Extracciones: Salivario [David Ortiz]

el-loco-dibujo-que-integra-elementos-presentes-en-el-libro

SALIVARIO

Hoy me despido de todos con un megáfono en la mano, gritando desde mi locomotora cuesta abajo, fuera de control. Veo rostros saliendo a mirar por las ventanas. Hay luces rojas intermitentes alumbrando la calle. Sólo escucho los motores de mi maquinaria funeraria.
Ésta es una ciudad donde las líneas férreas cruzan el territorio y sus rincones. Sus avenidas no son para autos, sino para trenes. Habito en uno de ellos hace un año. No soporto vivir en los edificios de adobe de esta metrópolis seca. Detesto su gente sin alma, capaz de devorarse a los vecinos en tiempos de fiesta. Odio los campos dunares llenos de máquinas que echan humo negro al perforar la tierra para sacar tesoros metálicos. Aborrezco los tanques y sus ruedas oruga que van rociando los cerros de concentrado, bañándolos en una mezcla de agua y ácido para separar la fusión que hace el planeta en su útero mineral. Me asquea el momento en que la mente parió este infierno lleno de cordilleras de relave y tormentas de chusca arsénica. Dios quedó mutilado en una tronadura hace siglos.
Mi tren sigue avanzando y los postes con lámparas de gas me alumbran el camino. ¡Quiero que sepan todos en estas palabras que grito, que hoy voy a morir, y no será por nada más que por mero narcicismo! Los podría amar tanto como me amo yo, por eso me sacrificaré por ustedes, mundanos. Escúchenme todos los que se asoman ahora por las ventanas de estos edificios de barro. Los vagones van directo a una muralla llena de rayados hechos con sangre. Siento el viento. Veo más caras desahuciadas. El corazón se me agita, mi locomotora va temblando. Muevo el acelerador y cierro los ojos, escucho rechinar los fierros, mi ferrocarril se ladea y vuelo. Me pego en el techo, me rompo la cabeza, me desgarro y fracturo. Las paredes me hacen rebotar mientras dan vueltas. Se desmorona mi tren sobre el murallón ensangrentado. Se va en caída por una quebrada llena de casas, las destruye y hace escombros. Veo todo desde afuera, desde arriba, voy ascendiendo. Cumplí.

El tren sigue arrasando las construcciones de barro y la ciudad se vuelve una masa informe y humeante. Las balizas rojas van a buscar mi cuerpo. Quedó entre el fuego y el acero. Yo aquí arriba, viajo directo a convertirme en un elemental de aire… ¡Llévenme con ustedes, sabios cóndores del éter!, quiero conocer a los yatiris transfigurados en cometas de magma, que van recorriendo las bellezas de otras dimensiones, en los nodos donde se cruzan las líneas del tiempo que el diablo teje con totora. Subo y miro al horizonte desde el aire, veo un gran trozo de carbón incandescente surcando la noche, escoltado por los jotes. Me vienen a buscar para un viaje a los confines de mi constelación tutora.

Texto e ilustración extraídos de Salivario (Sociedad de Escritores de Copiapó. 2016)

+ dibujos y noticias en:
https://www.facebook.com/SalivarioLibro/?fref=ts

david-ortiz

DAVID ORTIZ (Copiapó, 1989). Estudió en la ciudad la mayor parte de su vida, y cursó estudios superiores en Valparaíso, en la Universidad de Playa Ancha, de donde se tituló como periodista. Ha trabajado en medios como The Clinic, Radio Bío-Bío y El Fracaso, a nivel nacional. Además, fundó el medio de contraculturas El Patológico, en Valparaíso. En Copiapó ha sido parte del equipo de Revista Tierra Cultah, específicamente en lo que se refiere a contenidos. Es miembro de la Sociedad de Escritores de Copiapó, agrupación con la cual ha participado de las revistas De Cierto Lugar II y III. Ha sido publicado en el libro 20.000 Diez Relatos Espeluznantes, de La Pollera Editorial. Creó la lectura literaria Literror, de la cual son parte también escritores como Vicente Rivera y Víctor Munita, cumpliendo en agosto ya dos años de desarrollo continuo. Tras un par de años de trabajo, acaba presentó su libro Salivario, que mezcla su inquietud por las artes visuales y la literatura.