Juan Iturriaga – Frau Cecilia

Antes del Akasha y del gran Ohm fundamental. Antes del Ohm del Prana y de Pedagogía en Castellano, era yo, estudiante de psicología. Me acuerdo, en Talca.

Era una ternura de ser, con dieciocho años recién cumplidos, me paseaba por la facultad preguntando por la sala /’freud/. Así, /’freud/. Nadie me decía que Freud se decía /’froid/. De modo que al /’froid/ le decía /’freud/. Aunque no era el único que lo hacía. Rolando Cerda y Juanito Padilla también lo decían mal. ¡Qué tipos más introvertidos esos! No había manera de sacarles una palabra [yo creo que eran freudianos, vergonzosamente freudianos], (Iturriaga, 2010: 8)].

Casi toda la facultad era freudiana. No voy a negar que yo también lo fui en su momento. Hasta que, por agotamiento, me empecé a inclinar por las teorías de Jung. Y es que tanto hablar de anos, falos y fijaciones orales me estaba generando conflictos edípicos hasta con el perro (Freud, 1930: 790). Me hice jungiano (Iturriaga, 2010: 2). Prefería el inconsciente colectivo a la envidia de pene (Jung, 1940: 17). Era una suerte de aliciente a dios.

No sé quién era el más jungiano del curso. De seguro que yo no (Rolando Cerda tampoco). Porque pese a declararme jungiano, era profundamente freudiano, como todos en el curso. Me aliaba con las personalidades más orales que encontraba, con quienes siempre he tenido cierta afinidad, todavía en Pedagogía en Castellano. En lo que respecta a personas anales, tengo cierta displicencia y ni qué decir de las fálicas o genitales. Con genitales no (小狗,2000: 24).

Ahora que han pasado los años tengo cierto temor. Observo mi entorno, a las orientadoras de práctica, tan pechoñas, tan profundamente católicas y anales; y no puedo evitar pensar que no son ni jungianas ni freudianas. Las orientadoras son profundamente pilarsordistas, y eso, me parece de una preocupación extrema (a veces soy un poco anal). Tengo miedo de transformarme en una de ellas. A ratos me sorprendo diciendo: “¡Pero qué cosa más hermosa!” o “¡Las niñitas, las niñitas!” (Profesora Pudorosa, 2016: 27).

He hablado el tema con mis personalidades orales y decidimos tomar ciertas prevenciones. La primera es no decir: “Las niñitas, las niñitas”, y la segunda, es mantenernos firmes en nuestra oralidad. El plan preventivo incluye cierta tendencia al alcohol, y es que para no pudrirse hay que conservarse en almíbar, salmuera o cerveza (Jung, 2027: 27-69).

 


Bibliografía

Freud, S. (1930). Verónica decide tener pene (por envidia). Ediciones Alfaguarra. Barcelona, España. [Traducción del ruso].

Iturriaga, J. (2010). Memorias de un estudiante de Psicología. Editorial Universidad de Talca. Talca, Chile. [en línea]. Consultado el 2 de julio de 2016 desde: <https://goo.gl/jaAvAF>

Jung, C. (2027). Del inconsciente colectivo y otras invenciones que Jodowski va a tomar para llenarse los bolsillos. Ediciones De Bolsillo. Sal si puedes, Chile.

Profesora Pudorosa, M. (2016). Marco para la profiláctica enseñanza y Manual de cocina para esposas relegadas. [en línea]. Consultado el 29 de febrero de 2017 desde:<https://goo.gl/dNwU0m>

小, 狗.(2000). 我觉得我说一点儿汉语,不过我没事儿不知道. Ediciones我不想是一只老鼠. [en línea]. Consultado el año del dragón de madera, pasado el solsticio, cerca de los días más fértiles para la cosecha de mujeres, desde: <https://goo.gl/53m0Ky>

 

Juan Iturriaga (Chile, 1992). Estudiante de pedagogía y clown.