Inéditos: Cuatro poemas de Pamela Rahn

Al leer estos inéditos de Pamela Rahn, no pudimos no relacionarlos con parte del imaginario de BoJack Horseman:  el miedo a la soledad, el tedium vitae, (ALARMA DE SPOILER) cuidar de tu madre con demencia senil y que no te reconozca y toda esa oscuridad que escondemos detrás de una mueca irónica.

 

 

Más que hecha la invitación para todos aquellos con espíritus tristes, nerds y lusers que aman aún más la poesía, cuando hace referencia a las películas, los videojuegos y —particularmente en este caso— a las series que más nos gustan. Y para los que no lo ven (o no lo sobreinterpretan como nosotros), también.

 

 

 


 LOS CABALLOS SALVAJES

De pronto cuidas a tu madre y no te reconoce. Tu madre quiere leche. Le da miedo tu figura y te llama Ernestina. Los caballos salvajes son tan solo una bonita ilusión. Nunca serás uno de ellos. Dios no existe y los santos ahora son hombres locos que aprenden con maestría a querer a los extraños. Ese extraño ahora eres tú, que sonríes y quieres a tu madre enferma. Porque solo un personaje se ilumina la cara y comprende que nada existe. Y que las madres, se supone, quieren a los hijos. Y que los hijos, se supone, deben adorar a las madres. Y que las madres deben adorar a otras madres y confundir sus manos con manojos de llaves. Por eso las madres siempre encuentran lo que se te ha perdido más rápido que tú. Porque dios ha muerto, y los caballos corren en círculos, engañados en su propia libertad. Ahora te sientes normal, no eres un dios, ni un hombre ni un personaje, ni una mujer que no existe sino en la imaginación de tu madre enferma. Al fin. Eres tú y caminas siendo tú, envolviendo tus pies en oscuras esferas para no volverte uno con el cemento. Pero extrañas la colilla, la ceniza del odio. Estás solo. Realmente solo. Tu amigo duerme en el sofá. Y tienes la certeza de una herencia. Pero aun así estás – solo – No le dices a nadie de tu soledad, es inútil. Oyes el relincho en la voz de una amiga. Reconstruyes paredes con la ayuda de una mosca. Duermes en el callado suelo de una habitación sin puerta. Ernestina ha quedado en llevarle la leche a tu madre. Vuelves del lugar de los vivos, subes los peldaños como pisando sarcófagos, porque sabes que te acercas a algo que ha dejado de existir. Iluminas de a poco la habitación. Sostienes la leche en la mano que no está enferma como un premio, como si tu mano fuese responsable de un deseo, un deseo tal vez inútil que no significa nada, pero un deseo que palpita. Y caminas hacia el último peldaño de la escalera. Ahora eres Ernestina, cumples tu papel. Sonríes con una sonrisa de mujer extraña que no conoces, de ángel asexual, con tus ojos oscuros como monitores apagados. Y con el vaso frío de leche en tu mano derecha, inhalas el cigarrillo. Lanzas la ceniza en los zapatos de tu madre. Aplastas la colilla cerca de su sábana blanca. Y te acercas a ella. De pronto tu madre te reconoce, pero le pide un abrazo a Ernestina. Sabe que su muerte es también la suya. Te reconoce en el cristal del vidrio, pero prefiere callar. Sus ojos lánguidos fijos en el vaso de leche helada, acercan sus brazos a Ernestina. Buscan en algún lugar de su memoria la forma de un abrazo.

 

 

 


SÁBANAS NUEVAS

Algunas sabanas nuevas
ayudan a diferenciar este día del día anterior
Son blancas
y suaves
Contienen bacterias
de un país que visité hace mucho
Me hacen dormir de más
y extrañarte con más ahínco
aun cuando
hace minutos
tuve las llaves frías en mis
manos
para abrirte la reja.

 

 

 


HUMANOS

Para Pancho, un perro que no existe.

Acostado
en la calle

Me despojo de mi piel de perro
y sueño un mundo
donde los carros persigan a los perros
los perros choquen a los carros
Y los carros sean arboles intermitentes
que esconden el dolor de los vidrios
Sueño un mundo
en donde pueda levantar la pata
para decirle a otro perro que vivo cerca
o que este es el lugar en donde decidí apagar
mi tristeza
para convertirme en un perro

que no es un perro
sino un pájaro libre que se vuelve
a encerrar en su jaula
en donde
no deba marcar territorio
sino guarida
empuje
o verso
un lugar en donde ladre a los lugares hermosos
como quien huye de todo
lo que hiere
que se acerque a los hombres en busca
de una caricia porque es perro

y conoce el significado de una caricia
sueño con un lugar en donde
los perros asusten a los lobos
y estos animados por su valentía le entreguen una flor
sueño con ser perro
y caminar por las noches
mostrando
las cicatrices de mi lengua
como si mostrara los dientes

y los hombres en forma de reverencia
me entregarán sus manos
para liberarlos del silencio
sueño con este lugar
impreso
en la memoria
de los muertos
de los ojos ajados
de los que aún esperan romperse
de la gente que camina en calma
que empieza la rutina
que no intenta pudrirse
que mira
sonriente
a este perro que no existe
y que los llama

humanos.

 

 

 


ERA MUY TARDE

En la Antártida subterránea
………………………………………………………………Todo era inútil

El hielo comenzaba a hervir
y los animales en el desierto
yacían muertos
……………………………Era muy tarde
para calcular el inicio de la última plaga

Era muy tarde
para remplazar el color de mis ojos
por los de un esquimal.

 

 

 

 


Pamela Rahn.pngPAMELA RAHN SÁNCHEZ (Caracas, 1994). Realizadora cinematográfica, mención guion. Autora del poemario El peligro de encender la luz (Todos tus crímenes quedarán impunes, 2016) y del plaquette Flores muertas en jarrones sin agua (Escrituras Indie, 2017). Sus poemas han sido publicados en distintas revistas online, entre las que destacan: Cráneo de Pangea, Playground, POESÍA, Enfermaria6, CarpeDiem, DigoPalabra.txt, Hologramma, El Faro, Oculta Lit, Estabanlocos, entre otras y en los fanzines PorqueTiemblan, Obituario, Mala Digestión, y Canibalismos. Forma parte de las antologías Cosmoanónimos, HOT BABES y Amanecimos sobre la palabra. Creadora del fanzine B/POLAR. Escribe artículos sobre cine y literatura. Incursiona en el collage; sus creaciones pueden encontrarse en su página Papeles Renacidos.