Alfred Jarry – Fragmentos de Ubú Rey [versión de Francisco Ide]

ACTO PRIMERO

Escena VII

(Jirón, Pila, Cotiza, Padre Ubú, Madre Ubú, Conjurados y Soldados, capitán Bordura)

 

En casa del Padre Ubú.

PADRE UBÚ.- ¡Eh, mis buenos amigos! Es el momento preciso para fijar el plan de la conspiración. Que cada uno dé su opinión. Daré primero la mía, si me permiten.

CAPITÁN BORDURA.- Hable, Padre Ubú.

PADRE UBÚ.- Pues bien, amigos míos, pienso que simplemente debemos envenenar al rey, atiborrando de arsénico su almuerzo. Cuando quiera comerlo, caerá muerto, y de ese modo, seré rey.

TODOS.- ¡Fiuu! ¡Mira el mugroso!

PADRE UBÚ.- ¿Qué, no les gusta? Entonces que Bordura de su opinión.

CAPITÁN BORDURA.- Me inclino por propinarle un sablazo que le abra de la cabeza a la cintura.

TODOS.- ¡Sí! ¡Eso sí que es noble y valiente!

PADRE UBÚ.- ¿Y si los raja a patadas? Si mal no recuerdo, para los desfiles usa unos zapatos de hierro que hacen considerable daño. De haberlo pensado antes, ya hubiera corrido a denunciarlos para librarme de este cochino asunto y seguro que me cae también algún dinero.

MADRE UBÚ.- ¡Oh, el muy traidor y cobarde, envilecido y roñoso esperpento!

TODOS.- ¡Abajo el Padre Ubú!

PADRE UBÚ.- ¡Cuidadito señores! ¡Compórtense si no quieren terminar en mi maleta! En fin, consiento en arriesgarme por ustedes. Entonces tú, Bordura, te encargas de partir en dos al rey.

CAPITÁN BORDURA.- ¿No sería mejor tirarnos todos sobre él a la vez, gritando y aullando? Así tendríamos la oportunidad de entusiasmar a las tropas.

PADRE UBÚ.- Bien, entonces yo lo piso, él da un gruñido, y grito: ¡MIERDRA! y a esa señal se arrojan sobre él.

MADRE UBÚ.- Sí, y en cuanto muera, tú te apoderas del cetro y la corona.

CAPITÁN BORDURA.- Y yo correré con mis hombres en persecución de la familia real.

PADRE UBÚ.- Muy bien. Te recomiendo especialmente al joven Bugrelao. (Salen el capitán y los suyos, Ubú corre tras ellos haciéndoles volver) ¡Un momento, Señores! Hemos olvidado una ceremonia indispensable. Hay que jurar que lucharemos valientemente.

CAPITÁN BORDURA.- ¿Y cómo vamos a hacerlo? No tenemos ningún sacerdote.

PADRE UBÚ.- La Madre Ubú actuará en su lugar.

TODOS.- Conforme, así sea.

PADRE UBÚ.- ¿Juran matar y rematar al rey?

TODOS.- Sí, juramos. ¡Viva el Padre Ubú!

 

ACTO TERCERO

Escena III

(Campesinos)

Una casa de labranza en los alrededores de Varsovia. Varios campesinos reunidos.

UN CAMPESINO.- (Entrando) Escuchen las noticias que traigo. El rey ha muerto, los nobles también, y el joven Bugrelao ha escapado con su madre a las montañas. El Padre Ubú se ha apoderado del trono.

OTRO.- Yo sé más cosas. Vengo de Cracovia, donde he visto cargar los cuerpos de más de trescientos nobles y quinientos magistrados que han sido liquidados y, al parecer van a doblar los impuestos. Dicen que el Padre Ubú vendrá a recaudarlos en persona.

TODOS.- ¡Dios Santo! ¿Qué va a ser de nosotros? El Padre Ubú es un cerdo repugnante y, según dicen, su familia es horrible también.

UN CAMPESINO.- ¡Escuchen! ¿Llaman a la puerta?

UNA VOZ.- ¡Cuernoempanza! ¡Por mi mierdra! ¡Por la de san Juan, san Pedro y san Nicolás! ¡Charrasca de lata! ¡Cachos plateados! ¡Abran! ¡Sable de phinanzas, cuerno de phinanzas, vengo a cobrar los impuestos! (Derriban la puerta. Entra Ubú seguido de un tropel de usureros)

Escena IV

(Padre Ubú, Estanislao Leczinski, campesinos, usureros)

 

PADRE UBÚ.- ¿Quién de ustedes es el más viejo? (Un campesino se adelanta) ¿Cómo te llamas?

EL CAMPESINO.- Estanislao Leczinski.

PADRE UBÚ.- Bueno, entonces, ¡cuernoempanza! escúchame bien. ¡Escucha o estos señores te cortarán las onejas…! ¿Me vas a escuchar?

