Inéditos: Tres poemas de Rolando Martínez

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Observo una huella de tipo anisodáctila, abandonada en un estrecho sitio eriazo de la calle Comandante Robles. El sitio eriazo mide —más menos— unos doce centímetros de longitud (y es, por cierto, un sendero que acostumbran seres de contorno diminuto). No hay en mí simbología alguna, parece repetir, este simple hecho biológico. Sin embargo, la huella es también la representación de una antigua letra del alfabeto cirílico (-la psi), grafema que advierte, además, un lenguaje cristalino.

CÍRCULO IMPRECISO

Dos hombres contemplan
un círculo impreciso.

Se ven a sí mismos
en un corzo
disfrazados de aire.

No nos quepa duda del silencio:

ahora, la lengua del viento que lame
los débiles refugios de los ojos.

El general Queirolo fue un aficionado a las palomas
El Tila pudo ser un gran colombófilo.

Todos coinciden en que una paloma mensajera
es una historia, un resguardo, una sombra sin luz:

Un boxeador que conecta un izquierdazo
sobre el mentón de su contrincante.

Las formas se dilatan. El fin del día
—una ciudad bajo la luz roja de un motel—
es una célula en la piel del calamar.

una pequeña y triste explosión
en cámara lenta:

una paloma o dos
y esos hombres
que sin merecerlo

las contemplan.

CAMPOS MAGNÉTICOS

Al volar, una paloma se orienta
a través de la intuición y lectura
de campos magnéticos.
Invisibles al ojo humano
como el habla
como un nombre que transita entre dos negras
……….o esmeradas rojas bocas
están ahí:
líneas trazadas sobre la corteza.
Aire revestido.
Raíces que confunden la absoluta oscuridad
con una playa.

Una paloma sigue
lo que un viejo televisor
……….de grandes élitros
sobre la fría mesada del living comedor.

Recuerdo volver a mi casa

una tarde, y el tiempo que decía en su epitafio:
los labios del sexo opuesto encarnan
……….siempre viajes hacia la desertificación.

Es difícil explicarlo
pero no te aflijas:

volamos siempre en círculos errantes.

¿Qué me trajo aquí?

Dibujo un bote cargado de preguntas
flotando en la lengua
que es un lago

y me repito
¿qué ven cuando ven las palomas
en lo alto de una población o sobre un campo de luz y clorofila?

Supongo que nada distinto de lo que ve un poeta
en Máncora o Valdivia, en Paillaco, en Limarí
cuando la niebla muele el frágil rumor de los trigos.

Nada distinto de lo que ven las moscas o las abejas
……….en las orquídeas
(como cetáceos que varan en la playa
incapaces de dar forma a su extravío)

Rolando Martínez Trabucco (Arica, 1979). Profesor de Educación Básica. Ha escrito los libros Chicha Mundial y Salmo a la chicha. Ganador de la Beca de Creación Literaria del Consejo del Libro los años 2012, 2014 y 2015. Su trabajo aparece en diversas antologías, entre ellas Anda libre en el surco (2009), El pequeño odioso (2011), Tea Party II (2013) y Predicar en el desierto (2013). En 2010 fue seleccionado para la muestra de poesía chilena Bicentenario Chile, realizada en el Centro Cívico Convento de San Agustín, Barcelona. En 2015 publicó su primer libro, Yeguas del Kilimanjaro (La Liga de la Justicia Ediciones).