Adelanto: El subsuelo es de la corona [Andrés Azúa]

NOTICIAS DEL CÁNCER EN LA PRIMA LEJANA

Dar vueltas por la ciudad no llega a ser repetitivo
aunque en círculos siempre venga de vuelta.
Es como un atleta que se persigue a sí mismo
para demarcar una pista de aterrizaje
porque piensa que ella lo ve desde arriba.

A la ciudad añade líneas imaginarias
como si quisiera predecir
el movimiento en los pies ajenos.

La recorre como si fuera una cancha
sin abandonar su posición
inscrita en un enjambre de estrellas,
que también une con líneas imaginarias.

Como evidencia están las guirnaldas,
ornamento de veintitrés años nuevos

¿Cómo predecir la metástasis del año entrante
que le extirparan un trozo de la lengua
que había tenido una hija, incluso.


DILACIÓN DE LA GLORIA, APLAZAMIENTO DEL CIELO

Escribió un libro de anécdotas al jubilar
y emigró al valle del Elqui a pasar su vejez
detrás del mostrador de una fiambrería.

Dejó un hijo en un hospital de Santiago.
La última vez que lo vieron había perdido peso
y su pelo se había puesto gris, como evidencia irrefutable
de un diagnóstico de agotamiento mental

o del viento que devuelve las cenizas arrojadas desde el bote
o del fruto que se encoge hasta los huesos en su encierro prematuro

……….-la sangre florece indistintamente a la vista
……….cuando se derrama o se coagula-

Me lo encontré en Punta Arenas, tiempo después.
Habían pronosticado un temporal de lluvia:
con horror contemplé el mar reducido a unos cuantos charcos.
La ciudad estaba vacía, pero él estaba en la esquina
con un impermeable y una libreta.
Me saludó. Mira el mar, me dijo
como queriendo decir “eres joven
yo soy viejo pero nunca había visto esto.”


ANIMALITOS

Nace para escapar de un depredador que intuye,
su instinto básico es la retirada
o el camuflaje.

Finalmente muere arrinconado
víctima de su propia fortuna
sobre el regazo de su dueña.

En realidad es como un burro viejo
que da vueltas en el molino
pero no lo sabe:

sus ojos miran siempre desde abajo,
todo en escorzo.

Es como la historia del coyote y el correcaminos
en la versión retorcida de algún hermano mayor.

No sabe cuál es el rostro verdadero de la muerte:
su depredador victorioso o su dueña
esa mujer de rostro sereno: la Natura personificada.

Vuelve a ella cuando corre por su vida
como un eterno retorno al instante frágil,
que es el don terrible de su inocencia.

Y se completa el ciclo.

*De El subsuelo es de la corona, próximo a aparecer por La Liga de la Justicia Ediciones.



andres-azua

Andrés Azúa Sánchez (Punta Arenas, 1990).