Selected poems: Silvina López Medin

BREVE HISTORIA DE LOS TÍOS DEL NORTE

Destrozo sobre destrozo:
el asfalto, el viejo mercedes benz, los tíos adentro
todo chirría y ese árbol
creció de más, está estallando la vereda
su sombra tapa todo
parece un lapacho o una madre. De fondo siempre
ladridos, el perro años en el playroom
devoró muebles, fotos, un dedo
hay que gritar encima
para escucharse, disfónicos
salen al balcón en busca de felicidad, de un río
aunque no hay río no hay mar
hay raudal
agua que arrastra y rompe, y sigue la tormenta.

Pero si hay sol
barren las hojas
espían con largavistas a vecinas
un bretel, un escote, un lunar
de lejos no es falso
no se ve el polvo que recubre.
Abren baúles, visten
del tiempo de la madre
cuando había silencio, no perro
no árbol gigante
ropa que sobra o aprieta ¿duele?
leen juntos el final del cuento
donde todos así vestidos
fuera de tiempo
se tiran al mar
pero ya lo dije, acá no hay mar
no saben qué hacer con un final así.


TRADICIÓN

El artefacto armado por mi padre,
una rama en V y una tira,
cuando a orillas del barrio
había un río y se jugaba
la puntería en los pájaros,
lo he dejado caer en algún fondo
y he dejado a un costado las piedras.


PENTIMENTO (fragmento)

1.

Lo que no encaja
lo que suena a hoja rasgada es
hoja rasgada
y esos resquicios de luz
son bordes salvados
con cinta scotch,
y esta es una forma de desesperación
la uña que raspa
en busca de la punta.

4.

Un hombre. Una mujer. Una casa frente al lago.

Restos
del texto abandonado como esas piedras de la playa
que uno junta
y en el fondo sabe va a soltar.

12.

En esto hay algo artificial

decir la pareja frente al lago
o el vaso que se vuelca en el cuaderno
hace un agua negra.

13.

Antes, con el mínimo crujido de una rama
esa mujer hubiera construido una escena de regreso

ahora una rama que se quiebra
es una rama que se quiebra
pura repetición.

17.

No alcanza la anécdota, no alcanza
un hombre, una mujer, un lago
un trazo no alcanza
buscar hasta salirse de la lengua
quiero decir stroke
del golpe a la caricia
la escala se abre, el gesto se abre
no deja de ser contorno.

19.

Cada tanto se enciende una ínfima brasa
la mujer que fuma en la orilla
no se ve más
ha quedado tachada.

21.

¿Lo que escribís te pasó?

No poder decir
el lago de otra forma.


¿Lo que escribís te pasó?

Deformar el lago
volverlo laguna
cosa olvidada
vacío.


¿Lo que escribís te pasó?

Nadar es empujar el agua, así
se empujan las palabras
a otro ritmo, lo que queda
es ir hasta el fondo, uno aguanta
la respiración, para decir luego: ahí estuve
de eso se trata
un lago.

De Esa sal en la lengua para decir manglar (Ediciones del Dock, 2014)


1

No busques hacer pie,
ahora es otro el arte:
sostenerse y avanzar, así es
ser nadador.

5

Como quien se despierta y corre a lavarse la cara
y va más allá del espejo: no hay edad
hay un cuerpo que toma
contacto con el agua.

14

Al sacar la cabeza del agua
recobrás aire y recobrás parte de lo que suena afuera: viento, el golpe
de unos postigos que se cierran. Al sacar
el cuerpo del agua ves en el verano
en el centro mismo del verano
bajo los árboles
hojas secas.

16

Otra pileta. Esta vez
el peso inesperado de una idea te hace hundir
la cabeza en el agua.

29

Cada brazada enturbia el agua.

Cuando recobra su nitidez
ya estás afuera.

35

Lo que ofrece el agua
es resistencia.
No esperes otra cosa del agua.

37

Has llegado al final de otra pileta, has vuelto
a apoyar las manos para alzarte. Qué esperabas,
los brazos no responden.

Ahora andás bajo el agua, sin estilo
en busca del brillo metálico de la escalera.

49

Esa habitación a la hora de la siesta
el tac de las paletas del ventilador, un cuerpo
junto a otro sin necesidad de movimiento.

55

Cerrada la noche
la casa no se ve, se sabe
de memoria
se pierde en lo áspero
de afuera.

62

Una vez más el borde, una pileta
apenas flexionados los brazos
el cuerpo entero hacia adelante
¿Ves?, agua.

Ahora, saltá.

De 62 brazadas (Zindo & Gafuri, 2015)


silvina-lopez-medinSILVINA LÓPEZ MEDIN (Buenos Aires, 1976). Publicó los libros de poemas La noche de los bueyes (Madrid: Visor, 1999), Primer Premio Iniciación de Poesía de la Secretaría de Cultura de la Nación y Premio Internacional de Poesía a la Creación Joven de la Fundación Loewe; Esa sal en la lengua para decir manglar (Buenos Aires: Ediciones del Dock, 2014), y 62 brazadas (Buenos Aires: Zindo & Gafuri, 2015). Su obra de teatro Exactamente bajo el sol (estrenada en el Teatro del Pueblo, 2008) recibió el Tercer Premio de Obras de Teatro del Instituto Nacional del Teatro. Tradujo al español, junto con la poeta Mirta Rosenberg, el libro Eros the Bittersweet, de Anne Carson (Buenos Aires: Fiordo Editorial, 2015). Preparó la antología de poemas Home movies, de Robert Hass (Buenos Aires: Zindo & Gafuri, 2016), que tradujo junto con Alejandro Crotto, Liliana García Carril y Mirta Rosenberg. Colabora con la revista Extra. Lecturas para Poetas y con la editorial Ugly Duckling Presse.