Extracciones: Cinco escenas de Dime Novel [Maurizio Medo]

ESCENA 5: ESCRIBAS Y SAPOS

un salto de sapo
jamás abolirá
el viejo pozo
PAULO LEMINSKI

Eso no ocurre en la poesía moderna

Los sapos son o un mero ornamento
o una metáfora infeliz de esa poesía

Por ende conmueven

Pero nadie versa sobre anuros (ni otros
espíritus visibles) imperfectos (frente
a la concepción que la lírica construye)
con la naturaleza

Tal vez porque, luego de escalar por
la asonancia de la trova, ya en lo alto,
sobre el alambre de sus obras, los poetas
(adictos al elán modernista) miran hacia
abajo y se repugnan por las semejanzas
entre su condición y la del maldito

atrapamoscas

ESCENA 9: BULLET TIME

En las circunstancias actuales la velocidad del tiempo
convierte al pasado en una variable del presente

Mientras, el coro de poetas indigentes becados en
Manhattan, recitó su eterno estribillo: la hiciste

Tal vez por ello vivamos obligados a utilizar regularmente
cierto efecto de luz estroboscópica generando un slow motion
(antes exclusivo en los videojuegos) y así explicarnos:

supongamos que estas palabras fueron editadas a través
de este mecanismo o que aparecen en 36 segundos
de temps mort —la inercia es un recurso cada vez más
necesario pues la velocidad del relato— ¿lo dije?—
parece construirse desde la ambigüedad
de un mal entendido:

la distopía asoma después de los créditos
E incluso el poético makes nothing happen surge
derivado de las coyunturas

ZOOM:

Estábamos con Ted, hubo un exceso de tensión
y la metáfora “el viento es el primero en saludar
al forastero” (para hablar de Suzanne)
fue un desatino, mal editado
al borde de la imagen,

¿debí hacer caso a la advertencia de las cartas
como lo hacían los oscuros reyes y cantar

“yo soy el pasajero de todo lo que se construyó por ti”?

Sin embargo —esto no fue registrado— me volví
hacia ella inquisitivo: “¿Cómo puedes amar a
un hombre que cree en la verdad por lo que ve
transcurrir enuna sola ventana?”. Y cuando ella
sonrió indulgente, añadí:

“… y ni siquiera consciente de sí mismo”

Tampoco se registró el momento en el cual ella,
intrigada, titubeó la frase: “¿de qué cielo vienes?”
para que yo le responda: “de ninguno

Me extinguí como los dodos, pero aún vivo,
para llegar a Groenlandia”

Aunque no se explique, este fue el origen de la frase:

“¿de qué color son las primaveras en Alaska?”

Algo que ni ella ni yo conocimos

ESCENA 14: AMERICAN POET

Para Mario Bellatin

Sea lo que fuere un poeta estadounidense (como
observó Simpson) este debe tener un estómago
que pueda digerir caucho, carbón, uranio…

Mulligan lo es, pero no arriesga, envejece
rumiando pasto, y yo no creo que la escritura
se restringa al contrabando de unas cuantas
reflexiones, articuladas bajo súbitas variaciones
atmosféricas (cuya síntesis aparece digitalizada
con el valor de un hashtag),

mínimas como esa fracción de segundo en la que
Basho escribió ¡zas¡ sin percatarse que la rana
“chapaleaba”, náufraga en esa versión
chilanga de don Octavio Paz

—Las ranas son afrodisiacas—comentó Lady Diana

Y como Carlos estaba en Glasgow quien la oyó fue
el doctor Hasnat Khan9
No sé si Carol Ann Duffy
pensó en ellos antes de concluir la frase “enamorarse
es un glamoroso infierno” y ni siquiera si sus glándulas
ahogaron en tal pacto porque no habrá nadie
para una aeda de la corte que celebra efemérides y
un largo etcétera en aras de la gloria nacional

El mayordomo lo supo: yo no era británico y
el corro de poetas indigentes becados en Manhattan
se aproximó fraterno Eran peruanos hasta dar la media
vuelta al descubrir que yo ignoraba cómo
dibujar un guarango, al no estar impreso en el pavés

Perdonarán: soy de Camelot sea lo que signifique
ser un poeta peruano

Mis favoritos son escandinavos

9 El último gran amor de Lady D

ESCENA 24: LAS MUJERES DE HOOPER

Yo no quiero a una mujer de Edward Hooper de
consorte, casi a un pronombre ante el cual
ninguna iluminación logra quebrar la melancolía
en un claroscuro donde la realidad resulta
insobornable O delata al cónyuge “absorto en
sus pensamientos”, como escribió Anne Carson
al hablar sobre los viejos pescadores
en los óleos de Seurat Pero había pensamientos
Me gusta el de Carson

En las mujeres de Hooper parece haber solo vacuidad

— ¿Viste “Shirley”11 de Gustav Deutsch?

—En el filme el poder cae de rodillas sin que
la cámara estructure un héroe
al editar cada escena

Yo no quiero a una mujer de Edward Hooper

La soledad siempre parece nueva

11 Shirley – Visions of reality, Gustav Deutsch

ESCENA 46: HAY TORMENTAS DE ARENA PARA GATOS Y CANTINAS CERRERAS BAJO TIERRA20

Aquí estamos, amigo,
solo a favor de puras formas planas,
no esperes,
peruano confundido, el coro de las furias
(de la resurrección podría hablarte el letrero
que garantiza mutilar
a quien reincida:
porque quien mucho llora
muy
escaso
es que mea)

(y Renato
Leduc
solo solía mentir
cuando le daba
la regalada gana).

En este sitio —mire: a su derecha,
mi señor pasajero,
entre esa tienda
de listones y flores
artificiales
y el local que fue un banco
hace ya varios ceros de las pocas monedas
que cuestan estos tragos—
nunca vas a encontrarla.
Justo
igual
que
afuera.

20 Discurso de Ángel Ortuño, “El caballito cerrero”, Guadalajara

De Dime Novel (Luzzeta, 2016)

Maurizio Medo (Lima, 1965) es autor de, entre otros, los libros de poesía Travesía en la calle del silencio (1988), título que le valiera el Premio Nacional de Poesía Martín Adán; Cábalas (1989); Caos de corazones (1996); Trance (1998); Limbo para Sofía (2003), Premio de Poesía José María Eguren 2006; Manicomio (1a. ed. 2005, 2a ed. 2007, 3ra ed. 2011); Sparagmos (2008); Homeles’s hotel (2012) y Dime novel (2015). Su obra, reunida en el volumen Cuando el destino dejó de ser una víspera (2015) que apareció en España a través Ediciones Liliputienses, ha sido traducida al inglés, francés, checo, croata, portugués e italiano, y aparece en antologías como Pulir huesos: Veintitrés poetas latinoamericanos (Galaxia Gutenberg, 2007); La mitad del cuerpo sonríe. Antología de la poesía peruana contemporánea, de Víctor Manuel Mendiola (FCE, México, 2005); Festivas formas. Poesía peruana contemporánea, de Eduardo Espina (Colección Poesía, Editorial Universidad de Antioquía, Colombia, 2009), e Intersecciones. Doce poetas peruanos, de Ernesto Lumbreras (Calamus, México, 2010).