Adelanto: Monstruos marinos [Gastón Carrasco]

LA PAJARERA

Esa isla alargada
en forma de monstruo
o lobo de mar tendido

olor a sangre y pescado
ondas tibias, nauseabundas
clamor sofocante
y pesado como el cuerpo de las bestias

cuerpos grandes, pardos, redondos
pesados, lentos

algunas lobas de costado
sus entrañas, abiertas y sanguinolentas
pequeños seres salen de la herida
se mueven como gusanos gordos
raros quejidos, casi humanos
en el alumbramiento

se aplastan unas con otras
se empujan, mordisquean
salvan como pueden a sus hijos

los más grandes se encaraman
sobre el lomo de las madres
parecen osos de juguete
dando sus primeros tumbos de vida

la masa de lobas palpita
los cuerpos y la sangre se confunden
hedor espeso
algo siniestro y vital toma lugar
en las entrañas de la naturaleza:
una isla pariendo.


JOHN FERDINANDO

Parecemos inmortales
en las mismas fauces de la muerte
la tierra quema los pies
en esta isla infame
bebemos agua triste de las hojas
el hambre arrecia
y la locura, la locura
toma forma de bestia

nos amenazamos
y peleamos a muerte
mostramos los pocos dientes
que nos quedan
reímos, torpemente, con el sol
funesto en nuestros hombros

tesoro inadvertido
vemos la silueta de una nave
allá a lo lejos
como una herida en el horizonte
que parte en dos la línea

la nave madre envía a sus crías
en pequeños botes

los remos parecen enroscarse
en los brazos de los hombres
como serpientes mortíferas
que arman nudos de cáñamo
en los miembros

los ojos no quieren creer
las piernas no responden
pero el oído, ese extraño laberinto
acusa, comprende

como un pez sacado del mar
al que le arrojan agua
sacudimos nuestros labios:

algo de sal marina pervive
en nuestras lenguas.


EL KRAKEN, TESTIMONIO DE ALFRED TENNYSON

Bajo los truenos de la superficie
en las grietas del mar abismal
el Kraken duerme su antiguo sueño sin sueños.

Pálidos reflejos se agitan alrededor
de su oscura forma;
vastas esponjas de milenario crecimiento y altura
se inflan sobre él, y en lo profundo de la luz enfermiza
pulpos innumerables y desmedidos baten
con brazos gigantescos
la verdosa inmovilidad
desde secretas celdas y grutas maravillosas.

Yace ahí desde siglos, y yacerá
cebándose dormido de inmensos gusanos marinos
hasta que el fuego del Juicio Final consuma la hondura.

Entonces, para ser visto una sola vez por hombres y por ángeles
rugiendo surgirá y morirá en la superficie.

 


ADVERTENCIA AL JOVEN MELANCÓLICO

El ritmo de las olas unido
al de los pensamientos
mece al marino distraído.

No es asunto fácil tener el alma azul
cargar con el cuello y la mandíbula torcida
del ave muerta en los hombros.

Más intolerable que una mirada demoniaca
es un par de ojos estúpidos
ojos azules que se pierden en el mar
azul, cuando en realidad, sabemos
los ojos son negros, siempre negros
porfía de raza y sed nocturna.

La fatalidad se apodera de ustedes
en arrebatos febriles
los hace torpes, endebles
no como los juncos que crecen
en los humedales
y sirven a los viejos marinos
para sostener sus corroídas piernas.

Esos mismos juncos sirven para hacer
naos, pequeñas naves capaces
de sostener al más débil de los hombres.

No como ustedes, pequeños esquejes
ramas que cualquier ave sostiene en su pico
y deja caer por desidia.

Quizá deban saber que ante el terror
que generan ciertos monstruos, los peces
incluso tiburones, se arrojan contra las rocas
con tal fuerza que se causan una muerte instantánea.

No sean como ellos, les digo, no se arrojen al mar
a acantilados ni arrecifes, tal vez pueden quedar vivos
ser comidos por aves despiadadas y ser golpeados
jocosamente, por olas malintencionadas.

* Poemas de adelanto de Monstruos marinos, libro a publicarse durante el 2017 por Ediciones Overol.

gaston-carrasco

GASTÓN CARRASCO AGUILAR (Santiago, 1988). Ha publicado El instante no es decisivo (LUMA Foundation, Zurich, 2014 / Balmaceda Arte Joven Ediciones, 2014), View-master (Cuadernos de poesía, 2011 / Ajiaco Ediciones, 2016) y La soledad del francotirador (Nanoeditorial Nudo de globo, 2016).