Extracciones: Litoral central [Diego Alfaro Palma]

 

 

Si a punta de pistola nos obligaran al ejercicio de hacer un panorama (bostezo) de la poesía chilena actual, sin duda uno de esos nombres ineludibles sería el de Diego Alfaro Palma, radicado actualmente en Buenos Aires. Uno de los grandes méritos del trabajo de Alfaro Palma, o al menos uno de los que desde aquí observamos, es su capacidad para ser lo suficientemente personal (suerte de impermeable) para no sufrir las inclemencias de las corrientes de turno y, al mismo tiempo, absorber exitosamente las proteínas de la tradición poética chilena (y de la anglosajona, por trazar una intersección). De esta manera, el nacido en Limache está dando forma a un proyecto escritural cuya vitalidad y resistencia a lo programático conviene leer con atención.

 

Los poemas que leerán a continuación pertenecen al libro Litoral central —recientemente publicado en Argentina por audisea editora y que verá la luz en Chile por Libros del Pez Espiral—, volumen que viene a confirmar todo lo bueno que a partir de Tordo (Premio Municipal de Santiago 2015) se ha venido diciendo de la poesía de Alfaro Palma. A la manera de Larkin, donde lo experiencial deviene íntimo y lo íntimo deviene vital, los poemas de Litoral central tienen el poder de nombrar lo cotidiano y desde su ‘transliteración’ acaso regresarle su energía primitiva.


Litoral central

Poemas extraídos de Litoral central (audisea, 2017)

PEQUEÑAS AMPOLLETAS DE COLORES

Hasta que encontramos una voz para decir lo que falta
la palabra es un ticket de ida y vuelta
Es a la máquina a lo que realmente tememos
En Quintay había un puerto ballenero
y las montañas se deshacían cada verano
Tú habrás pensado en cómo silba el viento en los pinares
la tierra sacudida a contrapelo hasta su desgaste
En Quintay una vez entré a una habitación con luces y espejos
que imitaban el cielo donde nací
la pureza de esa imagen no la encuentro en este punto
Nada es posible de ser asegurado en torno a las corrientes que nos
envuelven
Bajo el océano se escucha avanzar el canto de las ballenas.


BÚFALO 66

Me encantaba la cara de ángel de Christina Ricci en esa película
Mi política en estos casos sería raptarte hasta que nos aburriéramos el
uno del otro
La forma en que se mueven las ciudades crea espacios para los
desencuentros
extrañamente volvemos al punto original tras seguir una línea recta
pero también estaba su vestido celeste que caía con soltura
Su secuestro era otra instancia para conocer esas semillas
No hay nada más bello que verte cometer un error o que te pongas
esa polera de los Stooges para dormir
Sudoroso recuerdo que golpea una cabina telefónica mientras ella lo
mira desde el auto
Hay algo antes del amor que nos duele y nos acerca a otro
De pronto se pone a llover y me sales a buscar a la esquina cuando
estoy perdido
Ella elije una canción en el Wurlitzer
las luces bajan y él da por terminado el rapto
comienza a bailar.


MEMORIAL DE UN LIBRERO

Cabizbajo o como un zorzal muerto en una caja o como se camina
por fuera de una tienda de camisas a la sombra
Roberto Merino va entre el sopor y las librerías con la calma de un
ascensorista
Años van que llena una agenda con poemas en prosa práctica
tipografías
dibujos de animales
A la vuelta los cafés snobs humo de tabaco cavendish sésamo sobre
mesas de vidrio
El poeta es más agreste y piensa en la metafísica de las baldosas
rascando su barba whitmaniana
Providencia tres de la tarde
y el taxista que llaman el Ministro pasa un paño sobre el capó
Es demasiado caro haber amado y acelera su corazón
La ciudad es en parte las cosas que garabatea
la avenida curvada por los temblores que no sentimos
Otra forma es caminar con mirada cívica
cuando salimos de las habitaciones para dispersarnos


SONAR

Busqué el silencio en esta casa hasta dejé de fumar y abro paquetes
de galletas para que los vecinos bajen el volumen a la radio
Lo he buscado cuando corto en rodajas una berenjena y la apano
con huevo hacia el horno
tanto que dejé una pila de libros sobre el velador y no me concentro
cuando alguien cierra una puerta o siento sus pies en la escalera
como repitiendo un mantra o saliendo en bicicleta entre las bocinas
y los ladridos en los videos de Frank O’Hara acariciando un gato
en el temporal
y sin embargo cada aparato eléctrico canta sobre el silencio que
quise tener
la yerbera abre otro botón y cuando quiero ser completamente
irresponsable
sé que tengo que escribir para recuperarlo
Pensar en mi mente oscura y tensa como un baúl
en donde están las sábanas dobladas
ropa estirada y limpia emitiendo señales de tu cuerpo.


CORVINA

En Devon estaba la muerte
nadie cayó en la cuenta
para ese entonces era un relincho en la aspereza de la tarde
un abrir y cerrar de libros
en los que signados estaban
el recorrido del calcio en la sangre
Acá más cerca era un abrir y cerrar de pestillos
un amor de cincuenta años diluyéndose
como pastillas bajando por la garganta corroída
donde ya ningún río subterráneo
encontraría en la napa su abertura
Estoy seguro de que él buscó todas las soluciones
y que podía beber en el cansancio de los ojos
la sal de las desembocaduras
playas desiertas donde pescar


DIego Alfaro PalmaDIEGO ALFARO PALMA (Limache, Chile, 1984). Publicó los libros de poemas Tordo (Ediciones del Dock, Argentina, 2016 | Editorial Cuneta, Chile, 2014) y Paseantes (Ediciones del Temple, 2009). También realizó la antología de la Poesía reunida de Cecilia Casanova (Editorial Universidad de Valparaíso, 2014) y reeditó la Antología de Ezra Pound en Chile (Universitaria, 2011). Tradujo El pensamiento zorro, prosa de Ted Hughes (Limache250, 2013). Sus ensayos han aparecido en El horroroso Chile. Ensayos sobre las tensiones políticas en la obra de Enrique Lihn (Alquimia, 2014) y en varias revistas de Chile y el extranjero, entre ellas la importante revista alemana Alba. Su libro Tordo recibió el prestigioso Premio Municipal de Santiago en 2015 y, anteriormente, una mención por su borrador en el Premio Nacional Eduardo Anguita en 2013. Su nuevo trabajo, Litoral Central, será publicado en 2017 en Argentina por la editorial Audisea y en Chile por Pez Espiral.