Inéditos: Un poema de Berta García Faet

Imagen: Mel Bochner, Blah, blah, blah (2011)

En una entrevista reciente concedida al diario La Nación de Argentina, el poeta peruano Mario Montalbetti responde de la siguiente manera a la pregunta de si hay algo que defina a la poesía latinoamericana actual: «Sí, que es mejor que la española. (…) Y en general somos bastante más experimentales que los españoles». En Jámpster creemos que el bueno de Montalbetti, del que somos fans acérrimos acá en la madriguera —¿”sobrevalorado”? Cuida tus palabras, Roberto Valdivia, o una mañana despertarás con la cabeza de tu poesíasub25 entre tus sábanas— se equivoca rotundamente y que sus palabras sólo responden al desconocimiento y a un doble lugar común: 1. la poesía española actual es mala, 2. la poesía española es conservadora. Esto, claro, tampoco es gratuito: los que vinieron después de Gil de Biedma o Gamoneda —perdónennos que se los digamos— labraron esa mala fama.

 

Afortunadamente, con el nuevo siglo y merced a las tecnologías de la información, empezamos a recibir noticias de una nueva generación de poetas que, inmune al cáncer de la poesía de la experiencia, no sólo revisa su propia tradición (con la que establece diálogo desde una ética nueva), sino que comienza a leer de mejor forma tanto la tradición latinoamericana como a sus contemporáneos de este lado del planeta. A nombres como Ángel Cerviño, Chus Pato, Benito del Pliego y Marcos Canteli, entre otros autores destacados nacidos entre la década del 50 y del 70 y cuyo trabajo ya significaba una respuesta al reaccionismo estético de los fóbicos a la incertidumbre, se une un nuevo grupo de poetas con proyectos cuyo denominador común es el riesgo formal y que se caracterizan particularmente por la actualización de los discursos, el consumo omnívoro de fuentes y la puesta en abismo del lenguaje. Si a lo anterior, agregamos que en ese contingente destaca pronunciadamente la presencia femenina, no podemos sino ser optimistas respecto a la actualidad de cierta producción poética en España. El trabajo de autoras como Su Xiaoxiao, Ángela Segovia y Berta García Faet (a quien pertenece el poema que leerán a continuación), entre otras, son el argumento más contundente.

 

En fin, quien quiera enterarse de la novísima poesía española, hará bien en revisar periódicamente este sitio, así como Transtierros (seguramente la revista latinoamericana que ha seguido mejor y más de cerca a estos autores). Por lo pronto, los dejamos con este poema inédito de una de las poetas más interesantes aparecidas en la última década en la península. Disfrútenlo y no hagan como Montalbetti: renuncien a sus prejuicios, lean, luego hablen. (Igual te amamos, Mario).


POEMA SOBRE UNA NOVELA

a ver, pues son personajes normales, como yo.

algunos sienten como inevitable la inevitable soledad y luchan contra la inevitable soledad y, en el fondo de sí mismos (puesto que son, ante todo, pozos turquesas), siguen rebelándose contra la inevitable soledad y se enamoran y se lo creen pie con pie moflete con moflete sol naranja con sol naranja y a veces no, sin zapatos, porque (a nadie se le escapa) saben bastante de ciencia (y de pozos) debajo de la mesa, mira, tengo una paloma en el hombro derecho mirando esto por encima.

algunos saben bastante que lo de arriba, pero también lo de abajo y lo que viene y la paloma, que es una flor con pico y con ciudad, caen o se caen (con chirridos) en los pozos de un traspié petitio principii (asimismo, y qué no) en general, en China.

algunos se enamoran, se desenamoran y listo, sin trauma o cólico.

algunos se enamoran, se desenamoran y no pueden soportarlo (estos son los personajes que se ponen más insoportables).

