Reseña: Pide la lengua [Soledad Fariña]

 

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Reseña de Pide la lengua de Soledad Fariña

Por Emilia Pequeño Roessler

En la antología Pide la lengua (Alquimia, 2017), encontramos un trabajo cuidado, minucioso y necesario en torno a la obra de Soledad Fariña, autora fundamental para la literatura chilena contemporánea, reivindicando su importancia e influencia dentro del campo literario para sus generaciones posteriores de poetas.

Portada «Pide la lengua»Con un prólogo preciso y notas de la editora, la antología nos entrega un viaje sólido y esclarecedor en torno a la obra de la autora, resaltando los aspectos que se encuentran como una constante en la mayor parte de sus libros: la preocupación por el lenguaje, su origen, su desborde, el proceso infinito de la comunicación, se ven entrelazados en un conjunto de fragmentos que bien dan cuenta de una obra unificada, que puede leerse como un todo, un gran libro que no termina de escribirse a través de los años: el texto como la apertura de puertas que no han de cerrarse ya nunca más, el progreso de lo que conocemos como poema hacia un texto multidimensional, multimodal y agenérico; como consigna Julieta Marchant en el prólogo de la antología, “esa poética del trayecto, abierta a la labor del lector, lastra la dificultad precisamente de su indeterminación. Apertura, entonces, que acaso se palpa como opacidad de sentido, espesura tupida, poema inaudito que empuja el pensamiento, que lo acecha y tensa” (pp. 8). Es precisamente eso lo más interesante de la poética de Fariña: lo ilegible, su zona oscura que más que una pretensión de complejidad da cuenta de la torpeza del lenguaje, su imposibilidad, la inefabilidad de lo verdadero.

A este respecto, resulta sumamente interesante cómo la autora conjuga la creación poética, la poiesis, con el origen de la lengua; la búsqueda de sonidos en la naturaleza, el lenguaje de lo salvaje, alejado de la razón, es un símil del proceso del pensamiento poético, alejado del sistema logocéntrico en que se centra usualmente el uso común del lenguaje. Así se nos muestra en El primer libro, texto que busca dar cuenta del desarrollo del lenguaje desde lo primigenio, del grito, de la onomatopeya: la lengua como producto de la naturaleza:

Muge la tierra el ocre el terracota el gris el negro
abrir la axila, hay una herida inmensa volcán
reteniendo sus aullidos:
acallarlo

 

(pp.14)

El lenguaje verbal se presenta como un límite que ha de desbordarse siempre, presentando, así, la incapacidad de aprehender el mundo con la palabra y la búsqueda de otros modos de expresión. Se desea volver a la etapa primigenia, el estado anterior al artefacto de la lengua:

…………………………………………pero vuelvo………….al poema
…………………………………………a mi letra…………….pequeña
anhelo
reverberar
…………………………..en los pastos

 

(pp. 72)

Ese anhelo será lo que llena la poética de la autora de otras formas de comunicar. En esta línea es que se lee la importancia de los colores, las texturas, los sonidos sin asignaciones semánticas, como elementos comunicantes. Esto será, nuevamente, una constante en la obra de la autora, sin embargo, resaltará En amarillo oscuro, libro en cuya conformación lo cromático es palabra: los colores van adquiriendo sus propios significados a lo largo del texto: los azules, los blancos, los rojos.

Otro aspecto a relevar es la importancia de la intertextualidad en la obra de Fariña, presente en el uso de epígrafes en la mayor parte, sino en todos, los libros en la antología recogidos, y contenida especialmente en el libro Donde comienza el aire, libro que comprende reescritura y epígrafe de textos literarios, tanto como el lazo que une a la autora con otros autores y la propia vida como un espacio de referencia intertextual. Del mismo modo, el pastiche y el intertexto como técnicas de composición se nos muestran en Todo está vivo y es inmundo, libro conformado a partir de fragmentos de La pasión según G.H. de Clarice Lispector.

Así, la antología Pide la lengua hace notar el carácter de trayectoria que presenta la obra de Fariña, las imágenes y elementos que se entrelazan como hilos en un tejido para formar un todo, un engranaje poético que funciona plenamente.

Soledad Fariña, Pide la lengua
Alquimia Ediciones, 2017
Poesía, 122 pp.


Emilia PequeñoEMILIA PEQUEÑO ROESSLER (Santiago de Chile, 1997). Estudiante de Licenciatura en Lengua y Literatura Hispánicas de la Universidad de Chile. Ha participado en talleres de poesía con Héctor Hernández, Javier Bello y Raúl Zurita. Forma parte del colectivo de poesía Taller Juan Gabriel. En 2016 se adjudica la beca de creación literaria que otorga el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes por su proyecto La Ronda del Hambre.