Adelanto: El dios de los esquimales [Jonás Gómez]

 

 

¿Qué fenómenos tienen que darse para que simple información transduzca en  experiencias aparentemente tangibles? ¿Cuál es la piedra angular del ciclo de de las sensaciones: la mente o los sentidos? ¿Somos capaces acaso de fabricarnos recuerdos que jamás vivimos?

 

 

Esta y otras reflexiones son las que nos quedaron luego de leer El dios de los esquimales del argentino Jonás Gómez. Prontamente a ser reeditado en Chile por Editorial Virus, su lectura se hace más que necesaria en estos días en que el calor ya se nos empieza a hacer insoportable. Los invitamos a que contemplen la selección de los trozos más enteros e independientes que con tanto cariño (y un picahielo), les hemos dejado para que los diluyan en sus refrescos pseudoveraniegos.

 

 

Y recuerden que el frío es psicológico, así que pueden disfrutarlos sin mayores contratiempos en short y polera, perrEs.

 

 


 

 

 

1

Otra vez me tildo pensando en nieve.
Mientras el ventilador que tumba el calor
hace lo suyo
vuelvo a pensar en el Polo Norte.

Fantaseo con una zona alejada de la ciudad
cubierta por nieve y la vegetación del caso: pinos y algo de verde
para que mastiquen los animales

y por ahí voy con las All Star rojas
las mismas con las que estuve dando vueltas todo el día
voy, no en linea recta, tampoco explorando
más bien me guardo el tiempo
mientras doy pasos en la nieve mullida.

Me adentro más y más en el paisaje
para estar más lejos
de la fuerza constructiva y destructiva de la civilización.
Esto es puro, hermano, este lugar es puro.

En un claro encuentro un grupo de alces
sin otra forma posible de comunicación levanto la mano
pero existe una diferencia entre la voluntad de ser parte de la fauna local
y la vinculación real con la fauna local.

Los alces no registran el hecho de que me siento unificado con la naturaleza
y está bien que así sea, que exista esta separación
de uno que observa y los animales que hacen.

Los alces pastan
hunden el hocico en la nieve para buscar raíces masticables
sin reparar en el hecho de que los miro
es que antes
otros ya tuvieron la fantasía de recorrer
los territorios nevados.

 

 

 


 

 

 

5

Desayuno:
con una cuchara raspás el fondo del congelador
llenás un vaso
con los copos sabor a gas refrigerante
y azúcar.

El origen del helado es este.
Antes que Pérsico, Freddo, Chungo y Arnaldo
los habitantes de aldeas en zonas frías
mezclaban hielo y fruta machacada en mortero
para preparar un postre.

A veces, de alguna manera,
lo primitivo continúa en lo contemporáneo.

 

 

 


 

 

 

8

Desde el principio hay un malentendido,
un error en el palabrerío,
porque
¿cómo te nombrás a vos mismo?
¿cómo nombrás a los tuyos?
Eso es importante, es importante la palabra con la que te nombrás a vos y a los tuyos.

La palabra esquimal es traducción de eskimo,
significa devoradores de carne cruda,
es una palabra articulada por tribus ajenas a los Inuit.
Inuit es la palabra correcta, es la palabra
con la que se nombran las personas
a las que llamamos esquimales.

Inuit
quiere decir El pueblo.

Eso me hace pensar en los mexicanos
que se llaman a sí mismos
La raza.

 

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18

No todo es departamento, iglú, PH, choza en la avenida:
una familia de esquimales
encuentra el esqueleto limpio de un mamút.

Observan con atención.
Después sus vocablos se transportan en la circulación de correntadas
mientras comentan en voz baja
señalan los huesos y discuten las utilidades posibles.

El concenso
los lleva a cubrir el esqueleto con pieles,
forman un refugio tibio
y, progresivamente,
resuelven cuestiones de abastecimiento.

Transcurrido un tiempo indeterminado
el esqueleto de mamút
es hogar.

 

 

 


 

 

 

21

Ensayo una combinación de palabras y la repito
una vez, diez veces
hasta que se unifican en declaración de amor:

a esta distancia, incluso tan alejados de los polos,
se pueden percibir los desprendimientos glaciares.

Quiero acostarme con vos
a esperar
la llegada de bloques de hielo a la costa.

 

 

 

 


Jonás Gómez.pngJONÁS GÓMEZ (Buenos Aires, 1977). Trabaja en la editorial política Pueblo Heredero, coordinó talleres de escritura creativa y fue colaborador en el suplemento cultural del diario Tiempo Argentino. Estudió dibujo y pintura en el Centro de Artes y Oficios CEAVAO. Participó en la antología Si Hamlet duda le daremos muerte (De la talita dorada, 2010) y en el proyecto Híbridos (2012), que reunió a escritores, actores y dramaturgos para una puesta de improvisación teatral. Editó Equilibrio en las tablas (Mansalva, 2010), primer premio Indio Rico en el género poesía; El dios de los esquimales (Diatriba, 2011), Planos para construir dos ciudades (Mancha de Aceite, 2012); la plaqueta No hubo un mejor tiempo que este (Difusión Alterna, 2013); Calendario de siembra (Barba de Abejas, 2014); Venga a nosotros el reino de las estrellas (El ojo del mármol, 2015), y Economías hídricas (El Ojo del Mármol, 2016). En el 2017 editará El uso correcto de las manos, poesía e ilustraciones (Taller Perronautas), y en el 2018, Una percepción binaria del color, que obtuvo mención en el Primer Concurso Nacional de la Editorial Municipal de Rosario.