algunos surfean de tautología en tautología, de self-evident flor en self-evident flor y con un piquito de oro y con un pan de oro a modo de joroba, en tanto que algunos son olas en rama y ansían conocerse a sí mismos (como la canela, y sus matices) en plena tendencia espumosa en plena canícula (lo cual a mí particularmente me hace gracia, porque parecen monos).

algunos no quieren utilizar metáforas militares, sin embargo qué, cuándo o aquí, se le va a hacer.

algunos no tienen estudios (son, por ejemplo, dependientes en una pescadería) y no pueden soportarlo (yo no sé por qué o sí), algunos son talentosos (tocan música, escriben, son psiquiatras o boxeadores o promotores comerciales o sacerdotes o no, tocan muertos) insoportables, algunos son demasiado ricos, algunos sienten lástima de sus propios padres, algunos están enamorados de sus propios padres, algunos sienten cosas como mínimo raras y, desde luego y desde ayer, ambivalentes, por sus propios padres o son ellos, algunos maltratan muebles aunque quisieran maltratar personas (conocidas).

algunos no tienen padres aunque sí tienen dos o tres hijos quizás adoptados quizás simpáticamente weirdos (sin pena) quizás guapos lo que se dice guapos no sino más bien…, algunos tienen remordimientos por cosas absurdas y raras (la tristeza de un gato, el cual siempre araña y siempre arañará coquetamente las hilachas de una canción, o sus riffs), algunos tienen remordimientos por cosas ambivalentes (un divorcio) y los atesoran en su socializada ala de histérico/alusivo vuelo, algunos tienen remordimientos por cosas absurdas y raras y poco razonables (crímenes prescritos, enajenación mental, desenamoramiento), algunos son siempre las víctimas.

algunos, de la épica, cogen los momentos de lágrimas y, de la lírica, cogen los momentos de paisaje turbulento que, como venados, transcurren, de hecho, en paisajes secuenciales (a saber, pasan) con un curioso pelaje sonrojado, hecho (a fuego lento) mientras, cómo no, la luna se cae y se levanta como una campeona.

algunos de los libros, de los libros, cogen la comida y, de los navíos, cogen la sensación (quizás falsa) de dirección y de viento en la cara, quizás de periplo en periplo a la cabeza de una palanca que es como el cuello sexistamente estrangulado de una sirena (adherida a la proa).

algunos se sienten gordos aunque dicen sentirse flacos (a saber, mujeres), algunos creen en la democracia, jeje, algunos quieren creer pero no creen en la democracia sino, en todo caso, en la botánica, jeje, algunos no se engañan a sí mismos y saben que, en determinadas circunstancias, podrían matar a alguien (a sus propios padres), jeje, algunos tienen arrebatos místicos cuando se asoman al balcón por la noche (con sus hijos o con el espíritu de sus hipotéticos hijos).

algunos fantasean con tirarse por el balcón por la noche, veeeeenga, algunos pegaron alguna vez a un niño, veeeeenga, algunos se masturban pensando en gente que está muerta, veeeeenga, y qué más, algunos se masturban con objetos pintorescos como cortinas y diccionarios y botellas de aguarrás y ramos de flores, por otro lado, self-conscious, quizás, aleluya, con una paloma, tengo personajes de variadas fisonomías y motivaciones.

algunos, si acaso una o dos veces llegaron a ser lo que se proponían (a saber, pozos turquesas) otros, llegaron a ser aún la polea por la que se subía el cubo y la polea amable por la que educadamente bajaba el cubo repleto de líquidos vacíos (como significantes volcados en la ascensión).

algunos sostienen a sus familias y, como se ha dicho, ante todo, sostienen que, tres o cuatro años después, los cubos (plurales rápidamente) se subían por una pared de lo más bien, y rebosaban de perfume (en lo que atañe al perfume, mi consulta es cuál, y el perfume de la pregunta se desnivelaba en un cubo que, a su vez, dos veces, se vertía en un pozo singularísimo donde, a ver, algunos personajes todavía hoy se sienten esbozados aunque todos sabemos que son salados).

