Adelanto: Revólver Escorpión [Juan Romero Vinueza]

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LA NOCHE Y SUS PUENTES

la noche es un puente de sangre
la tristeza se llena de herrumbre
y la vida parece ser una serpentina de ceniza que el viento inhala y luego escupe
no es extraño sentirse un insecto de roca o un collar de larvas

mi puente ahora es un pozo hecho de cadenas de lirios
quizá Kandinsky pueda develar el vacío de la vida en un trazo
yo lo puedo cuando le hago una autopsia a este poema

la noche pasó de ser un puente a ser un recuerdo de una costilla
Adán violado por Eva
todo lo que uno crea es lo que lo termina matando
al final

la ceguera afecta la voz del personaje que quiere ser autor de alguien
mi alma es un nudo de esqueletos y
los cráneos son féretros de una tumba imaginaria

[bajo el puente he encontrado una manzana de sal con ojos de búho]

quiero que mis manos sean un lápiz
que mis uñas sean carbón imborrable

tal vez
algún día mi mausoleo será un tigre
y las nubes negras sean espuma flex para que los niños
jueguen a crear destruir
la vida


PERDEDOR

“Soy un perdedor. I’m a loser, baby.
So, why don’t you kill me?”
(Beck, Loser)

i.

la lucha es siempre contra la pérdida

la progresión del olvido nunca es proporcional
porque el poema está en el filo de la memoria

ii.

toda la vida he admirado a gente despreciable
nunca quise ser el héroe de la historia

simpatizaba con el que lo arruinaba todo:

con el que entorpecía al héroe en su quehacer
con el que se acostaba con la novia de su mejor amigo
con el héroe que no sabía –ni quería– ser un héroe
con el que se burlaba de todos para que no se burlen de él

iii.

el poema no sabe perder
porque el olvido
no le da tregua:

es el héroe
que aún no sabe
que es inmortal


ABANDONO

i.

los muertos me han escondido sus dioses

durante años he querido escapar
de los escombros de esta cesta de mimbre

pienso en cómo afilar mi uñas
para enfrentarme al tigre que me acecha

ii.

MI CESTO NO ES GRANDE Y GUARDA MIS RECUERDOS MÁS SÓRDIDOS

para huir del olvido
les lanzo piedras a las mariposas
y cuando caen me digo a mí mismo
que la vida es injusta

el tigre sigue al acecho
pero las mariposas han cesado su vuelo
justicia poética le llaman

iii.

¿podré inventarme mis propios dioses?

-la luz que me llega es el insomnio de una lágrima de Apolo-

iv.

la cesta es el escombro

Dios no me ha abandonado                                                                      yo lo abandoné a él


FIN

“… lo mismo en un burdel, en un establo, en una sala de palacio.”
Ezra Pound

i.

El fin está en todas partes. Yo no lo encuentro. Quizá se deba a que le temo a la luna y al color rojo. Puedo morirme del miedo en una línea. Tengo muerte del miedo. Sé que desconocerse también es una manera de morir. Leo Pessoa y descubro que quizás existe otra manera. Desvanecerse o acostumbrarse, pienso, es como llenarse las manos de pencos y hachas y espadas y jugar ebrios a dispararnos palabras más duras que una bala. Mi vida vale lo mismo que la tuya, lector. Nada. Mi vida vale lo mismo que la de un vagabundo. Nada. Mi vida vale lo mismo que la de mi presidente. Nada. Mi vida vale lo mismo que un poema inacabado. Nada.

ii.

La muerte es el desconocimiento. Desconocer es sublime. Lo sublime siempre es siniestro. Joan Miró y sus garabatos lo sabían. Lo eran. ¿La muerte es un garabato de Miró? ¿Será cierto ese garabato? ¿En verdad morimos? ¿Un garabato es una metáfora de la muerte? Tal vez sea una metáfora de la vida.

iii.

Una morada es siempre acogedora. Pretty girls make graves, dijo Morrisey. Una tumba también es una morada. Yo mismo soy la tumba. Yo soy mi propia morada. Soy un templo inconcluso y una luz que no sabe dónde alumbrar. El fin está cuando uno halla su verdadera morada. La verdadera muerte es encontrar la morada de verdad. La comodidad absoluta. El garabato que se dibuja a ojos cerrados.

iv.

Los muertos son bellos. Exhuman mi desesperación. Como un panal de abejas asesinas que juegan a las escondidas cerca de la morgue, deseo de conocer el fin sin ser parte de él. La plenitud está únicamente en la mirada del extranjero.

v.

He visto tumbas llenas de besos y gladiolos. Wilde estaría feliz. He visto tumbas vacías, pero recordadas. El cementerio judío de Berlín dice presente. Aún se oyen los gritos. He visto tumbas inexistentes. Latinoamérica sabe que Arauco tiene una pena. La misma pena de todos. He visto cruces sobre el agua y aviones en el cielo. ¿Da lo mismo? Una tumba puede ser más bella que otra. Un muerto siempre será igual a otro muerto. Total. Solo queda el apetito de un gusano.

vi.

Feliz día de los fieles difuntos. Hay que celebrarlo. En serio. Ellos son los únicos que jamás nos abandonarán. Ya muertos, no podrán escapar de ti. Los guardarás en cada gota de sudor, en cada lágrima, en cada palabra. La voz de la muerte está siempre en el viento. Cuando sopla fuerte. Es un mensaje. Pero no lo podemos entender.

vii.

Ya muerto, ¿a dónde más puedo irme? Me quedaré al igual que ellos, merodeando en las palabras que no se han dicho. Seré una monumento a las líneas que no quise –pude– escribir. Ya no podré huir más. Si muriera, ¿cómo te sentirías? Yo solamente podría decirte algo y espero que lo leas bien. No lo volveré a repetir, ni en mi epitafio. Ya no llores por mí, nena. Ya me morí.

Todos los poemas seleccionados de Revólver Escorpión (Editorial La Caída, 2016).

romerovinueza_fotorJUAN ROMERO VINUEZA (Quito, 1994). Estudió Literatura en la PUCE. Consta en las antologías: Sinfonía Lírica: muestra de poesía total (Perú, 2014); Noventa Revoluciones (Ecuador, 2015); HARAWIQ: muestra de poesía boliviana-ecuatoriana (Ecuador-Bolivia, 2015); Pata de Araña: Antología Poética (Ecuador, 2015); Memorias del VIII Encuentro Internacional de poetas Poesía en Paralelo Cero 2016 (Ecuador, 2016); Tea Party V: muestra dinámica de poesía latinoamericana (Chile, 2016); El mundo a través de la pantalla: Selección de poesía joven (Colombia, 2016). Actualmente colabora en las revistas La Barra Espaciadora y Casa Palabras, en Ecuador, y en la revista POESÍA de la Universidad de Carabobo, en Venezuela. Tiene una columna de opinión en el diario La República. Edita el blog de poesía hispanohablante Cráneo de Pangea.