Adelanto: Películas [Raúl Hernández]

ARENA

Leías sentada en la arena
mientras yo dormía recostado
despertando de vez en cuando.

De pronto apareció ese perro negro
dando saltos cariñosos
y supe de inmediato que un torbellino
se venía encima.

Tú le diste la mejor bienvenida al perro
que brincaba hacia tus brazos
pero de un momento a otro
se abalanzó sobre mi
y todos mis sueños fueron azúcar derramada.

Un tropiezo en el piso recién encerado.

Cayó a la arena el libro que tenía sobre el pecho
los lentes de sol, la cámara fotográfica
y salió desde mi boca
todo el enojo del mundo.

El perro se fue y te miré con ojos nublados.
Volvimos a casa en silencio
mientras comenzaba a darme cuenta
de que no era nada grave.

Días después
caminando juntos por la orilla
nuevamente aparecería este perro
moviéndonos la cola
y yo le daría una sonrisa
que junto a la tuya
se unió perfectamente a la arena.


LA MITAD DE ESE CAMINO

Estamos con el amigo en un mirador de Cartagena
la punta del barco
y hablamos acerca de los treinta y tantos años que uno bordea
con sus presiones sus relajos sus emociones.

Vamos tanteando terreno entremedio de los peldaños
con mosaicos semiterminados.

¿Habrá algo más representativo de lo no resuelto
como lo es un mosaico callejero?

Los mosaicos también viven esa mitad del camino —pienso—.
El mar hace carcajadas con las olas.
Las gaviotas pasan bailando una melodía típica de Claudio Arrau.
Siento un poco de nostalgia pero no es nostalgia en realidad.
Es la sensación “del paso del tiempo”.
Cómo si fuera en cámara lenta
e involucrara levemente la sensación corporal que ello implica.
Como si estuviese filmada por un director que te gusta
(Éric Rohmer, por ejemplo).

El mar sigue viviendo.
Los planes, tu novia, la familia
son un leve pasar de imágenes entre medio de las nubes.

Tu vida pasa lenta
radiante por las olas
como un nadador que avanza
sin mirar hacia atrás.

Pero no. En este momento hablas
con el amigo de los momentos idos y del ahora
y es como si se detuviera el tiempo en unos minutos
y uno siente la pausa, el momento de la pausa.

Ha pasado el tiempo
vamos a la orilla de un camino alumbrado por su propia vida.
La mitad de ese camino.


PELÍCULAS

No sabemos cuál es el guión de nuestra película.

Veo un film que muestra el claroscuro de las cosas
esas que se ocultan como llaves dentro de una caja fuerte.

Yo también podría estar
tendido en la playa en este momento
como los chicos que empacan sus cosas
y se apilan en los automóviles.

También podría estar volviendo a casa
sin la máscara de la noche.

Pero está amaneciendo y camino por el parque
comenzando a vivir este día en blanco y negro.

Otros
salen a trotar esta mañana
y se ven bien yendo de a dos por el pasto
naturales y felices
cumpliendo ese respirar tan justo del equilibrio.

Después de ver esta película
sus lecciones disímiles
me entregaron un reflejo de lo que no quería ser:

Una excelente fractura
en el gimnasio de la vida.

Un habitante impreciso
que se lava el rostro
en la escena final.

Los poemas seleccionados forman parte de la plaquette Películas, a publicarse en diciembre de 2016
bajo el sello Libros del Pez Espiral.

raul-hernandezRAÚL HERNÁNDEZ (Santiago, Chile, 1980). Bibliotecario, editor y poeta. Ha publicado los libros Poemas cesantes (2005), Paraderos iniciales (2008), Polaroid (2009), Caligari (2010), Estética de la lluvia (2012), Los pájaros del atardecer (2014) y Cosas simples (2014). Trabaja en la Biblioteca de Santiago y es editor de poesía en Edicola Ediciones.