violencia, la coerción lingüística, la estafa simbólica están servidas para la dominación y la domesticación.

Se me ocurre que aquello que es condena para cada individuo, se convierte en el arma principal de esta poesía: mientras que los sujetos, creyendo que deciden a voluntad sus formas de autorrealización, deben tan solo recortar y pegar, el libro de García recurre a dicho procedimiento como elemento creativo, como un arma ética y estética. Recortar y pegar discursos, formas lingüísticas, es lo que le permite a García desmontar la ideología imperante, mostrarla en sus construcciones discursivas.

He aquí la contemporaneidad de este arte: lee atentamente y se apropia de las operaciones y los dispositivos con los que ciertos discursos instalan la ideología que le va a permitir su perpetuidad al sistema, pero les cambia el sentido: los convierte en estrategias de desenmascaramiento de tales discursos. La gran estrategia ideológica de vaciamiento de los significados es apropiada y resignificada en un discurso cargado de sentidos que develan que en un punto no todo es “una cuestión de diseño”.

El grito de Johnny vs. el método del progeso o ¿quién es el desorientado acá?

En la primera parte del libro es muy fuerte la presencia de Johnny Rotten, figura en la que se sintetizan varios aspectos que intentan “desaprender” lo que enseña la “buena educa-ción”. En el poema central de la sección “no fun”, el que retrata la última presentación de los Pistols, se dice que en Johnny “hay algo que no lo deja erguir la / mirada civilizar el enfoque con / la edukazyon ortopédica”.

Aquí el lector puede recuperar los elementos que le sirven de oposición al “método que nos guía al progreso”: frente a la “buena educación”, el buen decir de la gimnasia vocal, aquello que nos instala en la “zona de neutralidad” y en la “buena senda”, se alza el grito punk, la desprolijidad que desarticula las estrategias de regulación de las voces, los cuerpos, los pensamientos. Si en Esa trampa de ver el blues le servía a García para echar raíces en una manera de usar la lengua subversiva pues desbarataba la idea de corrección, la norma, en este libro la contra-dicción se actualiza en el grito punk que nos advierte que hay algo que “no es divertido”.

¿Sobre qué clase de poesía estamos hablando, entonces? Sobre una que corre los lindes y se sale del lugar esperado. Tanto en la primera como en la segunda parte del libro, “Ensayo sobre un saco verde”, se incluyen añadidos o “comentarios” a ciertos poemas que semejan “volantazos” en una carretera: los textos empiezan a ir en otros sentidos, y justamente los sentidos proliferan y se escapan de la cristalización en la cual el propio libro podría haberlos dejado. El poema se observa a sí mismo, sale de zonas seguras y se autoanaliza; llega a zonas en las que se escapa del autocontrol y del armado de la escena. Por ejemplo, los poemas de la sección “etiqueta interior”, pertenecientes a “Ensayo sobre un saco verde”,  que son glosas, addendas, comentarios que ejercen una “contralectura”; o como el siguiente, incluido en un poema de la primera parte:

el texto anterior puede usarlo libre
de derechos como prólogo reseña contra-
tapa para su libro si es que usted cree

a) que sus anécdotas son buenas

b) que un mal relato en verso va bien como poema

c) que el fin de todo esto es participar

Quisiera finalizar mi análisis de Una cuestión de diseño señalando uno de sus componentes más interesantes: lo rabioso de su lenguaje, de su estilo, de los modos enunciativos con los que se construyen sus mensajes. No se puede hablar de forma de decorosa del hambre, la estupidización del ser humano, la alienación en serie; es necesario un lenguaje que, como el cine de Godard –la figura clave de la segunda parte del libro-,  haga saltar los resortes de la maquinaria discursiva que edulcora y neutraliza. Contra la prolijidad de la sintaxis y el léxico normalizadores que está esperando el “lector-patronal”; la rotura, la suciedad, el desajuste del anacoluto o el solecismo: la lengua que nombra el desperfecto del sistema. Cito un último poema en el que esto se evidencia:

(cordero dopado security co.)

el guardia de seguridad tiene una camisa vieja
y sueña con jugar para los corderos dopa-
dos.
imprimir las etiquetas interiores con las
anécdotas especiales para que todos amen
su prontuario en cada disertación de cada
cena ejecutiva cada teatro con fuegos chinos
rematados después de la revolución.
carreteras por donde los corderos
cruzan y el dopaje hace su efecto en los otros
como maniquíes completando la escena.
otra toma: el sujeto del saco rodeado de figuras
que no hablan más que para pronunciar
“el éxito de su sintaxis me conmueve señor” así
unidos sin saberlo por lo que se pierde en
el aire frito del lugar. ese mundo que nos toca
ventilar pero que cuesta tanto
cuando nadie quiere salir por las buenas

 

 


Leonardo LugoLEONARDO LUGO (Quilmes – Buenos Aires, 1983). Es profesor de Lengua y Literatura por el Instituto Superior de Formación Docente Nº 50 de Berazategui. Ha cursado la Licenciatura en Enseñanza de Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de San Martín. Ha publicado investigaciones que atañen al área de la didáctica de la literatura y ha sido ponente en congresos y jornadas de didáctica de la literatura. Ha participado de cursos y seminarios sobre poesía y otros géneros con escritores como Jorge Fondebrider o Leopoldo Brizuela. Actualmente se desempeña como profesor en diferentes instituciones del Nivel Terciario del sur del Gran Buenos Aires. Sus intereses se centran, sobre todo, en la narrativa y en la poesía modernas.