Extracciones: Todos vienen al funeral de Rick [Maite Martí Vallejo]

Portada Todos vienen al funeral de Rick

 

Suerte de autora secreta hasta hace no mucho, Maité Martí Vallejo irrumpe finalmente en la escena poética española con su primer título, Todos vienen al funeral de Rick (Ærea, 2018). A continuación, una breve selección del libro.

 

 


 

 

NADIE QUIERE ESTAR CON EL CANGREJO PORQUE HACE DAÑO A TODOS CON SUS PINZAS

Seguir siendo humano
es romper un impedimento.
Quiérelo si eres capaz.
Quiérelo si te atreves
Anne Carson

1
Una mujer me escribió para contarme su batalla contra la sima:
dentro de un frasco cerrado herméticamente donde no podía entrar
el aire, se golpeaba contra las paredes y subía y bajaba
unas escaleras imaginarias.
Es natural medir la realidad a través del cuerpo.
Aquella mujer necesitaba ayuda para atravesar el río.

2
Por falta de agua se ven los huesos de las manos
y todos los otros huesos como cestas de limosna.
Me organizo por si la lluvia no llega mañana.
Ni pasado. Ni al otro.
Manejo la lengua del drenaje.
No me molesta que me pisen
las multitudes con las que no comparto
ningún recuerdo.

3
Dicen que las cejas de Anne Carson siempre están ligeramente levantadas,
como si procesara el asombro con antelación.

4
Es el granizo.
Se asoma a la ventana y deja el rastro de la guerra sorda.
Es una alfombra marrón o una cortina horrible
colgando de la ventana.
Cabalgar exige girar las rodillas hacia dentro.
Donde dije rodillas
digo el único alimento,
digo otra vez en manos de,
digo el corazón alrededor de un huso.

5
¿Qué hacemos con una idea que no se puede desarrollar?
Hay gente que besa una pared durante cuarenta minutos.
¿Y qué ocurrió con la mujer?
Una gran proporción de mujeres se quejan durante toda su vida
de la forma de sus piernas: celulitis en la parte superior de los muslos
o un hueco en la horcajadura.
Cada mujer retiene el agua de forma distinta:
Agnes imaginaba que paladeaba con gran dulzura y deleite
el prepucio de Cristo.
Margarita se humillaba limpiando con su lengua
los vómitos de los enfermos.
Generalmente es necesario regar más las de arena
que las de arcilla. En un clima mediterráneo,
al menos una vez por semana.

Rick hunde sus zarpas en mi corteza
y evoluciona hasta la médula.

6
Deseo que permanezcas en la habitación y que llores.
Que llores porque podrías haber tenido un novio que te amara de un modo
muy especial y no lo tuviste.
No haré ningún intento para que ceses de llorar porque deseo que lo hagas.

7
Mira qué cruda estoy.
Azucé al perro en busca de Rick y ahora Rick ladra.
Es como si estuviera sentada en el cinematógrafo
y un extraño pusiera el brazo sobre el respaldo de mi butaca.
Atraviesa la pared con el puño primero y con el zapato después.
Me hace el amor rezando,
me agita a la manera del carnero
hinchado y húmedo como el ciclo menstrual.

8
Hay una laguna de unas quince líneas donde debí mencionar
que me quité la ropa sucia y me lavé el pelo.

9
Rick abre la brecha y se infiltra en la escarpadura.
No tengo animal que se lo coma.

 

 

 


 

 

 

NO ES CIERTO QUE EL AMOR PUEDA CON TODO

Aquí se interrumpe la construcción de la memoria.
Fuere mejor pasar sed
que ver cómo se pudren las raíces.
Una mujer rubia duerme
con la cabeza ladeada.
Un hombre triste con cara de estar muy triste
hace sus abluciones matinales.

Amor vaga y no se detiene en ningún lugar

Siempre tiene la mano metida en el bolsillo
para evitar
que me escape.
Se quita la camisa para hacerlo.
Eran empujones, muchos empujones.
Ma daba descargas eléctricas con un aparatito.
Me pellizcaba,
me desollaba, me pinchaba, me arrancaba el pelo,
me compelía.
Él decía que era sólo un poco de sal.
Y me lavó
la boca con esa sal.
Mi saliva sonaba como música
y se volvió
de un dorado brillante.

Amor vaga y no se detiene en ningún lugar

Hoy, esta noche, dentro de un rato.
El subjuntivo es la estación de las inundaciones.
Y Rick regresará
si procediere, si hubiere ocasión.
Y la madera de olivo.
Y los paneles de madreperla.
Y las esmeraldas a modo de clavos.
Y nos casaremos.
Un 10 de octubre en la Mairie de París.
Con enorme pobreza en la sangre.
Con enorme pobreza
en las fuentes.
Y en los senderos.
Y en las pérgolas.

 

 

 


 

 

 

CASABLANCA TWIN CENTER

A veces le pedía que me enseñase el bíceps.
Se remangaba la camisa, doblaba el codo,
llevaba el puño hasta el hombro
y apretaba con fuerza.
Me encantaba tocar la bola
redonda y dura.
Intentaba aplastarla
débil como era.

Estoy hablando de nosotros y eso es algo
que solo puede hacerse provista
de un cuerno en el extremo del abdomen.

 

 

 


 

 

 

SON LAS TÍPICAS HISTORIAS SOBRE EL MARIDO ANODINO DE TODA MUJER CÉLEBRE

Lo que me pides es lenguaje figurado
pero no hay una forma correcta de hablar sobre Rick.
El objeto de amor es casi siempre y al mismo tiempo
objeto de agresión.
Él jugaba a ser Dios y jugaba a vestir a la Virgen.
Por eso le llevé mis ropas
para que sintiera mi olor de cerca
y mi olor de lejos.
Y le llevé mi primera sangre
y le enseñé lo que tengo tapado
y le dejé alcanzar el vértice
para que se le anudara la garganta
y le reventara el corazón.

A veces, el problema es que la conversación
no surge de modo espontáneo
y hay que poner empeño en buscarla.
¿Qué placer hallas en mirar lo que odias?

Se clava a mi humedal.
Se esfuerza en trepar el collado
por mi trasero de siete palmos,
por el gran fruto de la calabaza.
Nadie podrá escribir nada que cambie lo que he vivido.
Estar desnuda y ser corriente es los que me hizo digna de su amor.
Rick es de la vieja escuela.
Pone cojines bajo el mentón y bajo los tobillos.
Sin creerme inteligente -yo-
y sin perder la ira –Él-
nos vestimos para la sesión de tortura.

Haciendo variaciones de un tema conocido por todos
la mujer mira al hombre y el hombre mira a la mujer.
Con eso basta.
¿Habéis notado que con eso basta?

 

 


Foto Maite Martí VallejoMAITE MARTÍ VALLEJO (Barcelona, 1979). Todos vienen al funeral de Rick (Ærea, 2018) es su primer libro.