Extracciones: Home movies [Robert Hass]

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Poemas extraídos de Home movies (Zindo & Gafuri, 2016). Selección: Silvina López Medin / Traducciones: Mirta Rosenberg, Alejandro Crotto, Liliana García Carril y Silvina López Medin.

 


MUSEO

Durante la mañana de la exhibición de Käthe Kollwitz, un hombre
y una mujer jóvenes entran al restaurante del museo. Ella carga
un bebé; él lleva la edición vía aérea del New York Times del
domingo. Ella se sienta en una silla de mimbre de respaldo alto,
meciendo al niño en sus brazos. Él llena una bandeja con fruta
fresca, pancitos, y café en unas tazas blancas, y la trae a la
mesa. Tiene el pelo enmarañado y ella los ojos hinchados. Parece
que se hubieran hundido en el sueño emergiendo de un tirón
como salen los buzos para tomar aire. Él alza al bebé. Ella toma
café, echa un vistazo a la primera página, enmanteca un pan y se
lo come en su rinconcito al sol. Después de un rato, alza al bebé.
Él lee el suplemento de libros y come fruta. Después alza al bebé
mientras ella encuentra la sección del diario que quiere y come
fruta y fuma. Apenas si han intercambiado una mirada. Mientras
tanto, me enamoro de ese equitativo acuerdo, y del bebé que
colabora durmiendo. A su alrededor, por todas partes hay rostros
que Käthe Kollwitz talló en madera: gente sin ningún talento o
capacidad para sufrir que está sufriendo las más paralizantes
clases de dolor: hambre, terror en el mayor desamparo. Pero esta
joven pareja está leyendo el diario del domingo al sol, el bebé
duerme, el verde ha comenzado a emerger de la cáscara del
melón, y todo parece posible.

Trad.: Liliana García Carril

 


SÍMIL HEROICO

Cuando el guerrero cayó en Los siete samuráis de Kurosawa
bajo la lluvia gris,
y la dinastía Tokugawa y en Cinemascope,
cayó recto como un pino, cayó
como Ayax cae en Homero
en dáctilos cantados y el árbol era tan enorme
que el leñador debió volver dos días seguidos
a ese sitio afortunado para acabar de serruchar
y en el tercer día llevó a su tío.

Apilaron troncos en el aire resinoso
cortando a hachazos las pequeñas ramas,
atando esos haces por separado.
Cortaban en cuatro los bloques próximos a la raíz
y aun así eran incómodamente grandes;
partieron en dos los troncos del medio:
diez haces y cuatro grandes pilas de madera fragante,
lunas, cuartos de luna y medias lunas
acanaladas por los dientes de la sierra.

El leñador y el viejo, su tío,
están parados en medio del bosque
sobre un suelo embarrado de pino y primavera.
Han dejado de trabajar
porque están cansados y porque
no he imaginado ni un animal de carga
ni un carro primitivo. Son demasiado astutos
para llamar a los vecinos y regresar a casa
con unos pocos troncos después de tres días de trabajo.
Están esperando que yo haga algo
o que el capataz del Gran Señor
venga y los arreste.

¡Qué pacientes son!
El viejo fuma en una pipa y escupe.
El joven está pensando que sería rico
si ya fuera rico y tuviera una mula.
Diez días de acarreo
y en el séptimo día probablemente
los atrapen, vuelvan a casa con las manos vacías
o peor. No sé
si son japoneses o micénicos
y no puedo hacer nada.
El camino de aquí a esa aldea
no está traducido. Un héroe que muere
entrega su quietud al aire.
Un hombre y una mujer caminan desde el cine
a casa en el silencio de lealtades separadas.
La imaginación tiene sus límites.