ESTANISLAO.- Pero Vuestra Excelsitud, yo no he dicho nada.

PADRE UBÚ.- ¿Cómo? ¡Estoy hablando desde hace una hora! ¿Acaso crees que he venido a predicar en el desierto?

ESTANISLAO.- Que me azoten si he pensado eso.

PADRE UBÚ.- Bueno, vengo a decirte, a notificarte y a ordenarte que me des cuenta de tus phinanzas o serás rebanado. Vamos, señores guardianes del Tesoro, acerquen hasta aquí la carreta de phinanzas (La acercan)

ESTANISLAO.- Sire, en el registro estamos inscritos por solo cincuenta y dos rixdales, que ya hemos pagado hace unas seis semanas, para san Mateo.

PADRE UBÚ.- Es probable, sin duda. Pero el gobierno ha cambiado y he hecho publicar en La Gaceta que se pagarán dos veces todos y cada uno de los impuestos, sin que por ello no puedan aumentarse posteriormente a tres veces. Sistema mediante el cual me enriqueceré más rápido y podré, una vez ejecutado todo el mundo, retirarme.

CAMPESINOS.- Señor Ubú, por favor, tenga piedad de nosotros. Somos unos pobres campesinos.

PADRE UBÚ.- Me importa un pico de burro ¡A pagar!

CAMPESINOS.- No podemos, ya hemos pagado.

PADRE UBÚ.- ¡Paguen o los meto en mi maleta, previa tortura y degollamiento de la cabeza y el cuello! ¡Cuernoempanza! ¡Creo que soy el rey!

TODOS.- ¡Ah! ¿Con esas estamos? ¡A las armas! ¡Viva Bugrelao, por gracia de Dios rey de Polonia y Lituania!

PADRE UBÚ.- ¡Adelante, señores de phinanzas! ¡A cumplir con su deber! (Se entabla la lucha. La casa es destruida y el viejo Estanislao huye solo a través de la llanura. Ubú llena su maleta con el botín)

 

Escena VII

(Padre Ubú, Madre Ubú, consejeros de phinanzas)

En la sala de Consejos del Padre Ubú

PADRE UBÚ.- Señores, se abre la sesión. Traten de escuchar bien y mantenerse tranquilos. Primero revisaremos el capítulo de phinanzas. Luego de eso, hablaremos de un nuevo sistema que he ideado para provocar un buen clima y evitar la lluvia.

UN CONSEJERO – Perfecto, Señor Ubú.

MADRE UBÚ.- ¡Qué hombre más tonto!

PADRE UBÚ.- Cuidado, señora de mierdra, esta vez no voy a soportar tus pachotadas… Como íbamos diciendo, señores, las phinanzas aún están regulares, pero pasables, sin embargo. Un considerable número de perros con zapatos se lanza cada mañana por las calles, y los muy rastreros no lo hacen nada mal. Por doquier se ven casas incendiadas y gente aplastada bajo el peso de nuestras phinanzas.

EL CONSEJERO.- ¿Y los nuevos impuestos, Señor Ubú? ¿Funcionan?

MADRE UBÚ.- ¡En absoluto! El impuesto sobre los casamientos ha producido tan sólo once céntimos hasta ahora y eso que el Padre Ubú persigue a la gente hasta el infierno para forzarla a casarse.

PADRE UBÚ.- ¡Charrasca de lata! ¡Cuernoempanza! ¡So aprendiz de phinanzista! ¡Tengo dos onejas para hablar y tú una boca para escucharme…! (Carcajadas de los presentes) ¡Bah, aggg! ¡Me haces equivocar y parecer un estúpido! ¡Mierdra! Pero ¡por el cuerno de Ubú…! (Entra un mensajero) ¿Ahora qué? ¿Qué le pasa a éste? Dilúyete, puerco inmundo, o vas a terminar en mi maleta, previo descerebramiento y pulverización de piernas.

MADRE UBÚ.- ¡Ah! Ya se ha ido, pero dejó una carta.

PADRE UBÚ.- Léela. O estoy perdiendo el entendimiento o es que nunca supe leer. ¡Apúrate, gorgojo! Debe ser de Bordura.

MADRE UBÚ.- Exactamente. Dice que el zar le ha acogido y que va a invadir tus Estados para reponer en el trono a Bugrelao, y que a ti te matarán.

PADRE UBÚ.- ¡Oh, oh! ¡Tengo miedo! ¡Qué horror! ¡Ah, me muero! ¿Qué será de mí, Gran Dios? ¡Ese infame va a matarme! ¡San Antonio y todos los santos, protéjanme por favor! ¡Les daré phinanzas y prenderé algunas velas en su honor! ¿Qué va a ser de mí, Señor? (Llora y berrea como niña)

MADRE UBÚ.- Sólo nos queda una opción, Padre Ubú.

