Traducciones: Siete poemas de Zachary Schomburg [versiones de Sebastián Gómez Matus]


 

 

EL MAR DEL JAPÓN

Ichi. Tienes el Mar del Japón por toda la cara. Ni, San. Parece que anoche dejé mi Mar del Japón en el velador en la casa de tu mamá. Cuando me llamó esta mañana, tenía muchas ganas de contarme sobre su nueva trampa mortal (Mar del Japón). Yon. Si no te mata flotar en el Mar del Japón, yo lo haré. Go. En el partido de béisbol de anoche, el pitcher era el Mar del Japón. Y en la séptima entrada volvió su atención hacia dentro. Encontró que allí todo era negro. No dejaría que nadie más tuviera la pelota de béisbol. Roku, Nana, Hati. No había nada detrás de la cortina salvo algunos de los mejores Mares del Japón y unos millares de Mares del Japón. Después, detrás de los Mares del Japón estaban unos ejecutivos gigantes que controlaban todo, incluso la risa. Kyuu, Juu. Lo que necesito pasar a comprar al almacén: nubes, un par de miles de cráneos, caras de fantasmas viejos en las nubes, un tobogán plástico para piscina, nubes de plástico, fantasmas humanos cazando fantasmas de oso, ropa de invierno para fantasmas, un refri más grande para T, un Mar del Japón de plástico, el Mar del Japón.

 

 


 

 

EL HECHIZO ANIMAL

Una vez alguien me dijo que los animales eran personas hechizadas, y que si te enamoras de ellos el hechizo se acaba. Hace poco me enamoré de un cisne de cuello negro. Miraba su forma las plumas de su cuello por horas, la miraba picotear los bichos de su pecho. Estaba seguro que sería una novia hermosa, pero siempre era un cisne de cuello negro. Una vez cepillé el pelaje de un caballo por tres años seguidos hasta que se desplomó, muerto. La verdad es que no existe tal cosa como los hechizos. El mundo es lo que es, siempre es lo que parece. Y el amor no es más que una voz suave que le susurramos a nuestra sangre.

 

 


 

 

EL PULMÓN Y EL CORTE DE PELO 

Para una fiesta de Halloween, un pulmón fue de corte de pelo y un corte de pelo fue de pulmón. Todos saben que se llevaron bien. Se volvieron inseparables. El corte de pelo tenía una Silverado de mierda y a menudo dejaba que el pulmón la manejara. El pulmón tocaba el piano mientras comía panqueques, hazaña mayor imposible para cualquier otro pulmón, y el corte de pelo hacía los mejores panqueques. Una vez, cuando el pulmón se enfermó y no pudo ir a trabajar, el corte de pelo se quedó en casa con él y vieron media docena de películas. Una tranquila noche de luna dorada hablaron de sus miedos más terribles, negros nubarrones se movían dándose caza, los aviones aterrizaban con cuidado en la distancia, uno detrás de otro, en intervalos perfectos. El temor más grande del corte de pelo era ser devorado por un tiburón, pero estaba mintiendo. El pulmón se dio cuenta. Hubo un largo silencio entre ellos. Las luces intermitentes de otro avión se deslizaron por el cielo negro. Timorato, el pulmón dijo, te estoy perdiendo. Dejaron que las palabras flotaran un rato, densas a la luz de la luna, y el pulmón se fue a casa para escribir un poema al respecto que dice:

La muerte
cae
suavemente
sobre nuestros cuellos
y se esparce
en el piso.
Es una sola cosa
y después
un millón de cosas.

 

 


 

 

ISLAS EN LA NOCHE CERRADA

Mi conversación con la asesina del hacha en la fiesta de Jenkin realmente fue muy incómoda. Di excusas por mi curiosidad extrema, le pregunté por sus víctimas y su preferencia por el hacha. Ella no quería hablar. Le faltaba un brazo entero. Con los dedos importantes que le quedaban daba vueltas su copa de vino desde el tallo. Pronto se sintió como en un interrogatorio y volvió al sillón con los otros asesinos de hacha. Se rieron.

Junto a la tina caliente que había en la casa, un grupo de hidrotorturadores chinos evocaba. Unos bombarderos suicidas fueron juntos al baño. Dijeron que tal vez más tarde podrían jugar un partido de voleibol.

Fui a la cocina y saqué un puñado de palitos de pretzel y maní, y allí me quedé solo, en el centro de la pieza y con discreción me transformé en lo que yo creía era Frankestein. Todos se divirtieron mucho con esto y la carcajada fue creciendo sin parar, alimentándose de sí misma, hasta cerrarse desde todas partes para tragarme entero.

 

 


 

 

EL CUADRADO NEGRO QUE TIENE

En la obra de teatro que escribí, aparece en escena una mujer desnuda. Tiene un cuadrado negro pintado en su estómago descubierto. Intenta convencer al caballero en escena de que es una pintura de los dos en un bote en un lago en una noche sin luna. Ese eres tú remando desde la popa dice ella. Él no ve nada sino un cuadrado negro. Los árboles soplan suavemente en el viento justo bajo mis costillas. Ella hace un gesto hacia sus costillas y comienza a llorar. El silencio colma la escena mientras él toca la pintura con su dedo. Se pone de rodillas para estudiarla. Entra un pirata.

 

 


 

 

YO NO SOY CARLOS

En las afueras de Saginaw hay un bosque entero de árboles máquina que han sido programados para volverse en mi contra. Cuando estoy en absoluto silencio, los escucho conspirar. Suenan como un viento suave. No ha habido luna en tres semanas y creo que llegaron a ella. Se había estado moviendo entre sus ramas como un fantasma, haciendo sombras.

Déjenme recordarles: estos árboles no son reales. Ellos aprendieron a hacer otros árboles máquina, y han rodeado por completo mi casa estilo hacienda.

Ahora es una cabaña de troncos.

A veces me llaman por teléfono y susurran cosas. Danos el traje del hombre, Carlos. Sólo danos el traje del hombre.

 

 


 

 

CARTA AL FALLECIDO BARÓN.

Gracias por el pulmón.
Funciona impecable.
Es el otro

el que ahora me preocupa.
Sin embargo
me fui de la casa

por primera vez desde
Halloween –me corté el pelo,
me llevé un par de cosas.

El corte de pelo me sigue
en mis sueños, me quiere
matar, me persigue

por los acantilados. No podía dormir
así que cavé un túnel
en mi patio.

Al final terminó
siendo un bar country del oeste.
Desde entonces

lo visito religiosamente.
Es el lugar más solitario
al que haya ido jamás.

En vez de una rocola
hay un acuario,

pero no puedo encontrar
a ninguno de los peces.
Me siento en la esquina

más oscura del bar
con mis cervezas
y llevo puesta una pantalla de lámpara.
Parto unas nueces.
Parto unas nueces
con mi nueva garra.

 

 


ZACHARY SCHOMBURGZACHARY SCHOMBURG Perfil (Omaha, Nebraska, 1977). Poeta y traductor estadounidense, es co-editor de Octopus Books. En poesía, ha publicado The man suit (2007), Scary, No Scary (2009) y Fjords vol 1 (2012).

sebastian-gomez-matusSEBASTIÁN GÓMEZ MATUS (Osorno, 1987). Poeta y traductor.