Punto de partida: Un póster deforme [acerca de ‘Nostalgia de la luz’ de Ingrid Bringas]

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Nostalgia de la luz (Ediciones UANL, 2016)

 

Poemas en prosa, poemas en verso, con el soplo entusiasta de quien ha trasvisto, con el erotismo de quien permanece sobre el puente todavía, con el barro de esas conjunciones en una época sin esperanzas. Así, en Nostalgia de la luz Ingrid Bringas (Monterrey, 1985) nos acorrala con la pus del ojo que tapamos, la luz quemante que perdimos.

El lenguaje de la plegaria se instala en una falta que el sujeto lamenta, es decir, en la imposibilidad de nombrar eso que ya no está. Esa pérdida aparece como total, entonces exige un mundo re-construido con la sal de la poesía: “ya nada nos queda / rezar hasta que la noche nos muerda bajo el mantel de los humillados”. Luego, esa re-construcción es re-habitada por formas que dialogan con quien puede escuchar: “escucho aullar a mi padre a lo lejos”.

La larga tradición del poeta como médium es reformulada por la autora: “un video porno también es un poema que le pone un altar a nuestros cuerpos deformes”, la visión profunda parte en este caso de una pantalla (no de una ensoñación) para sacralizar la imperfección humana. El porno eucarístico revela el verdadero cuerpo: el deforme, el expulsado. La pregunta que este libro abre es ¿hasta dónde el reino de lo humano? Dice el poema siguiente: “somos apenas un polvo / animales domésticos que escriben telegramas”.

Las imágenes, en muchos momentos, alcanzan una extrañeza cautivante: “nunca entenderé el galope de la sangre / volvernos cenizas / volvernos mierda / noche tropical / piel de tigre”; o: “subterránea crece la vida entera / nadie me reconoce / en la flor de la ciudad / solloza la risa”. Podríamos pensar que este procedimiento equilibra otros pasajes más convencionales, pero ¿no es absurdo hablar de equilibrio en la poesía? Mejor no nos hagamos los griegos y veamos la belleza del desequilibrio. El cuerpo deforme de la poesía nos interpela con menos hipocresía. Entonces, podríamos tomar a modo de poética estos versos: “le escribirás una carta a tu cuerpo / te carcomerá la lengua” (“Hombres del alba”).

Otra zona (no sin intersecciones) del poemario tiene que ver con el amor. La posición del sujeto es agria, somete a merecidas rajaduras al estereotipo telenovelesco. Por ejemplo, en “Canción de desamor a las mejicanas”: “¿cómo se matan moscas en un bar con canciones de desamor? / ¿por qué carajo estamos acá? / con esa suerte viscosa y amor a las mejicanas / tengo comezón en la espalda / no me odies cuando me rasque la espalda / tú sabes que diré”. El amor actúa como símbolo de lo trillado, aquello que no hace más que juntar mugre en las imágenes: “Tenías al sagrado corazón de Jesús a la entrada de tu casa / un póster de la psicosis actual que miras de reojo cuando te levantas”. Vemos ahora con claridad ese cruce de zonas, lo sagrado como quiebre: donde el lugar común se exhibe como cadáver nace el arte; tomamos esta mirada de Jean-Luc Nancy: “Lo que apetece vincularse con lo sagrado es el sacrificio, que pertenece de hecho a la religión, bajo una forma u otra. Acaba la religión allí donde acaba el sacrificio. (…) Acaso es ahí donde siempre ha comenzado el arte, no en la religión (estuviera o no asociado a ella) sino aparte” (en “La imagen – Lo distinto”).

La lengua carcomida es la única que puede decirnos algo sobre quiénes somos. Entrar en la zona aparte. La única que puede exponer la negrura bajo los pósters que nos vende un sistema en pudrición. Cuando la poesía comienza a punzar las heridas, todo se alivia y lo humano aparece más cercano. Ese límite neblinoso nos mantiene del lado vivo, del lado en que la luz todavía puede añorarse.

 


diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui – Buenos Aires, 1983). Profesor en Letras, egresado de la Universidad Nacional de La Plata. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Editorial Municipal de Berazategui, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015) y Esa trampa de ver (Añosluz Editora, 2016). Su blog es: margendelpoema.blogspot.com

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