algunos son homosexuales o huelen bien o huelen mal (lo cual a mí particularmente me convence).

algunos no se masturban, algunos opinan que no hay nada absurdo o raro o poco razonable en el hecho de mirar las estrellas por la noche apoyados en el quicio de dichas estrellas mirando a las ventanas enfrente, y hablar con los dioses azules y con los amigos remotos y con los amores y desamores del violento futuro y con las negrísimas nubes, amigas, compañeras, confidentes, vaya por delante mi agradecimiento total y mi vapor, algunos son más irracionales, copón bendito, que un individuo o un trueno.

algunos combinan bondad y psicopatía (estos son con los que más empatizo), presente, pasado, condicional, algunos sólo hablan eslovaco (y eso complica mucho el tema del correo), algunos quieren esto o lo otro o incluso aquello otro como si el dinero creciera en los árboles, algunos son demasiado pobres (y yo sufro), algunos hablan muy mal o muy regulín o un poco regulán en público y se obcecan en remojar sus tobillitos en los pozos turquesas que no son el espejo que esperabais.

algunos se miran en el espejo y sólo ven a un niño y a un niño al que pegó otro niño y a un niño que pegó a otro niño y a una madre (encaramada, como un arbolito de Navidad, a la idea de una mejilla otra o a la idea de una loba otra con tremendas garras y tremendo amor), algunos hablan la lengua definitiva o subyacente, quizás hablan fuego, principiante, avanzado, es igual, igualito, a un pariente.

algunos besaron a un perro en la boca, algunos besaron a un perro en la lengua (parecida a la mía) tal, algunos se hicieron una pulserita chic con dientecitos de perritos chiquititos y de diminutivotes, jiji, algunos añoran cosas que no existen (unicornios, comunismo, pureza), jiji, algunos sueltan bromas como libres y coritas palomas (parecidas a la mía), nadie las compra, jiji, mis personajes no pierden su dignidad por mucho que a sus bromas baratas nadie las compra y nadie las comprará, en el fondo de su fracaso encontraron su dignidad sobresaliente, más hermosa que Afrodita, son feíllos, no son guapetones, son sensitivos, lo mejor es cuando al final resulta claro que algunos personajes son feíllos pero buenos/probos (sin tontos zapatos) y ahí es cuando Platón se sulfura y se pone TODO LOCO y se caga en TODO, algunos (yo entre ellas) nos partimos la caja fenomenal por consiguiente.

algunos tienen cáncer, algunos tienen sed y alguien los saciará regalándoles una hostia masticada para que no se hernien para que no panickeen para que…, he sido injusta.

algunos me aman.

algunos narran cómo el primer suceso desemboca en el segundo suceso y este en una nada, y esta nada en un tercer suceso y así en zigzag intercalando sucesos gramaticales y nadas pre-lingüísticas como haciendo gimnasia y una novela guapa lo que se dice guapa no sino más bien…, algunos leen poesía y no entienden ABSOLUTAMENTE NADA, recapitulando, mi página brilla en la oscuridad, mi oscuridad se desnuda y llega a ser una clámide sidonia (no una flor marítima, con anterioridad), mi clámide sidonia se ha mojado, porque chispeó, esto es cultura en general, pasión, mira mi paloma qué bonita, parece una persona, me taparé con ella, me cubriré las tímidas vergüenzas con ella, a ver, algunos están construidos tan inconsistentemente, tan que hacen aguas, que parecen personas como tú, como yo, en España y en la China.


Berta García FaetBERTA GARCÍA FAET (Valencia, 1988). Es autora de los libros Manojo de abominaciones (2008), Night club para alumnas aplicadas (2009), Introducción a todo (2011), Fresa y herida (2011), La edad de merecer (2015) y Los salmos fosforitos (2017). Vive en Providence (Estados Unidos), donde es doctoranda en Hispanic Studies en Brown University.