Extracciones: La ruta de la ceniza [Gabriela Vargas Aguirre]

Publicada el año pasado, La ruta de la ceniza aborda los temas incómodos que afloran de la relación madre-hija a partir de la orfandad. Frases directas y crudas tanto para situaciones íntimas como trascendentales, constituyen la contundente carta de presentación de la poeta ecuatoriana Gabriela Vargas Aguirre que les dejamos a continuación.

 

 


 

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Poemas extraídos de La ruta de la ceniza (La caída, 2017)

 


 

Flashback 3
(Las voces)

Vacío está. Vacío me respira en la nuca mamá, vacío me habla. Dime que eres tú, que hablo contigo y eres tú quien mece la puerta, dime que eres tú quien enciende las velas alrededor de mi cama. Que me llevas hacia el final de las olas, donde termina la siembra y las estatuas aún miran al sol. Que las voces son solo lluvia, que las sombras es solo el amor de la noche rehaciendo la noche. Que eres tú, mamá, con un plan para recuperar nuestros corazones, y que esto que escucho no es un niño llorando en un charco de orine, un niño y su imperio de fantasmas poblando mi cama y mi hambre, que el miedo no son las fauces brillando, barullos como tempestades, ni una mandrágora trepándome, esperándome sobre las sábanas.

Vacío está, me respira en la nuca, mamá, vacío arde porque aquí siempre seremos tres, aquí siempre habrá alguien inconforme. Vacío está como un sicario dentro de un cuarto sin luz, vacío respira. Vacío está, vacío me respira en la nuca mamá y todos sus lobos vienen a detenerme.

 

 


 

Los insomnios o del miedo a la luz

Al chino Jaime, por la orfandad

 

 

Una madre aprende a conocer a sus hijos cuando duermen. No me gusta la luz, le dije.

Los niños sueñan con un sitio en el que los colores hablan, le dije.

Tengo insomnio madre, el peso de una cascada en llamas me parte la espalda.

Tengo insomnio madre, el pasar de un jaguar es la inquietud que habita mis rodillas.

Tengo insomnio madre, todos los guerreros a mi lado están poblando las cruces, que también son sus camas.

La madre no puede conocer a un hijo que no duerme, porque mis ojos se cierran cuando aparece un punto rojo en la ventana. Yo veo como descansan los muebles de la casa en las sombras, yo veo apagarse la ciudad y el drenar de las calles, y todo se vuelve pardo y quedan solo sus verdaderos habitantes:

yo habito en una cabeza que puede ver en la noche, la bruma y el humo,

yo habito bajo la piel que se muda del calor al frío cuando los días están soleados,

yo habito en la ceguera cuando las balas perforan mis pupilas y me dejan a tientas,

No duermo en las noches, madre, no me conoces, madre, me perdiste cuando hiciste un pacto con los cuervos, ahora ellos cubren mis ojos con sus alas cada vez que amanece.

 

 


 

Flashback  6
Hospitales 1

Todos los que están por morir saben tu nombre. Caminar dentro de un hospital debe ser lo más parecido a caminar al cielo. Niña de zapatos azules, no avances que no te gustará lo que hay dentro, no escuches esas voces que te llaman, que te ofrecen dulces, no jugarán contigo.

Todos los que están por morir saben tu nombre. Niña de zapatos azules, no brinques, no grites, no llames la atención que todos aquí quieren de ti un pedazo de vida, un riñón, un diente sano. No respires que la muerte se prenderá en tu nariz para convertirte en polvo y eso que llamas sombra, que es tu yo malo o tu yo noche, se meterá en tus huesos y te hará llorar.

Todos los que están por morir saben tu nombre. Poseen la cualidad de la piedra. De ahí mismo tu palidez, tu semejanza a la muerte, tu amparo a lo que se dice en voz baja, a jugar en la mitad más amarga del silencio. Quizás más tarde puedas ir a ver cómo sobre el agua van cayendo los cuerpos y, entonces, sabrás que desde ya estás moldeando un muerto.

 

 


 

Casa Vaciada

Hay un imperio que decae encima de las cosas, los espejos me siguen mientras pienso que el azul te viene mejor que el blanco, y que ahora que tus manos son simples tareas inconclusas, ahora que tu ropa sola sobre tu cama sola, mitad sueño mitad lecho se llena de aire, del relleno que llega de la calle, mientras de tus bolsillos salen tus amuletos muertos, empiezas a faltar.

De los cuerpos, de las casas, de las cosas muertas, sí, también sobre las cosas muertas se construyen nuevas rutas, nuevas pieles, toda la casa es un cuervo envejeciendo en la sombra, viendo como lenta, inexorablemente, de desintegran sus alas.

Hay un imperio que decae encima de nosotros, los espejos me devuelven el miedo que revelan los rincones, los rincones me devuelven un nido de hilos tejidos por las arañas que encontraron el cadáver de tu sombra que quedó atrapado en los pasillos, dentro de la tina de baño, en medio tus canciones.

Rezas, nunca rezas, pero esta vez esperas que algo arriba levante tu cara al sol.

Rezas, nunca rezas, pero esta vez esperas que algo dentro tuyo engendre un corazón de tagua, para llenar el agujero solo ves cuando estás sola.

Rezas, nunca rezas, porque la palabra salva y en mi lengua hay un tiro de gracia cuando digo: AMEN.

Entonces:

LA CASA SE VUELVE DE SAL CUANDO DIGO TU NOMBRE

 

 

 


 

Sentencia

Todo el que pelea contra DIOS pierde. Un día dije no le temo a la muerte y mi boca fue cientos de clavos y mi espalda cientos de torres, marfil incrustado, rodillas como cruces sobre el asfalto. Todo el que pelea contra DIOS pierde, no debí perforar la tierra, no debí traerte de vuelta, juntar tus dientes, tus huesos, hacerte nuevamente un cuenco donde guardarme de la niebla que desde aquel día ha sido mi cabeza.

No aprendí a irme, a retirarme, tener en la memoria el mar, es tener la poesía infinitamente como animal desahuciado, demasiado grande, demasiado azul demasiado dios, no debí porque me arrastra, crujen las manecillas porque mi tiempo me grita detente, no ganarás, no, tampoco grites porque su nombre te vuelve de piedra, su nombre te vuelve de cal.

Hora de muerte: EL TIEMPO DE DIOS

 

 

 



24058732_10214742391011161_8791956780204133318_n.jpgGABRIELA VARGAS AGUIRRE (Guayaquil, 1984). Mención en el V Premio Nacional de Poesía Joven Ileana Espinel Cedeño. Textos suyos aparecen en diversas antologías como: Memorias del Festival Internacional Desembarco Poético (Rastro de la Iguana; 2012, 2013, 2014), Bandada: Actualidad de la poesía ecuatoriana (Campaña de Lectura Eugenio Espejo, 2014), Mujeres que Hablan (Dirección de Cultura de Pichincha, 2015), Tea Party, Muestra Dinámica de Poesía Latinoamericana (Cinosargo; Chile, 2016). La ruta de la ceniza es su primer poemario publicado.