Punto de partida: Acerca de Trabajo de campo (Antología) de Jaime Pinos

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Trabajo de campo (La Liga de la Justicia Ediciones, 2016)


Cuando la poesía no se empantana en un lugar cómodo, cuando no subestima con el escándalo autorizado, cuando no se trivializa con estampas del álbum familiar, entramos en una zona desafiante. Y en esa zona, en su centro, se ubica este poemario.


I. CRIMINAL

Esta antología poética de Jaime Pinos (1970, novelista y poeta chileno) comienza con textos de Criminal, obra que toma como sujeto a El Tila, un famoso delincuente que tras una extensa serie de atrocidades, iniciadas en su juventud, termina suicidándose en prisión. Es decir, comienza con una posición poética: contrariar la dirección de la civilización y sus dispositivos. No debe rebajarse la lectura a la moralidad ni temerse de las palabras (esos menesteres sucios quedan para la lengua embustera de los medios de comunicación). Pinos funda una poética contra la legalidad. Y eso sostiene una lectura política de lo que significa apropiarse de la palabra, un corrimiento de las enunciaciones cristalizadas e inertes: Yo soy el que acecha / Yo soy su miedo, cierra el primer poema.

El discurso de la crónica policial aparece como puente entre la construcción de un sujeto y eso otro que no podría emerger sin un soporte; en el poema en que El Tila habla, “Discurso del resentimiento”, se intercala en su voz el inicio del poema “Aullido” de Allen Ginsberg: He visto a las mejores mentes de mi generación / destruidas por la locura. Eso otro es aquí el traslado de las ruinas de una época inacabada en la que un sujeto condenado aún guarda un último golpe: la mirada del poeta como sacrificio. El cuerpo textual no es más que un medio para cumplir esa misión, ese crimen necesario.

Y el crimen de la poesía es contra las reglas de la colmena, como dice en el poema “Primera carta a los poderes”, contra la escritura-de-la-colmena, contra la lectura-de-la-colmena. Pinos busca el fondo del auto-sometimiento a un sistema cuya hegemonía lingüística nos aleja de la poesía, nos impide ver más allá y a su vez hacernos cargo de esos resultados.


II. ALMANAQUE

Aparece aquí el espacio de lo íntimo como zona de conflicto; la familia, los miedos, la calle, la pertenencia. Una generación / colgando en el vacío, anclada al tiempo, al recorte del poder (que sólo deja imágenes desvalidas).

La narratividad es el ritmo del desperdicio de un sistema donde animales inservibles son triturados por la máquina del trabajo y el consumo. Los suicidas, la música ambiental de la muerte en vida, ese gran tema, la corrupción de lo que hubiera sido. Quizás sea la marca de una generación derrotada: Mientras, / despreocupadamente, / los consumidores / pasean en familia / por pasillos saturados, / luces, colores, íconos, textos, / mercancías, torres de cosas, / les flanquean los pasos, / el vidrio de las vitrinas / refleja sus rostros.

El poema “Nota al margen” define un arte poética que debe ser leída en su contexto: La poesía como / TRABAJO DE CAMPO. // El poema como / ESTADO DE COSAS. // El poeta como / NARRADOR OBSERVADOR. Narrador observador, dice, no prosista sino prisma que refleja en todos los ángulos posibles lo que más allá, en el lugar inexistente del anhelo, se desmorona: El confort es la única utopía. Nos remite a poéticas como la de Alberto Girri, quien al respecto expresara: Las virtudes de la prosa, desnudez, economía, eficacia, fijarlas asimismo como metas del poema (A. Girri, Diario de un libro, 1972); metas que continuaron (es decir, comprendieron y continuaron) poetas como John Ashbery.


III. 80 DÍAS

Esta serie está compuesta por textos en prosa que deconstruyen las formas de la ciudad, sus correspondencias vitales, su burocracia. Atmósfera de Hooper dice una viñeta titulada “Bar”, atmósfera de una forma de pensar la habitabilidad de lo real, de un tiempo, donde todo se desvanece como las burbujas en el vaso.

IV. DOCUMENTAL (Poemas inéditos)

Ahora, en el discurso del documental (instrucción burguesa por excelencia) los incendios forestales traspasan su función quemante para describir un país en llamas. Eso otro que vuelve al lenguaje viral en el cuerpo de una sociedad consumida, agonizante. Entonces todo es una muerte conjunta, las palabras de un lenguaje / a punto de extinguirse / por la tala   los incendios. Una muerte que puede salvarnos.

Este Trabajo de campo de Jaime Pinos resulta un libro fundamental para las escrituras que están aconteciendo en Latinoamérica, urdiendo una Voz de voces pero sin etiquetas segregadoras. La poesía de Pinos demuestra que el poder sobre la legitimidad de la palabra está en nuestro bando. Ese en el que ya no se espera la importación de miradas foráneas, sino que bien construye las suyas propias, miradas desafiantes y sin deudas que pagar.


diego-l-garciaDIEGO L. GARCÍA (Berazategui – Buenos Aires, 1983). Profesor en Letras, egresado de la Universidad Nacional de La Plata. Escribe poesía y crítica literaria. Entre sus publicaciones se encuentran: Fin del enigma (Editorial Municipal de Berazategui, 2011), Hiedra (La Luna Que, 2014), Ruido invierno (La Luna Que, 2015) y Esa trampa de ver (Añosluz Editora, 2016). Su blog es: www.margendelpoema.blogspot.com.

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