Daniel Olcay Jeneral – Reflexiones: el niño-perro

El mito de Narciso y su reflejo encriptado: Narciso muere en gracia al comprender que el cuerpo, como tal, simplemente sirve para verificar la existencia de uno mismo en el mundo. Según el “Estadio del Espejo” de Lacan, un niño o niña, al reconocerse por primera vez ante un espejo, es invadido por un inmenso éxtasis, una alegría plena y completa; el niño o niña se ha identificado, en totalidad, frente a su propia imagen. Ha verificado su existencia mediante la experiencia. Anterior a este episodio, solo puede observar objetos parciales. Conciban, por un momento, ver a través de los ojos de un bebé: manos y brazos regordetes, pequeños dedos que se mueven torpemente pero a voluntad. Solo eso.

Respecto al niño-perro, es posible encontrarlo abstraído frente a la computadora. Como si la pantalla escondiera algún arcano mensaje. Observa sus manos y dedos moviéndose al compás de la rutina. Se muestra triste e incapaz de experimentar sensaciones agradables o placer. Anhedonia. Incluso la pornografía ha dejado de ser excitante. A diferencia de Narciso, el niño-perro es simétricamente deforme. No hay perra que le ladre. Se envía correos electrónicos durante el día. También, los responde. La pantalla cumple la función de espejo.

Es necesario recordar a Tiresias, el adivino ciego, que predice la desgracia de Narciso. También, anuncia la desdicha de Edipo, pero esa es otra historia. La madre de Narciso, la ninfa Liriope, violada por el dios boecio del río, Cefiso, acude a Tiresias con el propósito de conocer el destino de su hijo, específicamente, necesitaba saber si este tendría una longeva vida, puesto que su nacimiento fue tortuoso. El adivino ciego responde “Si a sí no se conociera”. Resulta importante destacar el uso de la palabra “conociera”(1). En ese sentido, más allá de evitar que Narciso viera su reflejo, Narciso no debía conocer su ser, no debía comprender su existencia. Narciso estaba condenado a negarse ante el mundo.

Por otro lado, el niño-perro se autocondena. Niega su existencia. Permanece en internet como un usuario anónimo, esconde su IP y utiliza imágenes de perfil de antihéroes nacidos del cine y los comics. La máquina y el niño-perro conforman una unidad virtual. Un ser perfecto. Un nuevo cuerpo. El niño-perro pretende encontrar su simetría y equilibrio en la correspondencia virtual que sostiene consigo mismo.

Ante lo expuesto, Narciso, descubre su existencia, casualmente, al ver su propio reflejo en un cristalino lago. Luego, muere al saber que existe. Por otro lado, el niño-perro, sabe que existe en el mundo, y también sabe que el mundo es una mierda. La globalización le ha brindado una visión aproximada y holística de la realidad. Frente a eso, opta por ser un outsider. Su cuerpo, no es tal. El niño-perro concibe la virtualidad como una extensión de la existencia —cuerpo— y trascendencia. Ser un outsider, le permite observar el ahora en perspectiva. Sin embargo, el niño-perro necesita de un otro para reconocerse. Esto último, puede convertirse en una obsesión, si contextualizamos la escena en el presente siglo.

Lacan menciona que el reconocimiento de la imagen propia ocurre con ayuda de y en relación a un otro semejante.

Todo Yo es un Otro.


 

(1) “La primera, de su voz, por su cumplimiento ratificada, hizo la comprobación
la azul Liríope, a la que un día en su corriente curva
estrechó, y encerrada el Cefiso en sus ondas
fuerza le hizo. Expulsó de su útero pleno bellísima
un pequeño la ninfa, ya entonces que podría ser amado,
y Narciso lo llama, del cual consultado si habría
los tiempos largos de ver de una madura senectud,
el fatídico vate: “Si a sí no se conociera”, dijo.”

Ovidio.

Daniel Olcay Jeneral (Arica-Chile, 1990) Psicólogo. Publicó Asfalto_ (Cinosargo, 2013; 89plus/LUMA Publications, 2014). Poemas suyos integran las antologías Tea Party. Antología Trinacional Perú/Bolivia/Chile (Cinosargo-La Liga de la Justicia, 2012), Predicar en el Desierto: Poetas Jóvenes del Norte Grande de Chile (2013) de la Fundación Neruda y Halo: 19 poetas chilenos nacidos en los 90 (J.C. Sáez Editor, 2014).