PADRE UBÚ.- ¿Cuál, amor mío?

MADRE UBÚ.- ¡La guerra!

TODOS.- ¡Vive Dios! ¡Así se habla!

PADRE UBÚ.- Sí, pero todos los golpes me van a llegar a mí.

PRIMER CONSEJERO.- ¡Rápido! ¡Corramos a organizar el ejército!

SEGUNDO CONSEJERO.- ¡Y a reunir los víveres!

TERCERO CONSEJERO.- ¡Y a preparar la artillería y las fortalezas!

CUARTO CONSEJERO.- ¡Y a separar dinero para las tropas!

PADRE UBÚ.- ¡Ah, no! ¡Eso si que no, mierdra! ¡A ti voy a tener que descuartizarte! ¡No voy a soltar ni un centavo más! ¡Mira qué ocurrencias! ¡Antes me pagaban por hacer la guerra, y ahora hay que hacerla a mis expensas! No, ¡por mi chápiro verde! Si quieren hacer la guerra hagamos la guerra, ¡pero no nos va a costar ni un centavo!

TODOS.- ¡Viva la guerra!

 

Escena VIII

(Padre Ubú, Madre Ubú, palotines y soldados)

 

En los alrededores de Varsovia

SOLDADOS Y PALOTINES.- ¡Viva Polonia! ¡Viva el Padre Ubú!

PADRE UBÚ.- ¡Eh, Madre Ubú! Acércame mi coraza y mi palitroque. Pronto voy a estar tan cargado que no lograré escapar si me persiguen

MADRE UBÚ.- ¡Ah! ¡Cobarde asqueroso!

PADRE UBÚ.- ¡Ahhhh! ¡La espada de mierdra se me cae y el gancho de phinanzas se me escapa! No termino nunca y los rusos ya vienen por mí ¡Y van a matarme!

UN SOLDADO.- Monseñor Ubú, se le caen las tijeras para cortar onejas.

PADRE UBÚ.- ¡Se me enredan con el garfio de mierdra y el cuchillo para caras!

MADRE UBÚ.- ¡Lindo te ves con tu casco y tu coraza! ¡Un zapallo armado!

PADRE UBÚ.- ¡Uf, listo! Ahora, montemos. Tráiganme, señores, el caballo de phinanzas.

MADRE UBÚ.- Padre Ubú, ese caballo no podrá llevarte. ¡No ha comido desde hace cinco días, está casi muerto!

PADRE UBÚ.- ¡Esta si que es buena! ¡Pago 12 reales al día por esta mierdra de caballo y no puede llevarme! ¿Se burlan de mí? ¿Acaso me están robando? (La Madre Ubú se ruboriza y baja la mirada) ¡Traigan otro caballo! ¡Cuernoempanza! ¡A pie no voy a ir! (Le traen un caballo enorme) Bueno, montemos de una vez por todas. ¡Oh! Mejor sentado de costado, sino me caigo (El caballo echa a andar) ¡Ah! ¡Detengan a esta bestia! ¡Voy a caer y a matarme!

MADRE UBÚ.- Es un verdadero imbécil ¡Ah, ahí se levanta de nuevo! ¡Bah, otra vez al suelo!

PADRE UBÚ.- ¡Ah! ¡Estoy medio muerto, physicuernos! Ya no importa. Parto a la guerra y acabaré con todo el mundo. ¡Pobre de aquel que no se someta! ¡M’ lo meto en la maleta previa torsión de nariz y dientes, y extirpación de la lengua por el ano!

MADRE UBÚ.- ¡Buena suerte, Señor Ubú!

PADRE UBÚ.- ¡Eh! Olvidaba decirte que queda en tus manos la administración del gobierno. Pero me llevo el libraco de phinanzas. Peor para ti si me robas. Te dejo al palotín Jirón para que te eche una mano. Adiós, Madre Ubú.

MADRE UBÚ.- Adiós, Padre Ubú. Mata bien muerto al zar.

PADRE UBÚ.- ¡De eso no hay duda! Torsión de nariz y de dientes, extirpación de la lengua e introducción del palitroque en las onejas. (El ejército se aleja con fanfarria)

MADRE UBÚ.- (Sola) Ahora que se fue el monigote obeso, preocupémonos de nuestro negocio: matar a Bugrelao y apoderarnos del tesoro.

 

Francisco Ide Wolleter (Santiago, 1989). Fue becario de la Fundación Pablo Neruda en 2010. Premio Roberto Bolaño de Poesía en 2014. Ha publicado Observatorio (Corriente Alterna, 2011), Yakuza (Cinosargo, 2014; Yerba Mala Cartonera, 2015), Poemas para Michael Jordan (Luma Foundation, 2014; Ajiaco, 2014) y Catástrofe (Casimiro Bigua, 2015).

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