Trad.: Silvina López Medin

 


MEDITACIÓN EN LAGUNITAS

Todo el pensamiento nuevo es sobre la pérdida.
En eso se parece a todo el pensamiento antiguo
por ejemplo, la idea de que cada detalle borra
la claridad luminosa de una idea general. De que el pájaro
carpintero con cara de payaso que escarba el tronco esculpido y muerto
de ese abedul negro es, con su presencia,
el deterioro trágico de un mundo inicial
de luz no dividida. O la otra noción de que,
como en este mundo no hay una sola cosa
con la que la zarza de la mora se corresponda,
una palabra es elegía a lo que significa.
Hablamos de eso hasta tarde anoche y en la voz
de mi amiga, había un fino hilo de dolor, un tono
casi quejoso. Después de un rato entendí que,
al hablar así, todo se disuelve: justicia,
pino, pelo, mujer, vos y yo. Hubo una mujer
con la que hacía el amor y recordé cómo, mientras aferraba
sus hombros pequeños, algunas veces
sentía un asombro violento ante su presencia
como una sed de sal, del río de mi niñez
con sus sauces isleños, la música tonta del barco de paseo,
lugares cenagosos donde atrapábamos pececitos de un naranja
……………………plateado,
las percas sol. Difícilmente tenía algo que ver con ella.
Anhelo, lo llamamos, porque el deseo está lleno
de distancias infinitas. Debo haber sido lo mismo para ella.
Pero recuerdo tanto, la manera en que sus manos desarmaban
……………………el pan,
esas palabras de su padre que la hirieron, lo que
soñaba. Hay momentos en que el cuerpo es tan numinoso
como las palabras, días que son una continuación de la bondad
……………………de la carne.
Esa clase de ternura, esas tardes y noches,
diciendo mora, mora, mora.

Trad.: Silvina López Medin

 


TIEMPO Y MATERIALES

Gerhard Richter: Abstrakte Bilder

1.

Formar capas,
como si fuesen la constante de los días:

nevó; hice recados en un escritorio;
una ráfaga blanca volviéndose espesa en la ventana; mi lengua
sabía al pegamento de los sobres.

En este día la luz del sol sobre el ladrillo rojo, árboles desnudos,
nada se agita en el aire helado.

En este día un color borroso en el ajetreo del gimnasio
ahí donde el calor de los cuerpos
se une a la acuosa superficie fría del vidrio.

Hice el amor, preparé curry, hablé por teléfono
con amigos, el que perdió a su hermano
por momentos lloraba y por momentos cavilaba,
como alguien cayéndose y levantándose
y corriendo y cayendo y levantándose.

2.

El objeto de este poema no es aniquil

no es aniq

el objeto de este poema es denunciar un robo,
en curso, de todo
lo que no sea estas palabras
y su disposición en la página.

El objeto d e este poema es denunciar un robo,
…..en curs o de todo lo que existe
que no sea e stas palabras
y su d isposición en la página.

El objeto de ste poe es denunc un robo
…..en urs e to o que existe
qu no sea e tas p labras
y su disp sic ón en e la pág

3.

Marcar, cicatrizar, untar, vetear
correr, borronear, arrancar, raspar.

Es decir, “Pintura de acción”
el pintor llega a comportarse como el tiempo.

4.

La errata hería “pinchura”.

(Desgastar.)

5.

O representar el tiempo y pararse fuera
de su urgencia horizontal, por un instante
tener la sensación de estar parado fuera
de esa urgencia verdosa.

6.

Algún gesto vertical entonces, el modo en que la furia
o el deseo pueden hacer pedazos una vida,

alguna herida del color.

 

Trad.: Silvina López Medin

 


MÚSICA TENUE

Quizás necesites escribir un poema sobre la gracia.

Cuando todo lo roto esté roto,
y todo lo muerto esté muerto,
y el héroe se haya mirado al espejo con completo desprecio,
y la heroína se haya estudiado el rostro y sus defectos
despiadadamente, y el dolor que pensaron podría,
como una señal de la seriedad de ambos, liberarlos de ellos mismos
haya perdido su novedad y no los haya liberado,
y hayan comenzado a pensar, amablemente y a distancia,
viendo a los otros pasar sus días
— gustos y aversiones, motivos, hábitos, miedos—
que el amor propio es el único tallo cubierto de maleza
de todo ser humano que florece, y hayan entendido,
entonces, por qué habían estado, todas sus vidas,
defendiéndolo con tanta furia, y que nunca nadie
— excepto algún santo inconcebible en su charco
de pobreza y silencio— puede escapar de este violento, automático
compañero de vida, quizás entonces, la luz ordinaria,
la tenue música bajo las cosas, algo en suspenso, como la gracia,
……………………aparezca.

