Reseña: Cuerpos alternos [Eugenia Brito]

LA ARDIENTE SED DE UN CUERPO POR LLEGAR A SER SIGNO

Reseña de Cuerpos Alternos de Eugenia Brito

Por Emilia Pequeño Roessler

 

a8c486f9e8c9eb6e700c4cd645318b0bCuerpos alternos (Alquimia, 2017) es una retrospectiva de la obra completa de Eugenia Brito que logra hacerse cargo del planteamiento del cuerpo y sus múltiples posibilidades escriturales, todas presentes en la cambiante obra de la autora, quien reinventa el modo de concebir el aparataje teórico del cuerpo y lo hace sujeto de escritura: desde la analogía con la ciudad en ruinas en Vía Pública (1984) hasta la relación con la memoria en A contrapelo (2012). Es así como se logra dar cuenta de “la ardiente sed de un cuerpo por llegar a ser signo” (pp. 61), de escribir lo femenino y su herida, así como también la del territorio y su memoria. Vemos en la decisión de escribir el cuerpo una medida profundamente política, pues es este el último bastión de resistencia frente a una violencia sistematizada, desgarradora, y la constante posibilidad de desaparecer del mapa, de no haber sido más que un susurro de la historia; el cuerpo es el último espacio de seguridad de la sujeto frente al mundo y que, sin embargo, se vacía al escindirse:

“Ya nadie se reconoce en esos cuerpos

  Iban juntos y desiguales      eran unidos y distantes” (pp. 54)

Este cuerpo fragmentado opera directamente como metáfora social, de la derrota de un pueblo que ya completamente desarmado no tiene más alternativa que hablar de su herida, de su dolor. Observamos también de un cuerpo que se autoinvoca (“Un cuerpo gloriosamente mutilado: / ver su dolor es recorrer el infinito.” pp.23), que grita su existencia, la violencia de la que es depositario, tal como, lúcidamente, plasma Luz M. Astudillo en su prólogo, se trata de “dejar constancia legible, hacer hablar fantasmas que algunos pensaron acallar.” (pp.10); pues lo que ahí vemos es el territorio de la memoria, la vivencia en carne propia de la resistencia que se encarna en la sociedad de la dictadura, como en Vía Pública, un cuerpo de escombros, y la sociedad latinoamericana, como en Emplazamientos (1993), un cuerpo que pronuncia sus heridas:

“Me doy esta escritura como un acto de honor

a nuestras grietas

A nuestros tajos

hendiduras del mapa

a sus grietas no vistas a las nunca buscadas” (pp.51)

De ahí se entiende la impermanencia de los cuerpos que transitan estos textos, como vemos en Dónde vas (1998)

“cae

en imagen

caer en agua

disolverse en la mueca de la lágrima

disolverse en las precarias tenacillas del tiempo” (pp.70)

nada asegura la existencia de este sistema doliente y sensible aparte del lenguaje, pues ya ni la entereza física está dada, la posibilidad del absoluto ha sido completamente desechada, solo quedan los fragmentos de un cuerpo, los fragmentos del texto, todos estos, mutilados, son la única certeza de la hablante.

Así, leemos en Cuerpos Alternos un proyecto de obra que dialoga con la realidad, con lo más profundo de la violencia y su simbolización en el cuerpo triturado, que es también el cuerpo de todos nosotros.

 

 

Eugenia Brito, Cuerpos Alternos
Alquimia Ediciones, 2017
Poesía, 120 páginas

 


Emilia PequeñoEMILIA PEQUEÑO ROESSLER (Santiago de Chile, 1997). Estudiante de Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la Universidad de Chile. Ha participado en talleres de poesía con Héctor Hernández, Javier Bello y Raúl Zurita. Forma parte del colectivo de poesía Taller Juan Gabriel. En 2016 se adjudica la beca de creación literaria que otorga el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes por su proyecto La Ronda del Hambre.