Cuaderno de apuntes: Un lugar que se proyecta [Sobre ‘robert smithson & robert smith’ de Mario Verdugo]

Un lugar puede representar otro lugar que no se le parece
robert smithson

 

Incluso los escépticos de N. Parra le agradecen la apertura que significó para “otras escrituras”, con el titubeo y la inseguridad correspondiente, claro. En otra escala, y pensando que la antipoesía ya agotó casi todos sus recursos, podríamos hablar también de Mario Verdugo como otro “abridor de caminos”: hablantes que normalmente no aparecerían en un poema (como, por ejemplo, el exbaterista de una banda que por fin logró el éxito) con un conocimiento y desplante quirúrgico en cuanto a ritmo y métrica refiere. Aunque rehuyendo de una posición totémica y bajo la premisa personal de desmarcarse, de que las técnicas no se repitan. “robert smithson & robert smith” (uno, un artista visual que es el sinónimo del land-art y, por otro lado, el vocalista de The Cure), “el proyecto (que) se emparenta con el /nuevo trazado circular que ésta por/ implementarse en los condominios/ de bretaña”, son tres formas de convivir entre y con otros.

La primera sección, mencionado, son diversas voces que desde la trinchera de la derrota o el olvido exigen su puesto, su reconocimiento en el éxito de otros. El jobber, en lenguaje de lucha libre, el que realiza el trabajo de hacer ver bien al otro. Pero en este caso son prematuros abandonadores, personas que no confiaron en la fuerza de su aporte hasta ya bien tarde. Otros que creen en la fuerza de sus actos, incluso cuando poco y nada tienen que ver con su campo de acción. Queda la duda de cuantos hablantes son, si uno o más. Si es acaso una voz que encuentra su símil en otro lugar.

 

No te olvides, prende velas,
agradece que en chicago
me pidieron aportar desde el banquillo
con dos puntos y un rebote de promedio
Agradece,
es por mí que salen limpias tus biopsias,
por mis años como escolta de reserva
y mi actual reconversión al vóley playa

 

si en tu cuerpo ya no crecen bultos raros,
ni en tu cara, ni en tus brazos, ni en tu espalda,
agradece aquella serie contra utah
que he resuelto con un triple decisivo.

 

p.26

 

Lo anterior lo digo porque en la siguiente subdivisión del proyecto, bretaña, nos habla de la empatía y conmiseración, pero a través de un ejercicio extremado, que podríamos hacer conversar con lo que hace Verdugo en Apología de la droga en algún punto, aunque en verdad se vale por sí mismo. En la segunda sección el hablante se concentra en personificar naciones. En ella la empatía es un sentimiento al que los individuos, reunidos en estas naciones, son empujados. Va sobre la negación de la pertenencia, lo europeo como alegoría crítica. Lo desagradable de las comparaciones, a veces fuera de lugar, para visibilizar el progreso de unos por sobre otros. La filantropía entre otros adjetivos positivos, parecen tan ligados al desarrollo que la intentan rescatar a partir de cualquier acción.

 

se están encontrando cada vez
más afines con el primer recluta que
muere despedazado por los
bombazos del cine bélico

 

p.40

 

En p300 parece que el ejercicio es darle una tercera dimensión al espacio físico. Ya hablamos del espacio y de su demografía. En el tercer bloque del libro la intención es, parafraseando uno de los poemas,  proyectarlo o “imantar casas y camionetas para dejarlas caer con estrépitos de huesos”. Son poemas, extrañísimos, a partir de una voz que habla a sus iguales (compañeros) y les plantea una reacción violenta, inmisericorde, frente a la raza humana. Es esto lo que los une. La risa frente a nuestras costumbres, gestos mínimos de autodefensa o cualquier guiño cultural, y la intención de re-configurarlo. Poco y nada importan los humanos, esta otredad no-humana es cerrada y no merece comparaciones.

 

Pestañea y
sopla, como si tus fármacos
nos pudiesen hacer efecto.
Abre una gaveta
como si necesitáramos
reposar alguna vez.
Se entusiasma y bruxa
si nos oye profiriendo
el equivalente a su hipo.

 

p.72

 

Poesía alienígena que enumera, de imágenes cortas y potentes con un ritmo propio y aliento de batalla.

 

Coturno.
Hilván.
Cicuta.
Un horror sin bajo vientre,
Compañeros.
Pubis romo, nuestra luz
Que en su mundo ni siquiera al
mediodía.

 

p.83

 

El texto se abre en tres vertientes que cada título pone en evidencia. La pregunta es, y haciendo un análisis a la poética de Mario Verdugo, ¿por qué se llega a estos extremos? ¿Por qué la elección de estos hablantes? La respuesta debe estar cerca de la búsqueda de desmarcarse, hacer un humor a partir de la empatía —proveniente de una voz más “institucionalizada”— que apela a una otredad, a un sentir desde el otro, pero que en verdad  casi siempre es un yo onanista. Que pierde perspectiva. Y no sólo eso, ocurre lo mismo con el sentido de la belleza, que es llevado a un lugar incómodo. Qué mejor que los “hibakushas” de la poesía formal, los excluidos para ser sus hablantes.

La crítica que se puede hacer del texto es que se espera una verdadera vuelta de tuerca desde Apología de la droga. Un texto arrítmico, o con una métrica que se distancie de lo que ha publicado. Sin perder fuerza, potencia, y quizás desde una posición más personal, hasta la fecha, sólo se vislumbra ejercicios de escritura. Quedan en duda las segundas intenciones. Quizás ahí está la letra chica. Que una de ellas, de sus intenciones, sea desmitificar la escritura y el concepto de obra.

Desde la autocompasión, pasando a la empatía, hasta una insensibilidad extraterrena frente al otro. Tres ejercicios de sátira, de quebrar la forma, y que funcionan también como un leve tratado de antropología sobre un lugar al azar, proyectado, imantado y dejado caer.

 

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Mario Verdugo
robert smithson & robert smith
Ediciones Overol
92 pp.
mayo 2017

 

 


Álvaro Gaete EscanillaÁLVARO GAETE ESCANILLA (Lo Espejo, 1994). Estudiante de Pedagogía en Castellano (UMCE, ex Pedagógico). Mención honrosa en el premio Roberto Bolaño en la categoría poesía, año 2016. Trabaja en su primer libro.