Como en esa historia que contó un amigo sobre la vez
que intentó matarse. Su novia lo había dejado.
Abejas en el corazón, luego escorpiones, gusanos, luego ceniza.
Se trepó a la baranda del puente,
del lado de la bahía, una lúcida tarde azul.
Y en el aire salino pensó en la palabra mariscos,
en que había algo ligeramente ridículo en ella.
Nadie decía tierriscos. Pensó que era degradante para la trucha
……………………arcoíris
que había sacado del agua reluciendo desde el acantilado, la
……………………perca negra,
escamas como carbón pulido, en bancos de algas
a lo largo de la costa — y se dio cuenta de que el motivo de la palabra
eran los cangrejos, o mejillones, almejas. Si no
los restaurantes podrían poner simplemente pescado en sus
……………………carteles,
y cuando despertó — había estado horas dormido, acurrucado
en la viga como un niño— el sol estaba cayendo
y se sentía un poco mejor, y con miedo. Se puso la chaqueta
que había usado de almohada, trepó sobre la baranda
cuidadosamente, y manejó hasta su casa vacía.

Había una bombacha de ella, color amarillo limón,
colgando del picaporte. La observó en detalle. Muy gastada.
Un rojizo tenue en la entrepierna lo enfermó
de rabia y de dolor. Más o menos sabía
donde estaba ella. Un departamento en algún lugar de Russian Hill.
Recién habrían terminado de hacer el amor. Ella tendría lágrimas
en los ojos y agradecida le acariciaría el mentón. “Dios”,
diría ella, “sos justo para mí”. Luces titilantes,
una vista brumosa cuesta abajo hacia el puerto y la bahía.
“Estás triste”, diría él. “Sí.” “¿Estás pensando en Nick?”
“Sí”, diría ella y lloraría. “Me esforcé tanto”, ya sollozando,
“realmente me esforcé tanto”. Y entonces él la abrazaría por un rato
— en la pared tapices que él había traído de su trabajo en
……………………Guatemala—
y entonces cogerían de nuevo, y ella lloraría un poco más,
y se quedaría dormida.
…………….Y él, él se imaginaría esa escena
sólo una vez, una vez y media, y se diría a sí mismo
que llevaría esa escena consigo por mucho tiempo
y que no habría nada que pudiera hacer
más que llevarla consigo. Salió a la galería, y escuchó
el bosque en la oscuridad del verano, la corteza del madroño
resquebrajándose, combándose cuando empezaba a hacer frío.

No se trata de la historia sin embargo, ni del amigo
que se inclina hacia vos, diciendo “Y entonces me di cuenta…”
que es la parte de la historia que uno nunca cree del todo.
Yo tenía la idea de que el mundo está tan lleno de dolor
que a veces debe componer una especie de canto.
Y que la secuencia ayuda, tanto como el orden ayuda:
primero un ego, y luego el dolor, y luego el canto.

 

Trad.: Silvina López Medin

 


Robert Hass.pngROBERT HASS (San Francisco, 1941). Sus libros de poesía incluyen: Field Guide (1973), Praise (1979), Human Wishes (1989), Sun Under Wood (1996), Time and Materials (2007), por el que recibió el premio Pulitzer y el National Book Award, y la antología The Apple Trees at Olema (2010). Tradujo varios volúmenes de la poesía de Czeslaw Milosz, junto con el propio Milosz. Sus traducciones de los maestros del haiku han sido recopiladas en The Essential Haiku: Versions of Basho, Buson, and Issa. Sus libros de ensayos incluyen: Twentieth Century Pleasures: Prose on Poetry, por el que recibió el National Book Critics Circle Award, y What Light Can Do: Essays on Art, Imagination, and the Natural World. Fue Poeta Laureado de Estados Unidos de 1995 a 1997. Es profesor en la Universidad de California, Berkeley.