Futuro esplendor: Cinco poemas de Joaquín Morales

En una nueva entrega de una de nuestras secciones preferidas, les presentamos poemas del futuro esplendor Joaquín Morales, extraídos de su libro inédito Fachada.


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A MODO DE EXCEPCIÓN

Te duermes por tu cuenta.
Tienes la libreta abierta a centímetros de tu cabeza
en una página las fechas de nacimiento
de algunos amigos que acabas de conocer
en la otra tus dibujos de insectos
y la huella redonda de una taza.
La luz del velador sostiene un color tenue
y atraviesa el agujero de tus oídos.
Las calles están casi vacías por completo
de vez en cuando se hace necesario
el paso de un auto por la noche
el sonido de las ruedas friéndose con el viento.
En la vereda de al frente
un gato negro aguarda la llegada
de los vecinos de la cuadra
restantes.


FRÍO

El frío llegó a tus manos
como un mensaje importante
justo antes de disponerte a dormir
se te resecan y sangran con facilidad
cuando te levantas temprano.
No sabes si accidentalmente se derramó
un líquido en tu mochila
o si simplemente está muy helada.
Te viste en la obligación de abandonar la costumbre
de escoger la ropa del tendedero en las mañanas.
Desde hace unas semanas
querías que empezara el frío
para usar tu colección de bufandas
aunque cada vez te queda menos cuello.
Y tu pensamiento busca entre tus cosas un abrigo
como el limón genera su cáscara.


BAÑO

Hace tiempo que la cadena del estanque está mala
un par de veces al día sumerjo mi brazo
y la hago correr.
No tardará el momento en que se anuncien visitas
y me vea forzado a arreglarla.


FACHADA

Siempre será agradable ver
esas construcciones antiguas
a medio caer
pero firmes
con sus ventanas adornadas por rejas oxidadas
y las murallas en descascaro
y desteñidas
como acuarela
o jugo en polvo aguado
donde la única manito de gato a la fachada
la hizo la humedad
y las enredaderas se han acomodado
en compañía de maleza crecida e irregular
con la probabilidad de que también
ese suelo
sea el lecho de una buganvilia
o un viejo níspero.


COCINA

Terminé de cepillarme los dientes en la cocina
lavé mis manos con quix y mojé un poco mi frente.

Cuando niño me gustaba el olor a combustible
y los cangrejos con los que me topaba en el clóset de mi madre.

Ahora me preocupa que las llaves de gas puedan estar abiertas,
las reviso unas dos o tres veces antes de ir a acostarme.


Joaquín MoralesJOAQUÍN MORALES GARCÍA (Santiago, 1996). Desde 2015 ha participado en diversos talleres literarios. Actualmente, es becario de la Fundación Pablo Neruda y trabaja en su primer libro.